En esta entrada intentaré esbozar los diferentes tipos de DRM que existen para los libros digitales. Aunque el DRM se puede aplicar a cualquier tipo de producto digital (música, videojuegos, fotografías, vídeos, etc.), voy a centrarme en los ebooks.

La sigla DRM proviene de Digital Rights Management que puede traducirse como gestión digital de derechos o gestión de derechos digitales.

Para incluir una definición de DRM remito a la ofrecida por Universo Abierto en  “¿Qué son, para qué sirven y cómo funcionan los DRM?: gestores de derechos digitales”:

“DRM es un concepto y a la vez un dispositivo con un sistema de cifrado que combina hardware y software —sistemas de encriptación— con la finalidad de establecer los usos permitidos por el titular de los derechos sobre una obra digital. El DRM es utilizado por autores y editores de obras protegidas por derechos de autor para evitar el pirateo y otras actividades ilegales, o establecer un rango de usos permitidos y no permitidos en base a diferentes circunstancias y condiciones.

Sin embargo DRM engloba varias técnicas que permiten al propietario de los derechos o a su distribuidor autorizado controlar cómo se utilizan los contenidos por parte de los usuarios. Su estipulación legal se basa en un tratado aprobado por la comunidad internacional en el seno de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) en 1996, que fue ratificado por la directiva comunitaria 2001/29/CE de 22 de mayo denominada ‘Derechos de autor en Internet’.”

El objetivo de todos los tipos de DRM es proteger los derechos de autor. Y, por ende, evitar la descarga y uso ilegal del contenido protegido (piratería).

Algunos tipos de DRM atentan más contra el usuario que ha comprado legalmente un libro digital que al “pirata”, ya que, con mayor o menor dificultad, el DRM se puede eliminar.

Solo hay que ver la ingente cantidad de entradas que existe en la Red sobre cómo quitar el DRM a diferentes productos digitales. A estos DRM se los suele denominar “DRM duro” por las limitaciones que imponen al comprador del producto digital.

Por otro lado, la preocupación por proteger los derechos de autor afecta tanto a los autores como a las editoriales; y también a otras empresas que trabajan con contenidos digitales, sea produciéndolos, distribuyéndolos, vendiéndolos, etc.

Existen diferentes tipos de DRM que permiten proteger los derechos de autor de manera amable y sin atentar contra el lector que paga por esos contenidos. Se trata del denominado “DRM social” o “DRM blando”.

DRM duros

Tipos de DRM: DRM social o blando versus DRM duroLos DRM duros se caracterizan por la rigidez en el cifrado y por las restricciones al acceso físico y al uso del archivo.

  • A nivel del usuario, estas limitaciones se traducen en:
  • condicionar el uso del dispositivo de lectura;
  • la realización de registros ;
  • ejecución de validaciones adicionales y,
  • imposibilidad de prestar el ebook, entre otros obstáculos.

Entre los DRM duros destacan:

DRM de Adobe Digital Editions

Este DRM cierra el archivo y permite transferirlo a un número determinado y limitado de dispositivos. Además, para poder leer libros digitales es necesario registrarse en Adobe.

Este tipo de DRM es utilizado en España por un gran número de editoriales; por ejemplo, todas las que distribuyen a través de Libranda (que próximamente también incluirá la alternativa del DRM social).

Con este DRM, el comprador de un ebook debe realizar trámites engorrosos como descargar el programa Adobe Digital Edition para leer los ebooks, registrarse en Adobe y validar el registro, entre otras acciones.

Además, las editoriales deben pagar a Adobe por utilizar este DRM lo que redunda en un aumento del coste y del precio final del ebook que, de un modo u otro, se traslada al comprador/lector.

Apple Fairplay DRM

Se utiliza tanto en iBooks como en canciones compradas a través de iTunes. El objetivo de este DRM es evitar la reproducción de productos digitales en dispositivos sin autorización.

Desde hace un tiempo es un DRM opcional que los editores y autores eligen incorporar o no a sus libros.

Por ejemplo, una de sus limitaciones era que impedía a los clientes de iTunes reproducir las canciones en cualquier otro reproductor que no fuera un iPod. Respecto a los ebook, la aplicación iBooks de Apple no permite leer archivos protegidos con DRM de Adobe.

Kindle DRM

Similar a los casos anteriores y con los mismos fines. El editor o autor es quien elige incorporar el DRM en los ebooks.

Si se incluye el DRM antes de publicar un ebook luego no puede cambiarse la configuración; en cambio, si se publica sin DRM más tarde este puede ser incluido a un libro digital ya publicado.

