Hacer un ebook no es gratis, tiene costes

Mariana Eguaras agosto 30, 2016 @ 10:02AM

Por el 15 Ene, 2013 | 42 comments

 

Más de una vez he escuchado o leído frases del estilo “Los ebooks deberían ser mucho más baratos porque no se gasta en la impresión” o “el ebook tiene un coste de fabricación prácticamente nulo”. Y cuando he tenido la oportunidad de preguntar si conocían los pasos necesarios para hacer y publicar un libro digital, y uno en papel, la mayoría de las veces fue que no.

Por tanto, —y es uno de los temas por los que abogo— es que me parece importante que el público, en general, conozca los procesos por los que tiene que pasar un libro digital para llegar al lector.

¿Por qué un ebook debería ser gratis o valer sólo “unas perras” cuando producirlo y comercializarlo tiene un coste? 

Muchos son los debates sobre cuál debería ser el precio final de un ebook: menor al precio de un libro de bolsillo, no superar los 3 euros, o incluso estar por debajo de 1 euraco.

El argumento que muchos esgrimen es que, a diferencia de la producción del libro en papel, con el libro digital se ahorran los costes de impresión, los de distribución y almacenaje y, por tanto, el precio de un ebook debería “tirar a la baja” y estar más cerca del 0 euros que de los 3 ó 5 euros.

De forma general, intentaré realizar un paralelo entre las tareas, procesos y personas que intervienen en la producción de un libro impreso y uno digital y, finalmente, veremos que no hay grandes diferencias entre un y otro sistema, a menos que hablemos de autopublicación(*).

Por tanto, más allá de la percepción de gratuidad que poseen los consumidores sobre los contenidos digitales —en este caso, un libro— creo importante dar a conocer el proceso de edición digital, para que aquellos que no pertenecen al sector, pero son lectores y usuarios, sepan que no es “soplar y hacer botella”, sino que la producción de un ebook deviene en una gran cantidad de acciones y de inversión.

A grandes rasgos, en la edición de un libro impreso se presentan los siguientes procesos:

  1. Una primera parte creativa, que es cuando el autor genera el contenido y una vez finalizada su obra la presenta en una editorial o a un agente literario, que representa al autor (una figura requerida cada vez más por las editoriales).
  2. Una segunda parte de producción editorial, donde a la cabeza del proceso está el editor que evaluará si lo que el autor ha escrito es susceptible de ser publicado; más un traductor (si la obra original es en otro idioma), un corrector, un diseñador y/o maquetador y un revisor.
  3. El tercer proceso lo conforman la impresión y la encuadernación.
  4. Un cuarto proceso está destinado al almacenaje, la distribución y la comercialización del producto que incluye la implantación de éste en el punto de venta, sea una librería física o una digital, o una biblioteca.
  5. Y, finalmente, la difusión y promoción del producto en medios online y offline: marketing.

Para publicar un libro en digital los procesos son los mismos, a excepción de la impresión en papel y la encuadernación, que se suprimen. Podría pensarse que con la eliminación de estos procesos el coste de generar un ebook desciende considerablemente.

Sin embargo, no es así, ya que la impresión constituye un porcentaje relativamente bajo del precio de venta al público (PVP): un 10 %, punto más punto menos, según la cantidad de ejemplares o el tipo de edición (tapa dura, bolsillo, etc.).

Si bien en la edición en digital se suprime la impresión, hay que considerar nuevas acciones o procesos que se suman a los ya mencionados, y que son propios de las nuevas tecnologías y de la mecánica del libro digital, como la creación de ficheros XMLs y la estructuración de formatos integrando los metadatos.

Amén de todo el conocimiento en el que hay que adentrarse para editar en digital, como el funcionamiento de las librerías online y el eCommerce, la gestión de derechos digitales, la forma de comercialización y distribución de ediciones digitales, los nuevos modelos de negocio a raíz de la digitalización de contenidos, etc.

Por tanto, es cierto que con la edición digital se ahorra el proceso de impresión, pero también se suman otros que, a su vez, suman nuevos actores y profesionales a la producción del contenido, que en este caso es un libro.

Además —y más allá de Amazon— las plataformas de distribución, almacenaje y comercialización en digital continúan llevándose un alto porcentaje del PVP del libro; es decir, reproducen de forma más o menos similar lo que sucede con el papel.

Tanto Libranda, como Publidisa, Casa del Libro y Google retienen un 30-50 % del PVP del libro digital si se trabaja con sus librerías afiliadas o un 17-20 % si los títulos los gestiona el editor directamente con otros canales.

Se da una situación diferente cuando se publica un mismo libro en papel y en digital. En este caso, el contenido ha sido revisado, corregido, traducido, etc. para un soporte, por lo que esas mismas acciones no tienen que volver a hacerse para publicar el contenido en digital. Por tanto, en este caso el precio de coste de producir un ebook desciende.

Para resumir, hacer un libro, en el formato que sea, implica costes, de mayor o menor envergadura, pero costes al fin. Hay gente que interviene en su escritura, en su revisión, en su maquetación, en la inclusión de datos, en subirlo en Internet, etc.

Si bien es cierto que el precio de algunos libros digitales es excesivo, no por ello tienen que ser gratis. Producir ebooks, por simplificado que sea y poco que cueste, tiene un coste. Encontrar un equilibrio entre el precio de coste y de venta, que sea sostenible para la editorial y accesible y aceptable para el lector, es todavía una tarea pendiente.

Y tú, ¿qué apreciación tienes de los actores y procesos que participan en la producción del libro impreso y en la del digital?

 

Si quieres descargar esta imagen puedes hacerlo desde este enlace en los formatos de archivo .ai, .pdf y .jpg).

 


(*) Un caso diferente es el autor que se autopublica. Esta forma de publicación permite ahorrar procesos y, por ende, dinero, aunque esto no garantiza que la edición finalmente cuente con una calidad aceptable. No porque el autor no sea bueno escribiendo, sino porque resulta un tanto utópico que éste sepa realizar todas las tareas que conlleva la edición de una obra (son contados quienes pueden hacerlo).

