Derechos de autor: diferencia entre morales y económicos

Mariana Eguaras febrero 1, 2017 @ 12:04PM

Por el 1 Feb, 2017 | 15 comentarios

 

En la terminología jurídica, la expresión derecho de autor se utiliza para describir los derechos de los creadores sobre sus obras literarias, científicas y artísticas.

En términos generales, las obras que se prestan a la protección del derecho de autor abarcan desde los libros, la música, la pintura, la escultura y las películas hasta los programas informáticos, las bases de datos, los anuncios publicitarios, los mapas y los dibujos técnicos.

Se utiliza la expresión en términos generales porque la legislación no suele contener una lista exhaustiva y detallada de las obras que ampara el derecho de autor. La legislación española en material de derechos de autor queda recogida en la Ley de Propiedad Intelectual.

Ceder derechos no es otra cosa que el acto por el cual titular de una obra da el permiso expreso a un tercero para que realice con ella determinadas acciones.

Es común oír a profesionales del mundo del libro hablar de comprar derechos y vender derechos. En realidad, no es más que una forma de expresar la obtención de la cesión de los derechos patrimoniales sobre una obra.

Propiedad intelectual: tipos de derechos de autorPor otro lado, se habla de titular(es) de los derechos, y no necesariamente de autor, porque quien posee este carácter puede no ser el creador de la obra, pero sí quien posea derechos sobre esta. Dos ejemplos lo constituyen los herederos del creador de una obra y cuando el titular es una empresa o una institución.

A continuación, menciono los derechos morales y patrimoniales, con una descripción somera de cada uno de ellos. Todos afectan de forma directa a los contratos de autor y a los términos y condiciones de las plataformas.

 

Dos tipos de derechos de autor

En concreto, según la ley española y los tratados a los que ella adscribe, existen dos grandes grupos o tipos de derechos de autor:

1. Los derechos morales, que protegen los intereses no patrimoniales del autor. Estos derechos no se pueden ceder ni renunciar; tampoco embargar o enajenar. Se refieren a la esfera más íntima y vinculada a la personalidad del autor. A través de estos se protege la identidad y reputación del creador de la obra.

2. Los derechos económicos, patrimoniales o de explotación que son los únicos que se pueden ceder a una tercero. Esta cesión se realiza mediante un contrato o la aceptación de los términos y condiciones. Son los derechos que permiten una compensación económica por el uso de las obras del titular por parte de otra persona o empresa.

 

Derechos de autor morales

Los derechos morales que le corresponden al creador de una obra son seis:

1. El derecho de divulgación: solo el autor de una obra puede decidir si la da a conocer o no y en qué condiciones. Este derecho establece el derecho del autor a decidir si su obra ha de ser divulgada. También en qué forma y si ha de hacerse con su nombre o bajo seudónimo, signo o anónimamente. El ejercicio de este derecho es un presupuesto imprescindible para la explotación de la obra.

2. El derecho de paternidad: constituye el derecho del autor a exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra. Ya sea se haga con su nombre, firma o signo que lo identifique, incluso de forma anónima o bajo seudónimo.

3. El derecho a la integridad de la obra: el autor tiene derecho a exigir el respeto a la integridad de la obra. También, a impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación.

4. El derecho de modificación: el autor tiene derecho a modificar, o impedir la modificación, la obra respetando los derechos adquiridos por terceros y las exigencias de protección de bienes de interés cultural. Este derecho está íntimamente ligado al derecho patrimonial de trasformación.

5. El derecho de retirada de la obra: faculta al autor a retirar la obra del mercado por haber cambiado sus convicciones intelectuales o morales. En este caso, tendría que indemnizar por daños y perjuicios a los titulares de derechos de explotación.

6. Derecho de acceso al ejemplar único: el autor tiene derecho a acceder al ejemplar único o raro de la obra. Esto es posible siempre que se halle en poder de otro. El objetivo es ejercitar el derecho de divulgación o cualquier otro que le corresponda.

Todo estos derechos adquieren matices según algunos casos y deben verse a la luz de situaciones específicas.

 

Derechos de autor patrimoniales, económicos o de explotación

Los derechos patrimoniales son aquellos que permiten al autor obtener un rendimiento económico por la utilización de su obra.

