Tipos de DRM: DRM social o blando versus DRM duro

Mariana Eguaras abril 23, 2016 @ 12:49PM

Por el 26 Jan, 2015 | 14 comentarios

 

En esta entrada intentaré esbozar los diferentes tipos de DRM que existen para los libros digitales(*). Aunque el DRM se puede aplicar a cualquier tipo de producto digital (música, videojuegos, fotografías, vídeos, etc.), voy a centrarme en los ebooks.

Para incluir una definición de DRM (Digital Rights Management — gestión digital de derechos o gestión de derechos digitales) —antes de adentrarme en los diferentes tipos de DRM que existen— me remito a la ofrecida por Universo Abierto en la entrada ¿Qué son, para qué sirven y cómo funcionan los DRM?: gestores de derechos digitales:

“DRM es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software —sistemas de encriptación— con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. El DRM es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones. Sin embargo DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo denominada ‘Derechos de autor en Internet’.”

El objetivo de todos los tipos de DRM es proteger los derechos de autor y, por ende, evitar la descarga y uso ilegal del contenido protegido (piratería). Algunos tipos de DRM atentan más contra el usuario que ha comprado legalmente un libro digital que al “pirata”, ya que, con mayor o menor dificultad, el DRM se puede eliminar. Solo hay que ver la ingente cantidad de entradas que existe en la Red sobre cómo quitar el DRM a diferentes productos digitales. A estos DRM se los suele denominar “DRM duro” por las limitaciones que imponen al comprador del producto digital.

Por otro lado, la preocupación por proteger los derechos de autor afecta tanto a los propios autores, como a las editoriales y a otras empresas que trabajan con contenidos digitales, sea produciéndolos, distribuyéndolos, vendiéndolos, etc. Existen diferentes tipos de DRM que permiten proteger los derechos de autor de manera amable y sin atentar contra el lector que paga por esos contenidos. Se trata del denominado “DRM social” o “DRM blando”.

 

DRM duros

Tipos de DRM: DRM social o blando versus DRM duroLos DRM duros se caracterizan por la rigidez en el cifrado y por las restricciones al acceso físico y al uso del archivo. A nivel del usuario, estas limitaciones se traducen en condicionar el uso del dispositivo de lectura, la realización de registros y validaciones adicionales y la imposibilidad de prestar el ebook, entre otros obstáculos. Entre los DRM duros destacan:

 

DRM de Adobe Digital Editions: este DRM cierra el archivo y permite transferirlo a un número determinado y limitado de dispositivos. Además, para poder leer libros digitales es necesario registrarse en Adobe. Este tipo de DRM es utilizado en España por un gran número de editoriales, por ejemplo, todas las que distribuyen a través de Libranda (que próximamente también incluirá la alternativa del DRM social).

Con este DRM, el comprador de un ebook debe realizar trámites engorrosos como descargar el programa Adobe Digital Edition para leer los ebooks, registrarse en Adobe y validar el registro, entre otras acciones. Además, las editoriales deben pagar a Adobe por utilizar este DRM lo que redunda en un aumento del coste y del precio final del ebook que, de un modo u otro, se traslada al comprador/lector.

 

Apple Fairplay DRM: se utiliza tanto en iBooks como en canciones compradas a través de iTunes. El objetivo de este DRM es evitar la reproducción de productos digitales en dispositivos sin autorización. Desde hace un tiempo es un DRM opcional que los editores y autores eligen incorporar o no a sus libros. Por ejemplo, una de sus limitaciones era que impedía a los clientes de iTunes reproducir las canciones en cualquier otro reproductor que no fuera un iPod. Respecto a los ebook, la aplicación iBooks de Apple no permite leer archivos protegidos con DRM de Adobe.

 

Kindle DRM: similar a los casos anteriores y con los mismos fines. El editor o autor es quien elige incorporar el DRM en los ebooks. Si se incluye el DRM antes de publicar un ebook luego no puede cambiarse la configuración; en cambio, si se publica sin DRM más tarde este puede ser incluido a un libro digital ya publicado. Un ejemplo de restricción: los dispositivos de lectura digital Kindle no admiten ebooks en formato EPUB protegidos con DRM, a excepción de la tableta Kindle Fire donde se pueden leer ebooks de Amazon mediante la instalación de la aplicación de lectura Kindle.