    42 comentarios

  1. HOLA MARIANA, LEÍ TU INTERESANTE ANÁLISIS QUE APARECIÓ EN EL BLOG DEL CLUB DEL E-BOOK SOBRE LOS FACTORES QUE INFLUYEN EN EL COSTO DE UN LIBRO ELECTRÓNICO Y ME PERMITO PLANTEARTE ALGUNAS DISIDENCIAS. CONCRETAMENTE, OPINO QUE DOS FACTORES QUE MENCIONASTE COMO ELEMENTOS COMUNES A AMBOS SISTEMAS NO SON EXACTAMENTE ASÍ.A DIFERENCIA DE LA COMPRA DEL LIBRO TRADICIONAL, EN EL ELECTRÓNICO, EN MI OPINIÓN, EN LA DECISIÓN DE COMPRA NO INFLUYE EN ABSOLUTO LA MAQUETACIÓN, EL DISEÑO DE LA TAPA LOS COLORES EMPLEADOS,NI OBVIAMENTE LA CALIDAD DEL PAPEL NI LA IMPRESIÓN EN SÍ. CREO QUE EL LECTOR DEL E-BOOK BASA SU DECISIÓN EN LA OPINIÓN DE CRÍ
    TICOS O DE SUPLEMENTOS LITERARIOS DE RENOMBRE, HOJEA EL LIBRO ANTES DE COMPRARLO PARA PISPEAR
    EL TEXTO Y NO LE INTERESA LA PRESENTACIÓN.QUE DICHO SEA DE PASO SABEMOS QUE ES FUNDAMENTAL PARA EL ÉXITO DEL LIBRO IMPRESO.
    EN LO DEMÁS, TOTALMENTE DE ACUERDO, Y NO ME SORPRENDE QUE EN MUCHOS CASOS EL E-BOOK ESTÁ MÁS CARO QUE EL LIBRO. OFERTA Y DEMANDA, AL FIN Y AL CABO.

    CARLOS

    15 enero, 2013

    • Hola Carlos, muchísimas gracias por visitar el blog y comentar el post.

      Comparto contigo en que la portada de un libro en el caso del digital ya no tiene la relevancia de uno en papel, especialmente si consideramos que en un libro impreso se pueden aplicar recursos gráficos (stamping, cuño, etc.) para hacer llamativa la portada y ganar visibilidad entre la enorme cantidad de títulos editados. Sin embargo, la portada continúa siendo la parte visible del libro en digital: si entras en una biblioteca digital o quieres promocionar el libro por las redes, lo que se ve es la portada; es decir, sigue siendo la carta de presentación del libro.

      En el libro en papel también muchos lectores se guían por la opinión de otros lectores y no tanto por lo atractivo que puede resultar la portada del libro. Ejemplo de esto es la gran cantidad de plataformas que existen para proponer, comentar y votar libros: las comunidades de lectores, independientemente si el libro es digital o impreso, ya que lo que importa es el contenido y no el continente.

      En relación a la maquetación, es uno de los procesos que están sufriendo cambios en el paradigma digital. Ya no sólo interesa que el contenido sea agradable a la vista o pueda adaptarse a diferentes pantallas y/o formatos, en la edición digital el maquetador ha de sumar cuestiones como la inclusión de metadatos y creación de archivos XMLs, como preparar archivos de origen y maquetar pensando en papel y en digital si el contenido acabará siendo un producto para ambos formatos.

      Todo el proceso de edición está en transformación y el reto es encontrar el papel y el rol de cada actor de la cadena de producción del libro (del libro como contenido). Mientras tanto, seguimos experimentando, ya que no hay fórmula estándar para ello.

      Mariana Eguaras

      16 enero, 2013

    • Hola Mariana. Muy bueno el artículo. En mi opinión, los libros impresos son mucho más caros, aparte de lo que ya expones, debido a que llevan en el precio el factor riesgo. Si el libro no se ha vendido según los objetivos, las librerías los retiran y vuelven al editor, quedando almacenados o siendo reciclados. Evidentemente, las editoras se cubren un poco las espaldas y es por eso que es tan difícil, entre otras cosas, que sean ellas las que corran con todos los gastos. En el formato digital, con darle el clic a “eliminar libro de la estantería de venta” o simplemente dejarlo en el olvido ya tienen suficiente. Fíjate además, que en los libros digitales de narrativa autopublicados, el precio suele ser bastante inferior a los manuales y tutoriales técnicos, aún a pesar de que una novela puede tener 300 páginas y una guía unas 30. Sin embargo, esto no es así cuando el libro digital lo publica una “Casa”. Yo me partí la cabeza para estudiar cómo hacer todo tipo de ebooks en todos los formatos, y he publicado una guía, se lama “aprende a hacer un ebook” y la tengo en Amazon, Smashwords y Lulu. Subí los archivos terminados, pues si subía el pdf o el word, me los hacía pisto, tanto Amazon como las otras dos. Hice mi epub y pasé el epubcheck sin ningún error, así que lo subí así, y lo mismo para Amazon con Mobi. Después de todo eso, Amazon se queda con el 30% o el 70%, dependiendo si lo compran desde Latinoamérica o no. Y las otras dos, se quedan con un pico, pero si además quieres entrar en el programa de afiliados, tu afiliado tiene que llevarse un “buen pico”, es decir 70% o más para que le sea apetecible. Mi guía la vendo a 5,50 euros. Con todas esas comisiones, tanto esfuerzo no se puede poner más barato. En fin, de todas formas, las editoriales están ahora enfocadas más a la venta de lectores de libros que a los libros en sí mismos…..Saludos!

      Sheila Viana

      1 febrero, 2013

    • Muchas gracias Sheila por visitar mi blog y contar tu experiencia como autora que se publica a sí misma, porque aportas una visión desde otro lado, no desde dentro del sector editorial estrictamente. Y, como bien cuentas, hacer tu libro que ha llevado tiempo y esfuerzo y eso es lo que quiero transmitir en este post: que hacer un libro digital no es “del Word lo paso a ePub y ya está”. Entiendo que haya autores que les interesa se conozca su historia y publiquen gratis, pero ello no quita el trabajo que hay detrás. A además de las cuestiones editoriales y técnica, luego está todo el tiempo dedicado a la promoción y a ganar visibilidad, que también forma parte de los costes de un ebook. En fin, que todo tiene un coste aunque no siempre tenga un precio.
      Saludos de una seguidora y buen fin de semana!

      Mariana Eguaras

      2 febrero, 2013

  2. Muy interesante artículo, realmente instructivo.

    Nerea

    16 enero, 2013

  3. Es evidente que cuando se traslada el mismo modelo físico al digital el precio se justifica, sin embargo yo apostaría por un replanteamiento del concepto ebook que vaya más allá de la digitalización de lo físico. Aprovechar el nuevo entorno digital para cuestionar modelos clásicos y darle una oportunidad a nuevas alternativas viables económicamente. Se trata al fin y al cabo de ser más justos y más competitivos que el P2P, y ser capaces de vencerle con una mayor oferta y propuesta valor.

    Saludos!

    Alejandro

    16 enero, 2013

    • ¡Gracias por tu comentario Alejandro!

      El traspaso de un modelo -el de papel- a otro -el digital- es uno de los grandes cuestionamientos del/al sector, traspaso tal vez justifica al principio cuando no se sabía demasiado hacia donde iría “esto del ebook”, pero a estas alturas está más que claro que el modelo papel no es aplicable tal cual al modelo digital. Incluso se cuestiona toda la cadena de valor que funciona en el papel si hablamos de libros digitales. Evidentemente, necesitamos adecuarnos a estos nuevos tiempos y ser capaces de pensar e idear estrategias sin los preconceptos del modelo tradicional.