Se distinguen en derechos exclusivos y de simple remuneración. Los primeros facultan al autor a autorizar o a prohibir, con ciertas limitaciones, la utilización de la obra. Los segundos son aquellos que permiten cobrar por determinados usos de la obra, generalmente cuando tal uso no precisa la autorización del autor.

Los derechos de autor patrimoniales que puede ejercitar el creador o autor de una obra son cinco:

1. Derechos de reproducción: constituye el concepto nuclear de los derechos de explotación, ya que cronológicamente es el primero que debe ejercitarse. La obra debe incorporarse a un soporte para que exista como tal. La reproducción exige la preexistencia de la obra. Conlleva su fijación total o parcial de cualquier forma y en cualquier medio (material o inmaterial), desde su original (“directa”) o desde una copia (“indirecta”), sea la fijación provisional o permanente, pero siempre que permita su reproducción y/o su comunicación pública.

2. Derecho de distribución: “es la puesta disposición del público del original o copias de la obra en soporte tangible mediante venta, alquiler, préstamo o de cualquier otra forma”. La venta en librerías y el préstamo bibliotecario se encuadran en este derecho. Aunque se refiera a soporte tangible también abarca las descargas de Internet y los pagos de suscripción en línea.

3. Derecho de comunicación pública: es el acto por el cual una pluralidad de personas puede tener acceso a la obra sin previa distribución de ejemplares a cada una de ellas. Afecta de manera directa a la televisión, a la radio, al cine y a Internet, donde no se requieren copias para dar a conocer una obra.

4. Derecho de transformación: consiste en el derecho de autorizar o prohibir modificaciones en una obra (obra preexistente) de las que resulten una obra diferente (obra derivada). Por ejemplo, son transformaciones la traducción de un libro y la adaptación cinematográfica de una novela. Siempre requieren la autorización del autor de la obra original (preexistente) para crear una obra derivada.

5. Derecho de colección: dice la ley que “la cesión de los derechos de explotación sobre sus obras no impedirá al autor publicarlas reunidas en colección escogida o completa”. Es decir, que más allá de las cesiones que un autor haya realizado sobre sus obras, puede publicarlas reunidas en colección. Es un artículo que comparte naturaleza moral y patrimonial.

Estos son los derechos a los que hay que prestar mucha atención en los contratos de edición y en los términos y condiciones de las plataformas de autopublicación. Estos son los derechos que están en juego en la negociación de un contrato y los que más polémica generan.

 

Derechos de autor: diferencia entre morales y económicos

 

¿Conocías estos derechos? ¿Eres consciente de los permisos que das a otra persona o empresa cuando firmas un contrato? ¿Y cuándo aceptas los términos y condiciones de las plataformas?

    15 Comentarios

  1. Muchas gracias por la entrada. Como siempre, muy sencilla y clara.

    Una duda sobre uno de los derechos patrimoniales, el derecho de colección. ¿Existe algún tipo de limitación sobre este derecho? ¿Qué ocurre, por ejemplo, si un editor edita una novela de un autor, y este, inmediatamente después, edita esa misma novela, junto con un par de relatos en un volumen por su cuenta o con otra editorial? ¿No sería una competencia desleal?

    Mariano Boza

    1 febrero, 2017

    • Hola, Mariano.

      Que sea competencia desleal es diferente a la cesión de derechos de autor; de hecho, se rigen por diferentes leyes.

      El derecho de colección, en la legislación española, es generosa, como se expresa aquí.

      Por tanto, para un editor, la mejor forma de asegurarse que un autor no va a publicar esa novela, relato, etc. en colección o antología es haciendo que renuncie al derecho de colección en el contrato de edición.

      Mariana Eguaras

      1 febrero, 2017

      • Sí, sé que es diferente. La competencia desleal es objeto del derecho mercantil, pero independientemente de que sea de otro ámbito del derecho, creo que lo editores deberían tener en cuenta el “derecho de colección” en su contrato -como indicas- para que un autor con pocos escrúpulos compita publicando simultáneamente esa misma obra y añadiendo algún escrito más. Lo cual supondría un perjuicio importante para la editorial que le ha pagado por la cesión de los derechos de explotación.
        Muchas gracias por tu respuesta.

