Legibilidad en publicaciones y libros impresos

Mariana Eguaras abril 19, 2017 @ 5:58PM

Por el 18 Abr, 2017 | 24 comentarios

 

En este blog muchas veces he mencionado la importancia de la legibilidad en los libros y en cualquier documento. Insisto constantemente en la necesidad de una buena composición o maquetación para que un libro posea suficiente legibilidad.

Hablo sobre la legibilidad del texto pero también de la de otros elementos gráficos, como tablas, cuadros, diagramas, etc. Incluso del libro o publicación considerada en su totalidad.

Pero ¿qué es la legibilidad? ¿Cómo sabemos si un contenido es legible? ¿Cómo distinguimos entre una fuente legible y una que no lo es? ¿Se puede interpretar la legibilidad de un texto en más de un sentido? ¿Cómo medir la legibilidad de un texto?

Estas son algunas de las preguntas a las que intento encontrar respuesta en esta entrada.

Como base, parto del significado más general y sencillo de legibilidad: es la facilidad con que se puede leer y comprender un texto.

¿Y qué hace que un texto sea fácil de leer y comprender? A grandes rasgos, dos cuestiones:

1. El estilo de escritura entendido como claridad de la exposición y el lenguaje empleado (legibilidad lingüística).

2. La composición de página y los elementos tipográficos presentes en la publicación (legibilidad tipográfica).

En inglés existen términos diferenciados para hacer referencias a ellas. Sin embargo, en castellano empleamos la misma palabra para referirnos a ambos tipos (lo mismo que pasa con editor).

 

Legibilidad lingüística

La legibilidad lingüísticareadability en inglés— es aquella que refiere a la estructura del texto y al lenguaje empleado en ella. Se centra en el estilo de redacción que posee el texto o el contenido. También en la claridad y la estructura con la que están expuestas las ideas.

Es importante destacar que dentro de esta categoría entrarían los conceptos de presentación de una información y no solo al texto en sí. Por ejemplo, dos párrafos que incluyen cifras tal vez resulte más conveniente transformarlos en una tabla o gráfico.

La legibilidad lingüística se solventa con una correcta escritura, adecuada a la publicación, y con edición y corrección de los textos. La ordenación interna de la frase incide de modo directo en la legibilidad de un contenido.

Existen diferentes fórmulas para medir la legibilidad y comprensibilidad de un texto. Legible.es incluye varias de ellas en su análisis de textos.

A esta legibilidad también se la conoce como cognitiva, leibilidad, lecturabilidad e inteligibilidad.

 

Legibilidad tipográfica

La legibilidad tipográfica —legibility en inglés— abarca aspectos relacionados con el diseño editorial. Se centra en la composición y maquetación de las páginas y el empleo de las fuentes. También en la creación de los elementos gráficos, desde el punto de vista formal, y en el contraste de los colores y las formas.

Si seguimos el ejemplo anterior, la legibilidad tipográfica se aplicaría en la confección de la tabla o la gráfica de tal manera que la información se comprenda sin confusiones. Con una tabla pequeña el ejercicio es fácil, pero si se trata de una infografía la pericia del diseñador ha de ser bastante alta.

La legibilidad tipográfica se solventa con un desarrollo apropiado del concepto gráfico de la publicación en general. Esto se traduce en una acertada composición de página y presentación de los elementos gráficos.

En la serie de artículos que voy publicando sobre composición y maquetación de libros expongo cómo distintos teóricos han desarrollado sistemas de retículas para los libros. Algunos lo han hecho mediante el análisis de libros antiguos y otros con enfoques más prácticos y modernos.

 

Legibilidad en publicaciones y libros impresos

 

Legibilidad tipográfica y diseño editorial en libros impresos

La legibilidad tipográfica de una publicación se obtiene por el cuidado de los aspectos formales. Esta presta atención no a qué se dice sino a cómo se dice. Repara en cómo se presenta la información, con qué grafías, formas, glifos, pictogramas, recursos estilísticos, etc.