      Sobre lo que escribes en tu blog en “La evolución digital del papel hacia la publicación dimensionada y social”, por si no conoces este artículo te recomiendo leerlo: “La evolución de las especies (editoriales)”, de Arantxa Mellado
      http://www.actualidadeditorial.com/la-evolucion-de-las-especies-editoriales/

      Ya tengo tu blog en mi rss 🙂

      Mariana Eguaras

      16 enero, 2013

  4. Hola Mariana, me ha parecido interesante tu artículo y estoy de acuerdo con él en lo básico: el libro electrónico también tiene un coste y debemos pagar un precio justo por él.

    Sin embargo, creo que en tu exposición no aludes a un elemento de enorme relevancia en la estructura de costes que afectan al precio final del libro impreso: los gastos de transporte y distribución, almacenaje y, en su caso, destrucción de los ejemplares no vendidos. En conjunto pueden representar cerca de un tercio del precio final del libro, y en ocasiones más. Cierto que la distribución electrónica también tiene costes asociados, pero son infintiamente más reducidos que en el caso del libro impreso.

    Eso, sin contar con los porcentajes de beneficios que, en el caso del libro de papel, se llevan cada uno de los actores que a menudo intervienen en la cadena, sobre todo los referidos a impresión (a menudo subcontratada a países ‘low cost’), transporte, distribución y comisión del punto de venta. En el caso del libro electrónico esta cadena se reduce al comercializador, lo que, si éste no cobra un porcentaje abusivo, reduce de forma considerable el precio final del libro.

    Resumo mi tesis, complementaria de la tuya: el libro electrónico también tiene un coste y debemos pagar por él un precio justo. Sin embargo, a causa de su diferente proceso de producción y comercialización, el precio del libro electrónico no debería superar en ningún caso la mitad del precio de la misma edición en formato papel. Teniendo en cuenta que, de ser así, ni el autor ni la editorial perderían dinero.

    Corolario: vender libros electrónicos al mismo precio (o casi) de su equivalente en papel, como viene siendo habitual en muchas tiendas on-line, no es más que un sucio intento de estafa a los consumidores.

    Saludos, y enhorabuena por este blog tan interesante.

    Pablete

    17 enero, 2013

    • ¡Hola Pablete! Muchas gracias por visitar mi blog y comentar en él.

      Como has notado, el post es bastante general en cuanto a los procesos y actores y no me he detenido a escribir sobre cada uno de ellos porque cada punto ofrece matices variopintos para escribir varias entradas y, si te descuidas, puedes llegar a hacer tratado 🙂

      Coincido completamente contigo que vender libros electrónicos al mismo precio (o casi) de su equivalente en papel no tiene sentido y los lectores lo perciben como una estaba, más aún si el libro se comercializa en ambos formatos porque, como menciono en el post hay procesos que se hacen una vez (diseño de colección, de portada, gran parte de la maquetación, corrección del texto, etc.) y que valen para ambos formatos.

      Efectivamente, en la edición en papel el almacenaje, la logística y la comercialización son bastante más onerosos que en caso de la edición en papel. El escollo que yo veo en esta parte de la producción es que la mayoría de las plataformas con las que trabajan las editoriales cobran porcentajes similares los que cobran por realizar estas tareas con el libro impreso, y esto encarece el precio final de un ebook, sin entrar a aclarar otras condiciones contractuales que en algunos casos son hasta descabelladas. Y tampoco entré en detalles sobre los servicios que estas plataformas ofrecen, tanto a las editoriales como al usuario/lector, tema que da margen para otro post.

      Una de las preguntas que me hago es por qué si el almacenaje, la logística, los gastos de transporte y la quema de copias, como bien tú planteas, generan tanto gasto en la industria del libro impreso ¿por qué las editoriales no han apostado por la impresión bajo demanda? No digo que todos los libros sean susceptibles de ser comercializados bajo Print on Demand (PoD) –por un tema de calidad (ej. Libros de fotografía) –, pero la enorme cantidad de literatura de ficción y no ficción –que es la que siempre se considera cuando se alude sector editorial– podría hacerlo sin problemas, ya que la impresión digital puede incluso llegar a ser mejor que una edición en offset.

      ¡Saludos!

      Mariana Eguaras

      17 enero, 2013

  5. Hola de nuevo, muchas gracias por tu amable y documentada respuesta. El caso es que parece que determinadas plataformas de comercialización de libros digitales (en realidad, me temo que la mayoría, en el panorama del libro en lengua castellana) tienen unas pretensiones totalmente irreales sobre este nuevo mundo, que en realidad significa un cambio de paradigma con respecto al libro tradicional en papel. No entienden, o no quieren entender, que es preferible vender más libros electrónicos a un precio más bajo, que intentar ‘asegurar’ unos ingresos mínimos por libro vendido que no se corresponden con los costes reales de producción. Y la consecuencia será (de hecho, ya está ocurriendo) que se verán barridas en su mayoría por Amazon y portales similares, o bien por la piratería generalizada. El modelo de negocio basado en igualar (o casi) el precio del libro electrónico con el de papel asegura el desastre a corto o medio plazo, porque la mayoría de los clientes potenciales no estamos dispuestos a pasar por ahí.

    En cuanto a lo del Print on Demand, es algo de lo que se viene hablando desde hace muchísimo tiempo, pero que por algún motivo no acaba de normalizarse. Sería una buena solución para rentabilizar muchísimas obras agotadas y/o descatalogadas, de carácter minoritario. Estoy pensando sobre todo en publicaciones académicas o profesionales especializadas, dirigidas por ejemplo al público universitario. Aunque es probable que la normalización del libro electrónico acabe por absorber la mayor parte de este mercado, siempre habrá demanda de libros de este tipo en papel, ya sea por su formato o por la calidad de los gráficos, presencia de color, etc.

    Pablete

    17 enero, 2013

    • Lo que tú dices de las plataformas es así, y eso sin comparar la experiencia de compra en una u otra plataforma, porque Amazon, sólo por la rapidez y sencillez de la compra, aplasta a todas las demás (la semana pasada justamente hice una comparativa).

      A las publicaciones académicas o profesionales especializadas, si se sabe vehicular y explotar bien el mercado, le veo un gran futuro en edición digital. De hecho en otros países se está haciendo: la venta de las obras en formato digital, obras de fondo o versiones ampliadas y actualizadas, o por capítulos, tanto para que los estudiantes y profesionales las compren o las alquilen.

      En referencia a esto, te sugiero la lectura de la entrada Adopción de los libros de texto digitales en la Universidad.

