¿Por qué las editoriales destruyen libros cuando podrían regalarlos? ¿O darlos a una biblioteca o donarlos a otras instituciones o asociaciones?

Simple aunque crudo: por cuestiones comerciales y porque nadie los quiere.

Hábitos de lectura y compra de libros en España

Hábitos de lectura y compra de libros en España ©infogr.am

El día 20 de abril apareció en el periódico La Vanguardia una noticia que aludía a la destrucción de libros por parte de las editoriales.

Hacía hincapié en cómo esta acción se está recrudeciendo por la cantidad de editoriales que cierran a consecuencia de la crisis económica en España.

Para quienes hacemos libros, los valoramos como productos culturales, y los queremos o amamos, sentimos pena y hasta congoja por su destrucción.

Pero no existen otras soluciones viables, ni para las editoriales ni para las empresas “saldadoras”; esas que compran los restos de edición a las editoriales para venderlos en mercados de viejo.

Compartí en Twitter la noticia de la Vanguardia y Al rico libro preguntaba por qué no se donaban los libros a las bibliotecas para lo poco que se paga por venderlos “al peso”.

¿Han intentado donar libros a una biblioteca o alguna otra entidad? En Barcelona donar libros puede llegar a ser una tarea complicada que, además, genera gastos de tiempo y dinero para quien quiera hacerlo.(*)

Y, lamentablemente, como sostiene Pere Sureda en un artículo del periódico argentino Clarín: “No es rentable donarlos, representaría una gran cantidad de trabajo y de dinero. Es más barato destruirlos”.

Por qué una editorial destruye los libros que produce

Una editorial destruye libros por varios motivos y, estemos o no de acuerdo, guste o no, esto es lo que sucede:

1. Caducidad de los derechos sobre la obra y ahora los tiene otra editorial

Este es un caso bastante habitual que se realiza tanto para proteger los derechos adquiridos por la nueva editorial (se estaría violando la Ley) como para no intervenir en sus planes comerciales. Un caso concreto y muy bien argumentado sobre este tema lo podéis leer en el post Destruyendo el catálogo de la página web Un tebeo con otro nombre.

2. El libro ya está muerto y no hay posibilidades de reanimación

Por ejemplo, aquellas obras de contenido muy actual —hot book— en un determinado momento, pero que pasado un tiempo han quedado desactualizadas.

Es decir, su comercialización ha dejado de ser negocio y no se ven perspectiva de poder colocarlo nuevamente en el mercado bajo otra forma de edición.

3. El contenido del libro ha tenido una segunda y/o tercera vida y no da para más

Tal es el caso de contenidos que han sido publicados en diferentes modalidades de edición.

Una obra publicada en trade, en bolsillo y en canal club, que ya no se vende por ningún canal ya no tiene más hueco en la industria.

4. Genera gastos de almacén y cero beneficios

Porque hablamos de miles y miles de libros no de decenas. Y los costes de espacio y mantenimiento de los palets de los títulos generan gastos que no alcanzan a ser cubiertos con la venta y reventa del libro.

Además, hay que considerar que mientras la editorial tenga los libros ha de haber una contabilidad de ellos, lo que genera más gasto.

5. El autor pide la destrucción de los ejemplares de su libro

Por cuestiones de marketing de autor algunas veces es mejor que el libro desaparezca de la cadena comercial y no esté en venta en mercadillos, porque afecta a su imagen.

Hay autores que piden expresamente a su editor la destrucción de una edición de un libro suyo.

Incluso esta acción puede ser una cláusula específica del contrato de edición, tal como señala la autora Ana María Shua en el mencionado artículo de Clarín.

6. La editorial no puede regalar miles de libros a uno de sus clientes predilectos: las bibliotecas

Las bibliotecas son uno de los principales clientes de las editoriales y regalar los libros que no se venden a un cliente no es una práctica comercial aceptable; entre otros motivos, porque afecta a la arteria comercial del corazón del sector editorial.

Según el estudio El Sector del libro en España 2010-2012 las editoriales facturaron a las bibliotecas, en 2012, ventas por 19,2 millones de euros, siendo uno de los canales de venta en aumento (un 14,3% más que en 2010).