Algunas de las cuestiones básicas para dotar un libro de legibilidad tipográfica son:

  • La selección del sistema compositivo que más se adapta a la publicación y a las necesidades del editor o autor. Hay una gran diferencia entre la retícula para componer una novela de una diseñada para un libro de texto.
  • La partes del libro y su distribución. Por lo mismo que lo anterior: en un libro complejo puede haber secciones que no son necesarias en una novela. Índices analíticos, sistemas de referencias, glosarios, etc. pueden ser muy útiles en unos libros e innecesarios en otros.
  • La elección de las fuentes. Un aspecto fundamental para cualquier tipo de libro. Las fuentes serif son más legibles para textos largos que las fuentes sans serif. Así, en una novela o libro de relatos se elegirá la primera y la segunda se reservará para títulos o recuadros. En el caso de libros complejos, como enciclopedias o libros prácticos, se suelen combinar ambos tipos de fuentes. La comprensión y legibilidad de los diversos textos aumenta gracias a una combinación de fuentes bien realizada.
  • Las características de las fuentes en los textos. Me refiero al cuerpo de letra, al tamaño del interlineado y a la separación entre palabras con el uso del tracking. También a la alineación del texto y al largo del renglón. Al horroroso uso de mayúsculas, versalitas y cursivas en párrafos enteros (está demostrado que dificultan la lectura, y mucho).
  • El respeto por las normas de composición y maquetación: en el uso de cuadrículas, las líneas bases y la última línea de la página. También en la separación en sílabas, más si el texto está justificado, y en evitar las viudas y huérfanas de los textos. Consideración por las consignas del manual de estilo, si existe, y por el uso de estilos para mantener la uniformidad, la repetición de grafías al inicio o final de párrafos y el ancho del medianil, entre otros.

A lo anterior, que es solo un punteo de algunos temas, hay que sumar el factor color. En publicaciones complejas (libros técnicos, científicos, ilustrados, de texto, manuales, etc.) hay que asegurarse que el contraste entre el color de fondo y los textos es correcto.

Aunque la entrada se centre en libro impresos, muchos de los tips aplican también para libros digitales, página web y blogs. Por favor, evita textos y presentaciones como esta.

 

Página maquetada sin separación por sílabas versus Página maquetada sin separación por sílabas versus Página maquetada sin separación por sílabas versus Página maquetada sin separación por sílabas versus Página maquetada sin separación por sílabas versus página maquetada con separación por sílabas

De las dos página anteriores, ¿cuál crees que es más legible?

    24 Comentarios

  1. Excelente artículo, me ha sido de mucha utilidad, Gracias

    Diana Patricia Acevedo Gil

    18 abril, 2017

  2. Un artículo espléndido. Siempre he tenido grandes dudas sobre tipos de fuentes, idoneidad de las mismas y cosas así, y me ha encantado la información que aquí se da, y cómo se da. Enhorabuena por el trabajo, y gracias por compartirlo.

    ADELA CASTAÑON

    18 abril, 2017

  3. La web que enlazas es terrible. Se llama entornointeligente.com, pero debería ser entornoabigarrante.com. Imposible de leer.

    Como siempre, un placer y un aprendizaje leerte.

    Juan Medina

    18 abril, 2017

    • Ja, ja, ja. Efectivamente, esa página web no ha acertado en la forma de presentar la información y mucho menos en la fuente elegida. Un abrazo, Juan.

      Mariana Eguaras

      19 abril, 2017

  4. Mariana, un placer como siempre, gracias por tu dedicación y esfuerzo.

    Juan Pablo

    19 abril, 2017

  5. Hola mariana

    Es un tema super interesante, y a mi criterio esencial, lograr estética y a la vez saber acercarle la palabra al lector, facilitando la comunicación.

    Saludos!

    • Sí que es un tema interesante, y para tener en cuenta en nuestros libros. 🙂 Gracias por comentar. Saludos.

      Mariana Eguaras

      19 abril, 2017

  6. Hola, Mariana:

    Otra entrada excelente.

    Quisiera, sin embargo, aclarar que, en español, aunque no se utilicen normalmente, sí existen dos palabras para designar los dos conceptos que mencionas aquí como ‘legibilidad lingüística’ y ‘legibilidad tipográfica’.