 

DRM sociales o blandos

Los DRM sociales o blandos no necesitan activación por parte del consumidor (como el DRM de Adobe), los ebooks pueden leerse en diferentes dispositivos y ser reenviados, copiados y prestados a otros lectores. No son invasivos en la experiencia de lectura ni molestos en la de compra, tampoco establecen restricciones de dispositivos:

 

Marca de agua (watermarking): consiste en la adición de una marca de agua al producto digital, que puede ser visible o invisible. Esta marca de agua (conjunto de bits) posee información sobre el autor o propietario intelectual del producto digital y también sobre el comprador.

Por ejemplo, el sistema Digimarc Guardian Watermarking for Publishing, utilizado por la editorial Harper-Collins, incrusta datos identificativos únicos e imperceptibles en cada uno de los archivos de los libros digitales que se venden. En España, la empresa Digital Tangible comercializa esta tecnología a terceros y la utiliza en su producto SeeBook a pedido del editor del libro.

El watermarking más que una traba es un recurso disuasorio, porque ¿quién querría difundir en Internet un ebook asociado a su correo electrónico?

 

Huella digital (fingerprinting): este DRM se basa en la inclusión de los datos del comprador dentro del libro y de una marca invisible que permite rastrear el archivo y asociarlo a su comprador. El archivo (del ebook, de la canción, de la película) puede ser analizado y reconocido por un programa de ordenador específico para filtrar material con licencia. Este DRM, que comprime el contenido en una cadena única —una especie de ADN—, hace que un ebook sea fácilmente investigable y comparable con otras obras.

El DRM de huella digital genera ciertos resquemores por la posibilidad de rastrear al usuario sin que este lo sepa y que no esté “advertido” de ese rastreo, algo que sí se hace en el watermarking. Qué puede hacer una empresa con los datos personales siempre genera inquietudes.

 

Sistema SiDiM (Siché Dokumente durch individuelle Markierung – Documentos Seguros mediante Marcación Individual): es un sistema desarrollado por el Fraunhofer-Institut de Alemania. Es un DRM social que realiza cambios de palabras y frases en el texto original de la obra, con la finalidad de crear libros únicos que permitan rastrear al propietario original en caso de distribución ilegal del libro digital. También utiliza marcas de agua.

Un ejemplo de aplicación de este DRM consiste en cambiar la posición de un adjetivo (“una casa bonita” por “una bonita casa”, de tal modo que no afecte la calidad del texto pero lo haga identificable. Esta modificación es única para cada archivo de ebook y es el recurso que posibilita el rastreo. Además es imposible de hackear porque el usuario desconoce dónde se ha realizado el cambio.

 

He consultado con Rosa Sala, de SeeBook, por qué utilizan un DRM social para sus libros digitales y me comentó que se niegan a emplear el DRM duro por su ineficacia y por el engorro que le supone al lector. Ellos emplean un DRM blando de marca de agua. Básicamente, incrustan digitalmente en el ebook el Exlib (una especie de “Ex Libris” digital) que aparece impreso en la tarjeta, aplicándole la leyenda “Este ebook pertenece a fulanito@dominio.com“. Si el editor desea un marcado más intenso, pueden añadir a pie de página o de sección los siguientes datos: correo electrónico del usuario + dirección IP + fecha de la descarga.

DRM social o blando: ejemplo SeeBook

 

Algunas editoriales, como 2709 Books, Carlinga Ediciones, Cuadrivio, Ediciones Babylon, Musa a las 9, Sinerrata, Trama Editorial y Triskel Ediciones, por mencionar solo algunas, no incluyen DRM en sus ebooks. Algunas tiendas online, como Lektu, solo venden libros digitales con DRM social, a petición del editor.