 

Cabe mencionar que la Ley de Propiedad Intelectual española contempla la destrucción de ejemplares; es decir, que es una práctica legal.

Tanto si el editor decide vender los libros a saldo como destruir los ejemplares, tiene la obligación legal de notificarlo al autor y éste puede decidir quedarse con todos o parte de los títulos.

¿Por qué se llega a la destrucción de libros?

Una de las causas —y arriesgo a decir que la más importante— es que muchas editoriales publican una cantidad innecesaria de ejemplares de un mismo libro.

Un editor debe hacer un escandallo por cada título que va a publicar; es decir, hacer las cuentas para saber si editar, publicar y poner a disposición comercial ese libro será negocio o no, si le dejará un margen de beneficios.

Puede que las cuentas salgan bien en teoría y en la práctica, y todos tan contentos. Pero puede también que, en la práctica, finalmente, las cuentas no cierren; que el libro no se venda, y que el producto se transforme en un generador de gastos varios.

En este punto es donde me pregunto —nuevamente— por qué tantas editoriales no apuestan por la impresión bajo demanda; así lograrían reducir el riesgo de acumulación de ejemplares y gastos de logística, contabilidad, personal, etc.

Por suerte, con el auge de la edición digital la impresión bajo demanda está aumentando también y existen editoriales que sabiamente han sabido aprovechar y coordinar la edición impresa con la digital.

Otra de las causas, aunque de menor cuantía, es la destrucción de libros con contenido plagiado.

Si una editorial se ve envuelta en contiendas judiciales porque uno de sus libros tiene contenidos no originales puede verse obligada no solo a retirar la edición del circuito comercial, sino también a destruir dicha edición.

Sé que esta entrada puede herir susceptibilidades, pero esconder o no compartir una realidad por la que atraviesa el sector editorial es de necios.

Y, por otro lado, si alguien sabe cómo hacer para donar libros en Barcelona o cualquier otra ciudad lo invito a comentar e indicar la forma de hacerlo.

Nota

(*) Hace unos meses quise donar varios libros y realicé una búsqueda por Internet para saber dónde podía hacerlo. El resultado fue que sólo algunas bibliotecas aceptan sólo algunos libros, con lo cual si la biblioteca está lejos de donde tú vives o no reciben libros de la temática que tienes estás más que pillado.

He buscado y rebuscado en páginas web y foros instituciones —benéficas o no— que reciban libros en donación y estén activas (contesten a un email o llamada por teléfono) y tampoco tuve suerte.

Si algunas de las instituciones lo hacen hay que llevar los libros uno mismo; es decir, hay que coger el coche —que yo no tengo— o pagar a alguien para que lo haga y muchas de estas instituciones están fuera de Barcelona ciudad, y el donante debe hacerse cargo de los portes (pagar el transporte).

Por tanto, ya no sale a cuenta en tiempo y dinero, y viajar en transporte público con kilos de libros tampoco es una opción viable. Las únicas personas que estaban dispuestas a venir a mi casa a buscar libros eran particulares que luego revenden estos títulos en ferias y mercadillos.

¿Soluciones?

  • Correos electrónicos con lista de libros a amigos, y amigos de amigos, ofreciendo los libros por si alguien está interesado
  • Abandono “accidental” de alguno de ellos en bancos de plazas o cafés (intenten que una señora no los vea dejar el libro porque te seguirá para decirte que te lo has olvidado ¡esto me pasó!).
  • Llevar los libros a la mesa de intercambio de la biblioteca del barrio (en mi barrio dicha mesa ya no está; tuve que volver a casa con los libros bajo el brazo).
  • Otra opción es ver, cada vez que tienes que salir, qué lugar queda cerca de dónde vas que reciban libros de la temática que tienes y quieres regalar y llevarlo.
  • Todavía no dejado ningún libro a lado del contenedor de papel —como me sugirió una amiga—, pero me lo estoy pensado cuando en casa ya no tenga más espacio.

¿Por qué las editoriales destruyen libros ?

[Adenda, 17-01-2015] El sistema bibliotecario catalán posee un servicio de recogida y gestión de donaciones de libros a través de la CePSE (Central de Préstec i Serveis Especials).