      Mariana Eguaras

      17 enero, 2013

  6. Hola Mariana, pues de verdad que después de leer tu post y los comentarios, sobre todo el de Pablete, no puedo estar más que de acuerdo con los comentarios de éste. Parto de que me dedico desde hace 17 años a la maquetación de libros, y he trabajado 14 años en una imprenta. Ahora trabajo en una editorial y reconozco que es una editorial que hace un tipo de libros que no son comerciales, por tanto puede que esté un poco fuera de los libros que tú comentas. Ahora bien, cuando uno lleva tanto tiempo en este mundo y se entera como funciona entonces no entiende lo de que los libros electrónicos tenga que tener el precio que tienen los de papel. Aunque queda feo auto citarse te pongo un post de mi blog [el enlace se ha suprimido porque ha dejado de existir] donde es un comentario sobre el texto publicado el día 25/05/2010, en el diario El País, hablando sobre el futuro de los editores: los editores retan al futuro
    http://elpais.com/diario/2010/05/25/cultura/1274738401_850215.html, al final de ese artículo viene un cuadro muy interesante y que copio/pego aquí.

    El pastel del libro
    – Hasta el momento, el pastel del libro estaba bien dividido en porciones claras. El 30% iba para el librero, otros porcentajes similares para el distribuidor y el editor -que era quien más arriesgaba en el negocio porque corría con los gastos de la impresión- y un 10%, para el autor.
    – La irrupción del libro digital cambia el panorama, aunque no de forma tan traumática como ha ocurrido en el cine y la música. Con Libranda, el vendedor conserva su 30%, pero quienes ganan en sus porcentajes son los editores -que ahorran el proceso de impresión- y los autores.
    – Los creadores negocian nuevos porcentajes. El mercado estadounidense ha implantado un nuevo reparto para los autores que oscila entre un 20% y un 25%. Los agentes negocian los derechos digitales para sus representados en esos términos, tal y como admiten en el Grupo Planeta y en Random-House Mondadori.
    – Los grandes perjudicados en este nuevo modelo de negocio son los distribuidores y los impresores. El monto que cuesta imprimir y transportar los libros entre los talleres y los puntos de venta queda fuera del reparto en la nueva era digital.

    Lo bueno al leer ésto es que se da uno cuenta que el que menos dinero gana es el creador de la información y son los que arriesgan su dinero (sobre todo el editor) quien gana más. Así que la próxima vez que compréis un libro pensar que al que se lo compráis le dais un 30%, al que lo ha traído hasta la librería otro treinta y al editor otro tanto. Queda un 10% para el creador. Bueno pues solo eso, lo pongo por si alguien no lo sabía.
    Por tanto y aunque las plataformas son los nuevos distribuidores, todavía nos ahorramos el 30% de las librerías, y si en vez de en una plataforma lo vendes en tu propia página web, te ahorras otro 30%, en total un 60%, ah, y un detalle, tú antes tenías un mercado nacional, diremos que 40 millones de posibles clientes, ahora tienes un mercado mundial, o por lo menos hispano, y creo que andaremos allá de los 400 millones, luego las posibilidades aumentan. Por tanto, Mariana, que no nos cuenten cuentos chinos… ahora es cierto que cuanto más gane uno mejor para él, pero que diga eso, que quiere ganar más, no que tiene que poner ese precio tan elevado.
    Respecto a la edición bajo demanda deciros que todavía no se usa por desconocimiento, pues diremos que quien la prueba repite. En nuestra editorial cada vez hacemos más libros en bajo demanda y su calidad es buena y los stock son nulos. También es cierto que si tú quieres hacer una campaña a lo grande y quieres distribuir una serie de ejemplares por todas las librerías de España el precio de hacer ésto en bajo demanda es muy elevado y claro las devoluciones serían lo mismo. Lo de la edición bajo demanda está muy bien cuando tú piensas que no necesitas muchos libros para comenzar y luego conforme ves la demanda vas imprimiendo, pero claro, no puedes hacer una campaña a nivel nacional.
    Un saludo
    mateo

    Mateo Sanchez

    17 enero, 2013

    • Hola Mateo ¡mi consultor en Indesign! Antes que nada, gracias por comentar y visitar mi blog

      El próximo post que tengo pensado –o uno de los próximos– va en dirección a lo que planteas del “pastel de la edición”, qué porcentaje aproximado se lleva cada actor de la cadena de la edición tradicional y cómo se ve transformado en la edición en digital.

      Como dices, los actores más cuestionados de la cadena tradicional en la digital son los distribuidores y quienes más perjudicados salen son los impresores. Estos últimos porque en la edición en digital no tienen razón de ser y los primeros porque no se evidencia que aporten un valor a la cadena de producción.

      Del 30% del PVP del libro que planteas se queda en editor es un porcentaje aceptable, considerando que el editor ha de asumir las tareas de diseño, maquetación, corrección, revisión, marketing y comunicación y, en el caso del libro en papel, contar con que puede tener una devolución importante de ejemplares y esto se traduce en costes de almacenamiento, de logística, administrativos e incluso tener que asumir la destrucción de los ejemplares o intentar darle una segunda vida a través de la edición en bolsillo o institucional, por ejemplo. Con lo cual, el porcentaje con el cual se quedará como beneficio se ve bastante reducido. Por otro lado, editar y publicar para el editor ha de ser un negocio, no un acto de beneficencia, así que un margen de ganancia ha de quedarle.

      Montar una plataforma de venta puede ser oneroso y es uno de los escollos para el editor, que en este caso tendría que invertir más dinero en tecnología y mantenimiento de esta plataforma de venta; de ahí que algunos opten por trabajar con las distribuidoras digitales. Porque además, lograr visibilidad de la propia plataforma en la página web y lograr tráfico hacia ella también es una tarea garrafal que puede no salir a cuenta para el editor.

      Caso totalmente distinto es el de la autoedición. En este post en el que comentas más que nada quería evidenciar cómo funciona la industria editorial establecida en estos momentos en España, que es el mercado que más conozco, a nivel digital.

      Evidentemente, la edición bajo demanda no es aplicable a todos los casos. Lo que me llama la atención es que prácticamente no se considere una alternativa en casos como la edición de poesía u otras temáticas donde la demanda no es alta y la cantidad d ejemplares que se publican suelen ser poco en comparación con otras temáticas.

      Gracias nuevamente por dejar tu opinión y ¡seguimos debatiendo! Un abrazo.

      Mariana Eguaras

      18 enero, 2013

  7. Dijo Machado que es de necios confundir el valor con el precio. Tampoco hay que confundir el coste, con el precio.

    El valor de un libro sea en papel o ebook es el mismo, el que tenga la obra del autor. El precio es otra cosa, es el reflejo de cuanto está dispuesto a pagar el comprador por el objeto que ponemos a su alcance. Si el comprador esta dispuesto a pagar mucho, le pondremos un precio alto y si el comprador esta dispuesto a pagar poco ,le pondremos un precio bajo , pues si no, no vendemos.