¿Crees que se acabará imponiendo esta forma más amable de DRM? ¿Consideras que el DRM social podría ser más efectivo para combatir la piratería que el DRM duro? ¿Estarías dispuesto a probar con el DRM social?

 

Fuentes: Actualidad Editorial, Digimarc Guardian Watermarking, Digital Publishing 101, DRM.info, El libro electrónico y los DRM, Fraunhofer-Institut, Librería Santa Fe, Observatori de l’edició digital, SeeBook, The digital reader, Universo Abierto.

(*) Este artículo no constituye un listado exhaustivo sino enunciativo y no limitativo que pretende identificar los DRM y sus características. Es una aproximación a los distintos tipos de DRM, no un tratado sobre tecnología en edición digital.

    14 comentarios

  1. El problema que yo le veo al DRM es que encadena el ebook a un dispositivo. ¡Osea! puedo comprarme un ebook en algún portal o tienda, descargarlo y no poderlo luego usar en la aplicación que desee. Yo incluso me hago copias ordenadas en mi dropbox, no quiero que ni apple, ni amazon, ni adobe, capitalizen mis libros electrónicos, es mi lectura, quiero consultarla cuando quiera y asegurarme que la puedo guardar como mis libros fisicos. Ese DRM con marca de agua me parece muy buena idea.

    Daniel Carreras

    26 enero, 2015

    • Los DRM duros, justamente, buscan “barrer para casa” y asociar los productos digitales a una aplicación o cacharro tecnológico más que proteger los derechos de autor.
      He probado ebooks con el DRM de marca de agua en el móvil, la tableta y dos ordenadores (uno PC y otro Mac) y no interfiere en absoluto en la lectura ni su apertura en los diferentes dispositivos. Saludos y gracias por comentar.

      Mariana Eguaras

      27 enero, 2015

  2. En mi experiencia como tienda online el porcentaje de consultas o problemas que tienen las personas que compran ebook con DRM de Adobe es muy alto frente a casi ningún problema qué tiene para el lector adquirir un libro con DRM social

    Daniel Hurtado Brenner

    27 enero, 2015

    • Gracias por tu comentario, Daniel. La impresión es que el DRM de Adobe siempre es un incordio.

      Mariana Eguaras

      27 enero, 2015

  3. Muy buen artículo. Lo que me sigue sorprendiendo es que las editoriales generalmente grandes sigan sin abrir los ojos. Ya me planteo si es que hay otros intereses o pactos con Adobe. Cualquiera con acceso a Google y un mínimo de maña es capaz de quitar un DRM “duro”, sobre todo, aquél que busca compartirlo. Al final acaban disuadiendo de comprar al usuario inocente. Al menos en ese sentido, Amazon sí que facilita todo el proceso a pesar de incorporar DRM, pero como dices, acaba atándote a su ecosistema.

    Sobre los DRM “blandos” me parecen los mejores los basados en marcas de agua. Perseguir a los que realmente comparten masivamente esos archivos, si no puede ser penalmente, al menos bloqueándoles las cuentas de las plataformas de venta por incumplir los términos de uso. Y creo que tiene que ser oculto porque los que suben los libros a plataformas suelen ser suficientemente mañosos como para quitar cualquier marca de agua visible. El que menos me convence es el que modifica el texto (¿creo recordar que finalmente no tuvo mucho éxito?). Aunque sean cambios mínimos que no alteran el significado, sí que pueden alterar la resonancia o estética del texto. Si el autor decidió poner el adjetivo delante, sus razones tendría.

    Un saludo.

    Mauro

    27 enero, 2015

    • Desde mi punto de vista, algunas editoriales están tan obsesionadas con la piratería (porque mira que gastan el término…) que no son capaces de ver que ofreciendo un buen producto no invasivo para el lector es la mejor forma de cuidar los derechos de autor y ofrecer un servicio al comprador del libro digital. ¿Por qué penalizar a quien compra de forma legal? Como bien dices, el DRM duro es tan fácil de eliminar que lo único que genera es malestar al comprador y gasto a la editorial; quien sale ganando es Adobe, que cobra por cada DRM de ebook vendido.
      No sé qué éxito ha tenido/tiene SiDiM; de todas formas, me parece un sistema más complejo de implementar que el DRM de marca de agua, que añade automáticamente los datos del comprador al libro digital.
      Gracias por leer y comentar.