        Mariano Boza

        1 febrero, 2017

  2. Hola Mariana:

    Ante todo enhorabuena por tu blog. Contiene mucha información valiosa.
    Tengo una pregunta en relación a la inclusión en una novela de imágenes que tienen copyright (derecho de reproducción cuya titularidad corresponde a alguien que no es el autor). Me refiero a obras de artistas que murieron hace mucho más de 70 anos (por ejemplo de Goya o Velázquez). Los derechos de explotación (de las imágenes de sus cuadros) corresponden a los museos en los que se encuentran sus obras. En muchos casos los museos ceden el derecho de reproducción a cambio de una cantidad de dinero.
    Qué pasa si se pide permiso para utilizar alguna imagen en una novela y el museo en cuestión no responde? Qué plazo podría considerarse razonable para dejar de esperar y seguir con el proceso normal de pubicación de la novela?

    Saludos y gracias!

    Javier

    Javier

    2 febrero, 2017

    • Hola, Javier:

      Independientemente del plazo que esperes por una respuesta, mejor asegúrate de obtener el permiso, ya que la entidad siempre podrá hacerte alguna reclamación. Por otro lado, corrobora de haber seguido los pasos correctos para solicitar la reproducción de la fotografía de la obra, muchos museos tienen un protocolo específico a seguir (suele estar publicado en su página web).

      Saludos.

      Mariana Eguaras

      3 febrero, 2017

  3. Hola, Mariana

    No tengo forma de expresarte lo mucho que agradezco este artículo, recientemente te consulté algo similar y sugerí un artículo que cubriera estos temas. Gracias por el conocimiento tan noblemente ofrecido. Me gustaría que en próximos artículos te refirieraa a los conceptos: colección, antología y compilación, pues no logro distinguir del todo las características que separan y diferencian a unos de otros. Si fueras tan amable, te estaría también muy agradecido. Estoy haciendo llegar (por facebook) la URL de este artículo a varios de mis colegas que creen que yo soy una rara suerte de adivino, cuando en realidad me sirvo de fuentes confiables como esta para encaminar mis pasos en tópicos como estos que se encuentran alejados de mi especialidad.

  4. Hola Mariana,
    no conocía tu blog, he llegado a raíz de este artículo y va a ser para quedarme. Te comento mi caso, estoy desesperado.
    Soy un autor novato que ha autopublicado su primer libro con toda la ilusión hasta que la imprenta ha roto todos mis sueños. Me ha entregado un libro en un estado lamentable, de cada 10 se salvan 2, sólo digo eso…
    El caso es que se niegan a entregarme nuevos ni a devolverme el dinero, dicen que se ofrecen a reparar los libros, llevándose los que estén mal (tendría que revisar uno a uno!) y trayendo de nuevo los mismos pero reparados. El caso es que no quiero por dos razones: la primera porque yo he pagado por un producto nuevo y la segunda y más importante, porque los derechos de autor son míos y no quiero que esta gente se lleve y tenga mis libros.

    ¿Qué puedo hacer? Como te digo estoy desesperado.

    Muchísimas gracias por adelantado

    Luis Fernandez

    6 febrero, 2017

    • Hola, Luis:

      Me temo que no puedes hacer mucho más que continuar reclamando, o bien aceptar la reparación de los libros. Si no te han devuelto el dinero o impreso nuevos ejemplares ya, no lo harán más adelante…

      Si es una imprenta y no has firmado contrato alguno ellos no poseen derechos patrimoniales que tú les hayas cedido. Imprimir es un servicio en el que no entran en juego los derechos de autor a menos que se haya firmado un acuerdo por el cual tú cedes determinados derechos (es lo que hacen algunas empresas de autoedición).

      Saludos y ánimos.

      Mariana Eguaras

      6 febrero, 2017

  5. Mariana, antes que nada adelanto que desde que conocí tu blog hace pocas semanas sigo leyéndolo y conociendo algo del gran universo editorial y te agradezco la gran disposición ¡y rapidez! con que respondes. Pocas personas conozco con tu conocimiento, tu energía y tu profesionalismo.
    Quiero preguntarte acerca del uso de un seudónimo para publicar algún escrito. Debe registrarse el seudónimo? Si se tiene registrada la obra, da lo mismo utilizar un seudónimo o el propio nombre?
    Saludos cordiales y gracias de antemano.