    El coste es lo que pagamos por poner el objeto en el mercado. Lógicamente si el coste es superior al precio, simplemente no producimos el bien, si es inferior lo produciremos y pondremos a la venta.

    Que un ebook tiene un coste, es evidente, que este sea superior o inferior al libro de papel, solo lo deben saber con exactitud los editores de ambos tipos de objetos. Las consideraciones puestas en el post, son absolutamente respetables, pero son discutibles. Por ejemplo, no se tiene en cuenta un punto que cada vez preocupa más a los editores, las devoluciones de libros de las librerías y la posterior destrucción de ejemplares no vendidos.

    También compara el margen de las librerias con el de Amazón, pero se olvida de comparar el coste de la logística,(almacenaje y envio al punto de venta), en un caso u otro, y en este caso la logistica del libro digital tiende a cero mientras que en el otro los gastos de distribucion son apreciables.

    Sin embargo, repito, el coste no tiene nada que ver con el precio final, pues este es solo el reflejo de lo que está dispuesto a pagar el consumidor. Si el consumidor solo está dispuesto a pagar por un libro digital, un 30% de lo que paga por un libro de papel, podremos editarlos o no, pero no veo la forma de venderlos más caros de ese valor que acepta el consumidor.

    felixmaocho

    20 enero, 2013

    • Hola Félix y muchas gracias por pasarte por aquí y comentar en esta entrada.

      Por supuesto que coste y precio no son lo mismo: si bien no todo tiene un precio, sí tiene un coste, aunque éste no sea material.

      Disiento contigo en que los precios los fijen los consumidores, y no me refiero al libro, sino a cualquier producto. En algún caso será así, pero no es la regla general, ya que sino no existiría el mercado como tal (¿cuánto valdría un coche si el precio lo pone un consumidor?)

      Obviamente, Félix, que todas las consideraciones del post son discutibles. Por un lado, porque no están desarrolladas una a una, ni descrita la amplia gama de matices que cada tiene. Y, por otro, porque es una opinión personal. De hecho, considero que cada tema, actor y proceso mencionado en el post da para hacer varias entradas que juntas formarían un llamativo mamotreto.

      El lector/consumidor siempre puede elegir entre en pagar más por un libro electrónico, pagar menos, o incluso no pagar por obtener un ebook. Cualquiera de estas acciones no invalidan que producir un libro digital signifique destinar recursos (humanos y materiales) para su concreción.

      ¡Saludos!

      Mariana Eguaras

      20 enero, 2013

  8. Hola Mariana,

    Me alegro de poder devolverte las visitas a mi blog y comentar un post reivindicativo y necesario como el que nos ofreces. Trataré de ser sintético(que me conozco):

    1.Nos dices lo siguiente: “¿Por qué un ebook debería ser gratis o valer sólo “unas perras” cuando producirlo y comercializarlo tiene un coste?”. Aquí chocamos con un problema fundamental. La gente está poco dispuesta a pagar por los contenidos a los que accede a través de internet. Además la generación que viene, la del cortar-pegar, ha crecido usando información sin pagarla, sin saber ni de donde viene. La multiplicación espectacular de contenidos gratis nos lo pone difícil pero debemos hacer un esfuerzo, como haces tú constantemente, para que el consumidor/lector conozca la realidad de la producción de un libro, ya sea e-book o libro-objeto de papel. Creo que muy poca gente es consciente de la gran variedad de agentes que concurren en las cadenas de valor y distribución/producción. Si eso era así con el papel ahora aún peor, todo se vuelve más confuso con el e-book.

    2.Por otra parte es cierto, como también apuntas, que el lector no se equivoca en parte cuando ve abusivo el precio del e-book. Si el e-book no aporta mucho valor(y como dices comparte costes con el libro de papel) y es una mera derivación del libro de papel entonces es totalmente correcto que tenga un precio sensiblemente menor. Pero claro, si entramos en una guerra de precios a la baja cuando el papel deje de sostener la digitalización no podremos soportar la estructura de costes. Por eso creo conveniente tratar de pactar de alguna forma unos rangos de precios que permitan sobrevivir a las editoriales. Creo que Mariana nos lo decía así “Encontrar un equilibrio entre el precio de coste y de venta, que sea sostenible para la editorial y accesible y aceptable para el lector, es todavía una tarea pendiente”

    Pero claro aquí entramos en un terreno muy delicado y se podría acusar a los editores prácticas próximas al “oligopolio”, pero bueno ¿no es el precio fijo en cierta forma una acción de este tipo?. Yo veo que el gran beneficiario de todo el abataramiento extremo del e-book va a ser el retailer(Amazon el primero, por supuesto)no es consumidor, que a largo plazo quedaría en manos de agentes tecnológicos globalizados con ansias de monopolio e imperio mundial.

    3.Para terminar algunas ideas, apenas enunciadas, para poder gestionar todo el cambio de paradigma sin acabar con casi todas las editoriales españolas y con la bibliodiversidad que, creo, consideramos todos positiva: a)hay que reflexionar muy profundamente sobre el factor precio, tanto del libro de papel como del digital. Hemos vivido demasiado bien y se ha acabado lo del libro a 20e y el bolsillo.b)Repensar la cadena de valor y producción/distribución de forma consensuada y eficaz. Explotemos ya la burbuja editorial y apostemos, como dices tú, por instrumentos como la IBD o POD que racionalicen la relación oferta-demadna.c)Generemos una estrategia conjunta también de productores de contenidos VS los señores de la nube(saco la idea de “Contra el rebaño digital”, de J. Lainer)para reivindicarnos. Los que cobran el peaje de la autopista no se interesan por si los coches son gratis o no. Es más, si fueran gratis mejor, ellos solo quiere tráfico y datos para vender. Los que creemos que el contenido es lo fundamental, lo que recoge la experiencia humana tenemos que ponernos serios o vamos a acabar todos como puros amateurs, sin poder trabajar de lo que nos gusta.

    Bueno, ya me he enrollado demasiado como me temía. Un saludo a Mariana y los conversadores

    Antonio

    Antonio Adsuar

    20 enero, 2013

    • Hola Antonio, ¡muchas gracias por devolverme las visitar y comentar en mi blog!

      Es cierto que no hay gran voluntad de pagar por contenidos digitales, pero esto no quita que haya alguien detrás de ellos que lo produce, los revisa, les da formatos, etc., y a que se conozca esto es a lo que apunté al momento de escribir la entrada.