      Mariana Eguaras

      27 enero, 2015

      • Agrego que el DRM de Adobe, como concepto, igualmente ha perjudicado -y perjudica- la buena relación que debería existir entre librero y tienda online. Difícilmente una librería va a invertir en una licencia de adobe y esto obliga a que entre librero y tienda exista un distribuidor (y una empresa llamada Adobe). El drm social o blando, que es una tecnología mas amigable podría, si se populariza, reanudar ese vínculo que siempre existió, por ejemplo, entre editores y librerías locales (y por qué no, entre librería y lectores).

        Daniel Hurtado Brenner

        27 enero, 2015

  4. Completo resumen, Mariana. Te agradezco la referencia a 2709 books y aprovecho para un pequeño matiz: sí tenemos un sistema de gestión de derechos digitales para proteger los derechos de autor. Cada copia que vendemos a través de nuestra web lleva una numeración específica y única, que permitiría un rastreo un caso de uso inadecuado. Es nuestra versión de DRM social, pero incluso menos invasiva que el “watermarking”.
    Como editores tenemos la obligación de velar por los derechos de los autores que publicamos y de dar el mejor servicio a los lectores que compran, ambas cosas. Un DRM social da más flexibilidad a los lectores y demuestra que confías en ellos: para mí, un mensaje fundamental.
    La piratería no se combate con DRM duro, ni con restricciones en internet, sino con información y calidad. Explicando al lector que él, con su compra, contribuye a la valorización de la obra y es un actor fundamental de la cultura. Y haciendo, los editores, ebooks de calidad.
    Un saludo.

    Marina M. Mangado

    29 enero, 2015

    • Hola, Marina. Muchas gracias por la información que aportas. En vuestra web he visto varias fichas de ebooks y figuraba sin DRM. Lo importante es que, si existe un DRM, no sea perjudicial para el lector, como lo es el duro. Cualquier lector habitual entiende que se utilice un DRM social. Completamente de acuerdo con las variables para combatir la piratería.
      Muchas gracias por comentar y visitar este blog. Saludos.

      Mariana Eguaras

      29 enero, 2015

  5. Antes de nada, enhorabuena por la gran calidad de este blog.
    Yo quisiera preguntarte una cosa. Supón que eres autor de un libro, pero, en vez de utilizar una editorial online para publicarlo, quieres crear tu propia editorial para gestionar tú mismo ese producto en formato eBook.
    Para protegerlo, optas por un utilizar un DRM. El trabajo está hecho en InDesign. Cómo te haces con un DRM duro para protegerlo, y uno que permita ser visto en Android y IPad IPhone, tablets, etc. El libro es una guía de viaje con muchas fotografías, no un libro raso de letra, e incluye hipervínculos a direcciones web. Es algo específico. Realmente quiero saber cómo comprar un DRM y cuál conviene más.
    SALUDOS

    Marcos

    18 noviembre, 2015

    • Hola, Marcos:

      Más allá del tipo de libro (solo texto o repleto de imágenes) no alcanzo a comprender por qué estarías interesado en poner un DRM duro a un libro: te insumirá tiempo, esfuerzo y dinero. Además, para quien pague por el libro estarás dándole trabajo y tareas engorrosas que ejecutar. Y, lo más importante, quien quiera piratear el libro lo hará con dos clics del ratón. Cuanto más duro es el DRM más fácil es de romper… Si quieres un DRM sí o sí, mi sugerencia es uno blando. La clave está en evaluar si compensa incluir DRM a un libro.

      Como cualquier producto digital, tienes que contactar con la empresa que produce y gestiona el DRM. La empresa te dirá cómo funciona, cómo incrustarlos y el precio del DRM. Así y todo, plataformas como Apple y Amazon ofrecen a los productores la opción de incluir DRM en sus productos digitales antes de publicarlos, sin necesidad de recurrir a otras empresas.