    Francisco Cuevas

    25 febrero, 2017

    • Hola, Francisco. Puedes registrar la obra con seudónimo y aclarar tu nombre real; es la mejor opción para verificar que un seudónimo corresponde a X persona en caso de conflicto. Saludos.

      Mariana Eguaras

      27 febrero, 2017

      • Muchas gracias Mariana.
        Saludos.

        Francisco Cuevas

        28 febrero, 2017

  6. Muchas gracias por tus aportes, aprender desde tu experiencia es sumamente valioso para los noveles. Una consulta, ilustré un libro para una editorial pequeña en Alemania. Tal parece que traducirán el libro al inglés, pero aún para el mercado alemán y me han dicho que el porcentaje de los autores se deberá dividir porque ahora habrá que pagarle al traductor y lector de la versión inglesa. Me han rebajado mi porcentaje de ganancia de 5% a 2% en los libros en inglés. Este proceder es correcto cuando se traducen a otro idioma los libros?

    Kattia Salas

    10 mayo, 2017

    • Hola, Kattia. No sé cuál es la tradición contractual en Alemania respecto a la remuneración por los derechos de autor, pero esto de reducir el porcentaje al autor para pagar al traductor chirría un poco. La sensación es que el editorial no arriesga en absoluto con tu libro y financia la traducción con tus derechos de autor.

      La editorial debería asumir el porcentaje del traductor sin reducirle al autor. Por lo general, este tipo de situaciones están contempladas en el contrato de edición entre el autor y la editorial. Tú, como autora, y si en el contrato está establecido que se necesita tu expresa autorización para traducir la obra, puedes negarte a que sea traducida, ya que tal vez por ese porcentaje no te interesa dar ese paso.

      Mariana Eguaras

      10 mayo, 2017

  7. Hola Mariana: Una consulta, ¿Cómo queda el tema del ebook en los contratos? De acuerdo a tu definición el ebook estaría dentro de los derechos de distribución (por las descargas), pero, igualmente, de los de comunicación pública porque en internet un mismo archivo (el archivo original) puede llegar a varias personas. ¿O en este caso concreto, te refieres a una opción de lectura en línea, donde no hay descargas?
    Ahora bien, si el ebook se encuadra en la misma lógica del libro impreso (sea la distribución tangible o no), los editores pueden aducir que el mismo contrato que firmaron para la distribución del libro impreso, rige para el ebook y por lo tanto el autor no puede publicar en digital a menos que sea con él? Una de las razones por las que el ebook no se difunde en mi país es porque las editoriales no quieren tener la iniciativa pero tampoco quieren que la tengan sus autores.

    A propósito ya adquirí tu libro en formato ebook. ¡¡Muy bueno!!

    Daniel Hurtado Brenner

    25 octubre, 2017

    • Hola, Daniel:

      El libro digital, para que una editorial lo pueda explotar como tal debe estar incluido como una modalidad de edición en el contrato. Los demás derechos son para explotar el ebook , porque entiendo que nadie quiere producir un ebook para que se quede durmiendo en un ordenador. Es igual que con el libro impreso. La distribución y la venta se necesita para hacer esas acciones y la comunicación pública para que el ebook pueda ser leído en las plataformas de streaming.

      Los editores solo pueden prohibir a los autores publicar en versión digital si está especificada esta modalidad en los contratos de edición; caso contrario, los derechos siguen teniéndolos los autores. Todos los contratos viejos no tienen como modalidad al ebook .

      ¿Que los editores pueden aducir que el mismo contrato que firmaron para la distribución del libro impreso rige para el ebook? Pueden decirlo, pero no es verdad. No sé cómo es la ley de Propiedad Intelectual en Perú, pero en España se especifica claramente que el contrato es sobre los formatos mencionados en él y puede declararse nulo si se firma sobre modalidades o formatos inexistentes, entre ellos lo que aparezcan en el futuro. Seguramente, los editores utilizan esta treta como arma disuasoria frente a los autores que no se asesoran y creen lo que les dice su editorial.

      No hay que olvidar que una editorial es una empresa y su activo son los derechos, y algunos hacen las argucias que sean necesarias para mantener su estatus. 😉

      Deseo que disfrutes del libro y gracias por comprarlo. 🙂

      Mariana Eguaras

      25 octubre, 2017

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