      Precio abusivos y precios rematados podemos encontrar en varios productos en todos los sectores, es parte del juego del mercado. En el caso del ebook esta situación se recrudece debido a la inevitable y lógica comparación con su homólogo en papel. Gran inquietud la que señalas sobre qué hará la industria editoril cuando el papel deje de sostener la digitalización…

      Claro que hay que reflexionar sobre el precio del libro digital, y del libro impreso también, ya que este último también se percibe como “caro”, más considerando la situación económica actual (creo que sólo el libro del bolsillo se salva de esta apreciación). Por eso, encontrar el equilibrio entre la oferta y la demanda es el gran reto del sector editorial.

      Y hay que reflexionar incluso si la actual configuración de la cadena de valor de la industria del libro en papel sigue siendo necesaria tal como está o necesita adaptaciones, porque Amazon -que ya ha demostrado su poderío con el libro digital- está avanzando sobre las editoriales con el programa Amazon Advantage… si no se mueven fichas con agilidad, podría ser un nuevo distribuidor incluso en la cadena de valor del libro en papel.

      Mariana Eguaras

      21 enero, 2013

  9. Hola María, muy interesante tu reflexión a cerca del mundo de la edición y las semejanzas entre lo digital e impreso.
    Soy editor, también escritor y durante mucho tiempo he tenido una imprenta y algo (poco) he aprendido de este mundo complejo. No estoy contigo en el cálculo que haces sobre el coste de la impresión. Apuntas a que solo es aproximadamente un 10% de PVP.
    Me tienes que decir dónde puedo imprimir con ese coste y más si hablamos para tiradas inferiores a 1.000 ejemplares (que son pocas la ediciones que ya imprimen esta cifra).
    El coste de impresión es como mínimo del 25/30% en función del número de ejemplares, calidad y número de páginas.

    Coincido contigo en que ambos formatos de edición tienen un coste, pero indudablemente menos el digital. Y no hemos valorado el riesgo de uno y de otro. En el digital el riesgo es mínimo.

    Saludos y felicidades por tu blog

    http://www.laesferacultural.com

    Francisco Concepción

    22 enero, 2013

    • Hola Francisco, muchas gracias por visitar mi blog y comentar en él.

      El porcentaje del 10% del PVP del libro que acarrea la impresión es una cifra que he obtenido de algunos trabajos que he hecho y de otras fuentes. El porcentaje es aproximado y entiendo que varía según la cantidad de páginas y los recursos que se apliquen, como stamping, cuño, quinto color, el tipo de encuadernación, etc. (de esto sabes mucho más tú que yo!). Es cierto que las tiradas bajas hacen que la impresión se encarezca, más si la impresión es en offset, no así en digital ¿verdad? (justo hoy un editor me comentaba que en algunos casos imprime 500 ejemplares el offset porque le sale más a cuenta y hay precios competitivos al respecto).

      Si, como tú plateas, el 25%/30% del PVP del libro corresponde a la impresión, las cuentas no me cierran: si el 10% del PVP es para autor, 25%/30% para la impresión y 55%/60% para la distribución ¿qué margen le queda al editor?

      Claro que en la edición digital el riesgo en la inversión es menor, por los procesos que se obvian (la impresión) y porque no hay gastos de almacenaje como en el caso del libro físico, gastos de transporte ni devoluciones. El editor sí arriesga en la edición en digital, al igual que lo hace con la de papel, porque apuesta por el contenido y porque destina recursos materiales y humanos para la edición de la obra.

      Mariana Eguaras

      23 enero, 2013

  10. Me gustaría hacerte una pregunta que echo en falta en tu análisis. Digamos que producir un libro digital cuesta 1 euro, o 100 para este ejemplo. Una vez que lo tienes, después de la corrección, traducción y todo lo que detallas, ¿Cuánto cuesta producir 100 ebooks más? ¿Y 100 millones de ellos? ¿Y si mil millones de consumidores lo compran y se lo descargan?

    A mí me parece una diferencia brutal con el libro impreso, que arrastra un coste infinitamente mayor para seguir cubriendo la demanda. Nuevas impresiones de libros, transporte, almacenaje, espacio en estanterías… Todo eso no existe con los ebooks. Un trabajo bien hecho puede vender toda la vida.

    Por otra parte, no estoy de acuerdo con tu análisis sobre la maquetación de un libro en formato digital, XML y metadatos. Cualquier persona medianamente competente sabe hacerlo en una hora de trabajo, dos si la cosa va mal, tres en el peor de los peores casos.

    Si a mí (o a cualquiera de los escritores que conozco) me dan un libro en word, debidamente formateado para el formato físico, es decir un trabajo que ya hacen de todos modos, lo tengo perfectamente maquetado en EPUB y en MOBI en menos de una hora. Y al día siguiente o dos días disponible para la venta en Amazon.

    Los lectores no son tontos, ellos mismos convierten ebooks con programas como Calibre. El resultado no es profesional, pero suficiente para que si alguien pretende justificar el precio de los ebooks con un trabajo que en cuestión de horas puede producir infinitos libros (tantos como exija la demanda), no hagan mucho caso de ese argumento.

    Y todos, sin excepción, en nuestro día a día, tenemos que aprender las nuevas tecnologías, nos guste o no, para seguir el ritmo de la sociedad. Eso tampoco es una excusa. Usamos cajeros automáticos, teléfonos móviles, mails en vez del correo postal… y así sucesivamente. Si la industria editorial no puede aprender a maquetar libros digitales, algo bastante sencillo, por cierto, que no requiere de meses estudiando ni nada parecido, le espera un buen problema en el futuro. Es su responsabilidad adaptarse a una nueva demanda, evolucionar, dar a los consumidores lo que quieren comprar. Es más cómodo quejarse y subir los precios.

    Que sigan arrojando cifras absurdas sobre la piratería y creando portales como Libranda que así les va a ir de bien dentro de unos años. Que no miren sus errores, ni aprendan, ni mejoren. Que traten de justificar precios absurdos, mayores que en los demás países. En definitiva que sigan persiguiendo a los consumidores, a los que pagan. Pero con los mayores precios, eso que no falte.

    Vamos a escuchar sus quejas durante mucho tiempo. Y sus acusaciones sin fundamento alguno.

    Nando

    29 enero, 2013

    • Hola, Nando, y muchas gracias comentar.

      El análisis que he hecho está basado en cómo se mueve la industria editorial tradicional dentro del entorno digital. No afirmo que así deba ser ni suscribo muchos de los procesos que se hacen hoy en día. Mi descripción está basada en que muchos lectores –incluso no lectores- recriminan a las editoriales el precio de los ebooks “porque hacerlos no cuesta nada”. Puede costar menos o costar más, pero un coste tiene, y eso es a lo que apunto con este post.

      Claro que la diferencia de costes con el libro impreso es importante, pero en tanto la industria editorial siga replicando el modelo de la producción del libro impreso en el digital, seguirá habiendo actores o procesos que sumen a la cadena de valor, tanto en valor intangible como intangible.