Un ejemplo de restricción: los dispositivos de lectura digital Kindle no admiten ebooks en formato EPUB protegidos con DRM, a excepción de la tableta Kindle Fire donde se pueden leer ebooks de Amazon mediante la instalación de la aplicación de lectura Kindle.

DRM sociales o blandos

Los DRM sociales o blandos no necesitan activación por parte del consumidor, como el DRM de Adobe.

Los libros pueden leerse en diferentes dispositivos y ser reenviados, copiados y prestados a otros lectores.

Este tipo de DRM no es invasivo en la experiencia de lectura ni molesto en la de compra, ni establecen restricciones de dispositivos:

Marca de agua (watermarking)

Consiste en la adición de una marca de agua al producto digital, que puede ser visible o invisible. Esta marca de agua (conjunto de bits) posee información sobre el autor o propietario intelectual del producto digital y también sobre el comprador.

Por ejemplo, el sistema Digimarc Guardian Watermarking for Publishing, utilizado por la editorial Harper-Collins, incrusta datos identificativos únicos e imperceptibles en cada uno de los archivos de los libros digitales que se venden. En España, la empresa Digital Tangible comercializa esta tecnología a terceros y la utiliza en su producto SeeBook a pedido del editor del libro.

El watermarking más que una traba es un recurso disuasorio, porque ¿quién querría difundir en Internet un libro digital asociado a su correo electrónico?

Huella digital (fingerprinting)

Este DRM se basa en la inclusión de los datos del comprador dentro del libro y de una marca invisible que permite rastrear el archivo y asociarlo a su comprador.

El archivo (del ebook, de la canción, de la película) puede ser analizado y reconocido por un programa de ordenador específico para filtrar material con licencia.

Este DRM, que comprime el contenido en una cadena única —una especie de ADN—, hace que un ebook sea fácilmente investigable y comparable con otras obras.

El DRM de huella digital genera ciertos resquemores por la posibilidad de rastrear al usuario sin que este lo sepa y que no esté “advertido” de ese rastreo, algo que sí se hace en el watermarking.

Qué puede hacer una empresa con los datos personales siempre genera inquietudes.

Sistema SiDiM

SiDiM (Siché Dokumente durch individuelle Markierung – Documentos Seguros mediante Marcación Individual).

Es un sistema desarrollado por el Fraunhofer-Institut de Alemania. Es un DRM social que realiza cambios de palabras y frases en el texto original de la obra.

Su finalidad de crear libros únicos que permitan rastrear al propietario original en caso de distribución ilegal del libro digital. También utiliza marcas de agua.

Un ejemplo de aplicación de este DRM consiste en cambiar la posición de un adjetivo (“una casa bonita” por “una bonita casa”); de tal modo que no afecte la calidad del texto pero lo haga identificable.

Esta modificación es única para cada archivo de libro digital y es el recurso que posibilita el rastreo. Además, es imposible de hackear porque el usuario desconoce dónde se ha realizado el cambio.

El DRM social de Seebook

He consultado con Rosa Sala, de SeeBook, por qué utilizan un DRM social para sus libros digitales. Me comentó que se niegan a emplear el DRM duro por su ineficacia y por el engorro que le supone al lector.

Ellos emplean un DRM blando de marca de agua. En resumen, incrustan digitalmente en el ebook el Exlib (una especie de “Ex Libris” digital) que aparece impreso en la tarjeta, aplicándole la leyenda “Este ebook pertenece a fulanito@dominio.com“.

Si el editor desea un marcado más intenso puede añadir a pie de página o de sección los siguientes datos: correo electrónico del usuario, dirección IP y fecha de la descarga.

DRM social o blando: ejemplo SeeBook

Algunas editoriales, como 2709 Books, Carlinga Ediciones, Cuadrivio, Ediciones Babylon, Musa a las 9, Sinerrata, Trama Editorial y Triskel Ediciones, por mencionar solo algunas, no incluyen DRM en sus libros digitales.

Y algunas tiendas en línea, como Lektu, solo venden libros digitales con DRM social, a petición del editor.

¿Crees que se acabará imponiendo esta forma más amable de DRM? ¿Consideras que el DRM social podría ser más efectivo para combatir la piratería que el DRM duro? ¿Estarías dispuesto a probar con el DRM social?

Fuentes: Actualidad Editorial, Digimarc Guardian Watermarking, Digital Publishing 101, DRM.info, El libro electrónico y los DRM, Fraunhofer-Institut, Observatori de l’edició digital, SeeBook, The digital reader, Universo Abierto.

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