      Por otro lado, no necesitas crear una editorial para distribuir y vender un ebook, lo puedes hacer como autor.

      Gracias por visitar el blog. Saludos.

      Mariana Eguaras

      18 noviembre, 2015

      • Cuando dices que no hace falta crear una editorial imagino que te refieres a utilizar una plataforma tipo kindle de amazon o similar, pero pasa que por lo que he leído hay restricciones a tener en cuenta como que google play cobra mayor porcentaje en función del precio de venta, exclusividad y otros factores que no aún no he evaluado.
        Este proyecto ha supuesto bastante trabajo y sacrificio, y prefiero tener el control de todo lo que tiene que ver con su comercialización.
        Sobre el DRM, si es tan fácil de quitar no comprendo, tan mal se diseñan? Porque el precio es realmente alto. Yo comprendo lo que lo que dicen otros comentarios sobre que no debe haber restricciones, pero hay que ponerse en la piel del autor, no es lo mismo una multinacional que vende a nivel mundial que gente independiente. Antes de iniciar este proyecto yo era tec de sonido en una discogràfica. De más está explicar lo que ha supuesto internet para el sector, mucha gente se fue al paro.
        Este proyecto me ha supuesto mucho sacrificio y bastante dinero invertido, es lógico que algo que te ha costado sangre hacer, que después vaya pasando de mano en mano gratis te duela.
        Lo lógico es proteger tu inversión. Ahora, si lo que dices es cierto, y no hay defensa posible frente al pirateo, pues quizá haya que buscar otro enfoque, por ejemplo, utilizar un soporte tipo issuu dándole salida en una app, que imagino que no se podrán piratear las apps para tabletas y móvil o volver al papel.
        gracias por tu amabilidad
        Saludos

        Marcos

        19 noviembre, 2015

        • No. Cuando hablo de crear una editorial no hablo de plataformas; son cosas distintas. Google, Apple, Amazon, etc. todas cobran por vender tu libro, independientemente de si eres editorial o autor. Es su negocio: cobrar una comisión sobre el precio de venta, el mismo negocio que el del librero.

          Evidentemente, el DRM tiene fallos y lo que es seguro es que es muy fácil romper un DRM duro. Pon DRM en Google y verás los resultados que arroja: cientos de entradas que explican cómo eliminarlo. Y funciona. Es decir, por más DRM que le pongas a tu libro igual lo puedes encontrar pirateado y aquí es dónde debes evaluar si vale la pena gastar tiempo y dinero para igualmente encontrar tu libro en páginas con enlaces de descarga ilegal.

          De momento, la mejor defensa contra el pirateo es ofrecer un producto de calidad, con precio accesible y con buena experiencia de compra y de usuario; que resulte más fácil comprar un libro que piratearlo (cosa que no sucede en uno con DRM duro).

          Saludos.

          Mariana Eguaras

          19 noviembre, 2015

          • Ok. Entonces te refieres a byeink, circulo rojo y editoriales online por el estilo… que a su vez distribuyen en amazon, corte inglés, etc. Estoy de acuerdo en que la experiencia de compra debe ser automática. Ayer leí una noticia sobre que en España se venden muchos más e-readers que ebooks.
            Esa estrategia de mercado de bueno, bonito y barato, en mi opinión ha llevado a una ampliación de la extensión de mercado, pero con productos en general de mucha peor calidad, porque cuanto más abres el abanico de posibles clientes, más tienes que generalizar, no son productos específicos.
            Por ejemplo, el 90 % de las guías de viaje nunca las comprarías porque no te cuentan nada que no se puede buscar en internet, son productos de baja calidad.Igual con los libros de lectura, muchos no merecen ni 5 euros.
            No sé si me entiendes, lo veo como una fachada que parece muy bonito pero que en el fondo es un mercado esclavista para los buenos autores y da salida a los mediocres.
            Como te dije, quizá la mejor opción para este proyecto sea el papel o quizá las apps específicas para tabletas o tlf.
            Saludos y encantado de cruzar opiniones contigo

            marcos

            19 noviembre, 2015

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