      Tú planteas el ejemplo de un escritor que facilita el texto de una obra debidamente formateada Word. Aquí te tengo que decir que no siempre está debidamente formateado, a veces ni formateado y, para horror tuyo mío y de quien lea estas líneas, yo he recibido trabajos originales ¡en Power Point! Y manuscritos en el sentido literal: he recibido ¡tres soberanos tomos escrito a mano! Partiendo de esto, además, para maquetar en MOBI, ePub o cualquier otro formato hay que tener unos conocimientos tecnológicos, aunque sean mínimos, pero hay que tenerlos y dedicarle algunas horas a maquetarlos, indexarlos, promocionarlos, etc. Como bien tú dices, puede ser que el resultado no sea profesional, y lo que una editorial no puede es permitirse es lanzar un libro digital no profesional. Por otro lado, esto que dices se aplica a libros donde la mayoría del contenido es texto, lo que facilita la tarea de edición, tanto en papel como en digital. Si en digital hablamos de un libro enriquecido esto ya demanda más conocimientos y más horas de trabajo.

      El caso de la autopublicación es diferente, va por otros derroteros. Pero el autor que quiera publicar con una editorial debe conocer cómo “se cocina en el interior” de la edición digital que –guste o no, justa o injusta– es, con sus matices, como lo describí en la entrada.

      Coincido contigo en que es responsabilidad de la industria editorial adaptarse a la nueva demanda, evolucionar, dar a los consumidores lo que quieren comprar, y por ello subrayo la necesidad de encontrar un equilibrio de precios que sea sostenible para la editorial y accesible y aceptable para el lector. Algunas editoriales están probando nuevos modelos de negocio y alternativas, ya que la edición digital es relativamente nueva, más si se la compara con la edición en papel que, salvo algunos cambios, en esencia ha perdurado por unos siglos de igual forma.

      Gracias nuevamente por pasarte por mi blog y compartir tu opinión. Saludos y espero leerte nuevamente por aquí 🙂

      Mariana Eguaras

      29 enero, 2013

    • Nando, si vas a comprar un libro lo mínimo que se puede pedir es que esté bien armado y para que esté bien no se puede hacer en una hora. En el diseño y maquetación hay que tener en cuenta que tipografías y colores se pueden utilizar, que el formato se adapte a varios tipos de dispositivos, que el salto de página esté donde debe, que las imágenes no se vaya de paseo por el libro, que las listas y cuadros no parezcan una sopa de letras, etc. Nada de eso se consigue con el Word o el Calibre, lamentablemente. Pero no es ese proceso el que insume el mayor costo, no es ahí donde buscar la razón de los precios inflados de los ebook.

      Lau

      28 agosto, 2016

  11. Sigo sin estar de acuerdo con lo que dices de la maquetación. A lo mejor no te entiendo bien.

    En una editorial, como bien dices, si te envían textos en powerpoint o en cualquier otro formato “extraño”, tendrás que pasarlos a Word o PDF para el proceso de maquetación tradicional. Luego no es un coste para el ebook. Y para crear un ebook a partir de un Word no hace falta demasiado, desde luego nada en absoluto que justifique los precios que pretenden cobrar.

    Y, sinceramente, me cuesta mucho creer que haya un número significativo de escritores hoy en día que no presenten sus novelas en Word. Yo desde luego nunca he visto que una editorial no pida ese formato.

    El modelo digital y el tradicional son completamente diferentes por muchas razones. Intentar aplicar las mismas reglas no les va a funcionar a las editoriales, por muchas razones. Entre otras, porque están acostumbradas a tener el monopolio y hacer lo que quieren. Pero eso se les acabó. Autores independientes, empresas con cerebro (Amazon, Itunes)… Hay muchas razones por las que los supuestos profesionales del libro van a perder la partida a largo plazo. Libranda fue su apuesta ante el modelo digital, el mayor avance en transmisión de conocimiento y cultura, y buscan la solución a sus problemas en la piratería…

    El modelo digital funciona de otro modo. No hay más que ver los precios de una aplicación para móvil, 70 céntimos, y eso sí que tiene un coste de desarrollo y de tiempo importante, no convertir el formato de un fichero de texto. Google ofrece servicios gratis, hay videojuegos gratuitos, el precio de la música… Todo ha cambiado, ha evolucionado. Y quienes saben adaptarse y aportar valor, crear nuevos productos y servicios que los consumidores quieren, no tienen problemas para salir adelante, y más que bien, y sin cobrar a los consumidores precios desproporcionados. Fíjate la cantidad de servicios que hay en Interntet completamente gratis (blogs, redes sociales… La lista es infinita) Y cada vez hay más. Y más empresas que hacen las cosas bien sacando beneficios. Ahora fíjate en los que se quejan y en lo que aportan al nuevo modelo, en su innovación. La diferencia es evidente. Los que intentan seguir aplicando las mismas reglas arcaicas, basadas en años de monopolio, se merecen lo que les va a pasar. Que se quejen todo lo que quieran, que eso lo hacen muy bien. Tienen suerte de que estos cambios llevan tiempo y van a poder vivir de las rentas bastante tiempo.

    Nando

    30 enero, 2013

    • Sí, Nando, el modelo digital y el tradicional son diferentes por muchas razones y el modelo digital funciona de otra forma, y eso es lo que las editoriales deben comprender para no perder el tren en la producción digital de contenidos. Sin embargo, insisto, hay un trabajo y dedicación detrás de todo ello que debe valorarse, lo haga este trabajo un autor que se autopublica o una editorial. Tienes razón con respecto a las aplicaciones, son costosas de producir y tienen un precio relativamente bajo la mayoría de las veces. No estaría mal que las editoriales miraran hacia allí. De hecho, recuerdo que en una charla en Líber del año pasado Roger Domingo (director editorial sellos Deusto, Gestión 2000, Alienta y CEAC) comentó que su modelo de negocio estaba migrando en una cuota bastante alta a las aplicaciones porque esto potenciaba la venta de libros y el acercamiento de los lectores a los autores.

      Mariana Eguaras

      31 enero, 2013

  12. Los libros electrónicos según se usen, son una gran fuente de ingresos o una forma muy buena de obtener suscriptores a mi negocio en internet, les dejo la página http://www.EscritoresDeArticulos.com donde hacen estos libros y así nos ahorrarnos este gran trabajo. Espero sirva mi aporte. Besos Veronica

    Veronica

    1 mayo, 2013

    • ¡Gracias por visitar mi blog y por compartir esta entrada! Saludos para vosotros también 🙂

      Mariana Eguaras

      2 mayo, 2013

  13. La mayoría de los libros digitales que se publican, previamente han sido editados en papel, de hecho las carátulas de los mismos son la originales de las portadas de dichos libros, por eso considero que las editoriales que los publican, todos los gastos que se especifican en el cuadro expuesto, ya los han asumido con la publicación del libro físico, por lo tanto volverlos a cargar en el libro digital no me parece bien.