    José Martínez de Sousa, gran bibliólogo —entre otras muchas cosas—, nos lo explica en su obra Manual de edición y autoedición (Madrid: Pirámide, 2ª ed., punto 1.4-5.2.2., págs. 45 y 46):

    «La lecturabilidad o comprensibilidad se refiere a la facilidad de comprensión e interpretación de un texto relacionada con el estilo y el argumento (es decir, con el fondo del mensaje). Afecta, pues, a factores personales de índole espiritual (nivel cultural e intelectual, personalidad, actitud, etcétera) y está en función de las características estructurales y de contenido del texto: interés humano, dificultad, diversidad, densidad, longitud de las frases, elección de palabras, etcétera.

    »No debe confundirse con legibilidad, que se refiere a la facilidad de lectura debida a la presentación tipográfica. En efecto, un texto puede ser muy legible (claridad de lectura debida a la percepción de palabras o frases) y poco lecturable (difícil de comprender o interpretar), o, a la inversa, puede ser muy lecturable (una carta, por ejemplo) y poco legible (si está escrita con “letra de médico”)».

    Es decir, según Martínez de Sousa, la lecturabilidad coincidiría con el concepto de ‘legibilidad lingüística’ (readability en inglés) y la legibilidad con el de ‘legibilidad tipográfica’ (legibility en inglés).

    Un afectuoso saludo.

    Francisco Aljama Azor

    20 abril, 2017

    • Hola, Francisco:

      Efectivamente, legibilidad se identifica en primera instancia con lingüística tipográfica y, por ello, a la otra legibilidad se denomina de distintas maneras: legibilidad cognitiva, leibilidad, lecturabilidad —que es el caso de De Sousa, entre otros, e inteligibilidad.

      He preferido la expresión legibilidad lingüística frente a lecturabilidad porque no sé hasta qué punto se le ocurre a un lector (no profesional de la lengua) buscar por ese término. A mí, por ejemplo, me viene primero a la cabeza para buscar en Google es distintos tipos de legibilidad o legibilidad, a secas, antes lecturabilidad (tal vez porque pienso muchas cosas en clave digital).

      Gracias por leer la entrada y dejar tu valioso aporte aquí. Un abrazo.

      Mariana Eguaras

      20 abril, 2017

  7. Como siempre muy interesante tus artículos Mariana. Saludos

    Gustavo Flores

    21 abril, 2017

  8. Muy interesante. Pero no puedo evitar hacer un comentario sobre la fuente tipográfica en la que veo esta página. Es la letra “Raleway” y según su página en Google (https://fonts.google.com/specimen/Raleway), “Raleway is an elegant sans-serif typeface family intended for headings and other large size usage”. No parece una buena elección para el cuerpo del texto.

    Jaume Ortolà

    29 abril, 2017

    • Para gustos… los colores, Jaume. Google o el creador de la fuente pueden tener una opinión y yo otra. A mí me gusta esta fuente y además da mucha versatilidad a la hora de crear materiales de descarga o impresos, por las variantes que posee. Por otro lado, es una fuente sans serif, el tipo de fuente recomendada para pantalla. Y dudo que hayas tenido alguna dificultad en leer el texto de la entrada.

      Mariana Eguaras

      29 abril, 2017

      • La verdad es que sí. Es difícil leer el texto de este blog. Las líneas tan finas de la tipografía lo hacen especialmente complicado de leer (yo lo selecciono, porqué invertido se lee mejor, pero eso confirma su problema).
        Cuando la mitad de los comentarios apuntant a dicha dificultad de lectura, alguna parte de verdad habrá.

        Jacint

        4 mayo, 2017

        • Qué raro… porque, entre otras cosas, el cuerpo de la letra es más grande que la media de los blog. Y hay muchos blogs, ciento de veces más conocidos que este y con gran éxito que emplean esta fuente (su elección no es producto de un antojo). Siempre podéis leerlo con Pocket, Feedly, etc, y poner la fuente y el cuerpo que queráis.

          ¿A qué te refiere con “invertido”? ¿Fondo oscuro? Eso se leería bine con sin luz ambiente. Yo suelo emplear este método cuando leo de noche, sin luz ambiental, en la tableta.

          Mariana Eguaras

          4 mayo, 2017

        • Curioso. A mí siempre me ha parecido muy cómoda de leer.