    Por otra parte está los gastos de la digitalización del libro, pero cobrando hasta un 50% del precio en papel, las librerías digitales que los venden, me parece que aplican es una cantidad desorbitada como coste final.

    Por supuesto que el coste final no puede ser cero euros, pero, una vez más, la famosa proporción del 80/20 sería la más correcta, siempre considerando libros de reciente publicación, los anteriores a 10 años deberían ser gratuitos.

    José

    17 diciembre, 2013

    • Cuando se publica en ambas modalidades, claro que hay que prorratear los costes entre ambos libros, pero ¿cómo hacerlo cuando la editorial publica solo en digital? En este caso no se pueden imputar los costes al libro al papel y ver el libro digital como un subsidiario del de papel. ¿Un precio más alto en los libros de editoriales digitales quedaría justificado por no poder imputar los costes al papel? Al cliente/lector no le importa lo que hay detrás de un libro (edición, producción, digitalización, etc.), sino que el precio sea accesible, más bien bajo…
      Por otro lado, no veo a las editoriales digitalizando libros de hace 10 años o más para regalarlos ¿qué ganarían con ello?

      Mariana Eguaras

      18 diciembre, 2013

  14. Claro que lleva costes, pero cuantas copias se pueden hacer?

    Antonio

    18 abril, 2014

    • Muchas Antonio, por ello el ebook debe tener un precio accesible, lo que no es sinónimo de gratis. Hay gente que se queja de lo mal que están editados algunos libros digitales (cantidad de tipografías, “páginas en blanco”, falta de párrafos, etc., etc.). Hacer que esto no suceda es producto del trabajo de alguien y ese alguien debe cobrar por su trabajo, que reditúa en una buena experiencia lectora.

      Mariana Eguaras

      20 abril, 2014

  15. Si pero por mucho que digan, seguramente van a vender muchas más copias, no es lo mismo pagar más por algo que no sabes si lo usarás, que pagar poco y tenerlo al menos, algo que muchos hacemos, y se pasan bastante con los precios aún así.

    Kike

    16 julio, 2014

    • Hay casos y casos Kike. De todas formas, hacer un ebook nunca es gratis porque, aunque lo haga tú mismo, el tiempo que insumes hacerlo tiene un valor. Y también es cierto que para hacer algunos ebooks no es necesario mucho dinero. Gracias por comentar.

      Mariana Eguaras

      16 julio, 2014

  16. Mariana, muy contento estamos por haber encontrado tu blog con esta magnífica cantidad de material referente a los ebooks, por nuestra parte, estamos empezando a sumergirnos en esta área, pues tenemos tres libros impresos que transformaremos a digital para comercializarlos en nuestra web. La autopublicación será nuestro método, la que estamos estudiando y esperamos poner en práctica muy pronto.
    De lo que he leído y me llama mucho la atención, en España el IVA de ebook es del 21%, y de 4% de libro en papel, por que ocurre eso?

    Saludos desde Chile.

    Javier.

    Javier Silva

    7 agosto, 2014

    • Hola, Javier: gracias a ti por las palabras a mi blog. No solo en España el libro digital tributa con el 21% sino también en otros países (pero no en todos los casos, tema que abordaré en una próxima entrada). Esto se debe a que la Comisión Europea considera que el ebook es un servicio y no un producto y, por tanto, no aplica el IVA superreducido. En Francia sucede lo mismo. ¡Saludos!

      Mariana Eguaras

      7 agosto, 2014

  17. Que el autor tenga un “agente” me suena a parasitismo. ¿Es que el autor no sabe hablar con el editor? ¿que hay que ser para ser agente?. Gracias por el artículo.

    iñigo

    4 enero, 2015

  18. Tal vez en España sea diferente, pero hay otros países donde la impresión sola tiene un porcentaje muchísimo más alto que el del diseño/maquetación en el gasto de un libro. Por otro lado, no hay distribución física, se envía un archivo a la tienda electrónica y nada más. No hay empaquetado, camiones de transporte, desempaquetado ni puesta en estante, solamente una persona subiéndolo a la página de la tienda. No hay logística y el almacenaje es mínimo (700 Kb por un EPUB, unos 10 MB por PDF). Otro punto relacionado, y que debería significar un gran descenso en el precio final es que un solo archivo se envía a todas las tiendas y cada lector que lo compra recibe una copia de ese archivo. No hay que imprimir 25.000 ejemplares ni re-imprimir cuando estos se acaban. Sin duda el precio de un ebook debería ser bastante inferior al de un libro físico. Mientras que el trabajo del diseñador/maquetador puede ser incluso mayor en un libro digital, no es precisamente el que más recibe. No es apretar teclas y que la PC haga todo el trabajo, son varios procesos y muchas horas que requieren diseñar y maquetar, lidiar con el autor, el corrector, el editor, el dibujante o el fotógrafo. Y probablemente tampoco el autor reciba mucho de esta torta, mucho menos si no es conocido. La mayor parte se la llevan las tiendas y el marketing, el que vende el producto de otro y el que vende la idea del producto de otro. Con suerte, la mayoría de los ebook se consiguen a la mitad del precio de un libro físico aunque se obvió el material soporte, la impresión, el corte, los tratamientos con laca, la encuadernación, la lógistica de distribución y el almacenaje.
    Ponerle un precio a un libro físico por debajo del de mercado, aunque genere ganancias, se choca con la negativa de las distribuidoras y cadenas de librerías a quienes esto no les conviene pues deberían bajar el precio de todos los libros al generarse una competencia que reduciría sus ganancias (no hablamos de pérdidas sino de menos ganancia).
    Lo que hace a todo esto más sospechoso de manipulación de precios es ver como libros de autores (reconocidos algunos y contemporáneos) pasan de $350 en físico a $20 en digital.

    Lau

    28 agosto, 2016

    • El trabajo de edición es sobre el contenido y, por tanto, independiente del formato de salida (digital o impreso). Eso es lo que quiero destacar en esta entrada.

      Mariana Eguaras

      30 agosto, 2016

  19. Buenas tardes
    gracias por las reseñas muy interesantes. Quizas llego tarde pero tengo una pregunta; por un forum vi que AMAZON por el ibook autopublicacion, que da es de 70% como indica en su pagina, pero que ademas se queda con 0,12€ X Mb. La pregunta es la casa del libro tambien cobra por Mb????
    gracias
    saludos

    diana

    24 noviembre, 2016

    • Hace mucho tiempo que no visito la página web de Casa del Libro, así que no podría responder tu pregunta. Lee los términos y condiciones de Casa del Libro para saber si cobran por megas y podrás salir de dudas. Efectivamente, Amazon cobra por el envío/descarga de un archivo según su peso en megas y así lo explica en sus términos y condiciones.

      Mariana Eguaras

      24 noviembre, 2016

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