          Tengo que confesar que lo de “difícil” de leer me ha sacado una sonrisa. Pon el blog un día en Comic Sans, Mariana, a ver qué pasa 😀

          Gabriella

          19 mayo, 2017

          • Jajaja ¡Aguante la Comic Sans!

            Antes usaba Nunito para los textos principales y vi que varios blogs que me gustan empleaban Ralleway; y entonces la cambié. Tantas personas no podemos estar equivocadas. Y también hay que considerar que hay gente que dice que el problema es de la fuente cuando en realidad hay que visitar al oftalmólogo 😉

            Siempre se puede leer el blog a través de una aplicación y poner la fuente y el tamaño a gusto del consumidor; incluso en el ordenador.

            Mariana Eguaras

            20 mayo, 2017

  9. Hola, Mariana:

    Buen artículo, sobre todo si le sumamos el oportuno comentario de Francisco Aljama.

    Desde el titular pensé que la información de que en inglés sí existían dos términos para expresar las distintas formas de legibilidad cuando en español solo existía uno era incompleta.
    Dar por sentado que no existe la palabra en español cuando nuestro idioma es riquísimo es algo muy frecuente, sobre todo, en la red.
    No solo diferenciamos entre legibilidad y lecturabilidad sino que contamos con dos adjetivos: legible y leíble. Por ejemplo: La fuente es legible pero la historia no es leíble (algo en desuso y substituido por términos como “infumable”, etc.).

    Bien, un lapsus lingüístico que no te tendremos en cuenta, precisamente a ti que siempre cuidas tanto forma y contenido.

    La fuente de tu blog, Raleway es muy legible en pantalla. Supongo que si la has elegido sin serif fue por reflejar lo liviano. Pues elegir una fuente y no otra también supone una decisión intencionada, conceptual y expresiva, al margen de consideraciones estéticas o prácticas.

    Un saludo muy cordial y gracias por tantos matices.

    Laura Antolín

    19 mayo, 2017

  10. ¡No puedo creer que haya gente en desacuerdo con el uso de esta tipografía!
    A mí me gustó mucho esta fuente, iba a preguntar cuál era y me fijé arriba en los comentarios que la mencionan.
    Creo que es una cuestión de gusto.

    Los contenidos del blog me parecen bien, estoy de acuerdo con muchos y los que no había reflexionado, ya me abren otras posibilidades en mi trabajo.

    ¡Muchas Mariana!

    Lucita

    28 junio, 2017

    • Me alegro que el blog sea útil y le saques partido, Lucita. Según una encuesta que hice en Twitter al 80% le parece bien sta fuente. 🙂 Saludos.

      Mariana Eguaras

      29 junio, 2017

  11. Hola Mariana ¿Como estas? Durante 8 años me desempeñe como editor de medios impresos (un semanario político en México) y hace poco termine ese ciclo de mi vida, la edición, maquetación, estructura y diseño de artes lo aprendí de manera natural, sin ningún tipo de estudio, considero esa parte un verdadero don, ya que no requiere esfuerzo de mi parte para aprender de estos temas.

    Ahora me he independizado y deseo profesionalizar mis servicios, tus artículos me ha dado mucha luz y claridad, y sobre todo me hablan de un lenguaje que no manejo de manera convencional. pero que sin duda en la práctica lo he llevado acabo desde hace muchos años.

    Si existe algún libro, curso on-line que pudieras recomendarme te lo agradecería.

    Karla Yunnuen

    18 julio, 2017

    • Hola, Karla:

      Bibliografía hay muy variada y depende del tema que quieras profundizar. Los libros sobre memorias de editores cuentan vericuetos del oficio pero no el oficio en sí; luego hay varios libros sobre diseño y maquetación, otros tantos cientos sobre lengua, ortografía, etc. Muy recomendable es la colección Libros sobre libros; también los de la UOC (pero los precios de los libro digitales son muy caros y solo en PDF); en esta misma institución ofrecen un Máster en Edición Digital online.

      Luego, cualquier bibliografía de un libro que te haya gustado te conduce a otras bibliografías sobre el tema; solo hay que buscar el apartado y bucear un poco en Internet sobre esos libros. Saludos.

      Mariana Eguaras

      19 julio, 2017

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