Mi recorrido editorial

Veinticinco años de trabajo editorial tienen una historia detrás: decisiones, cambios de país, proyectos muy distintos entre sí y una forma de trabajar que se fue construyendo etapa a etapa. Aquí la cuento.

Publicar no es solo producir un libro: es asumir una elección y mantenerla a través de decisiones concretas.

En mi caso, acompañar esos procesos no surgió de un día para otro. Es el resultado de una historia personal y profesional que me ha enseñado a mirar el trabajo editorial con precisión, con juicio profesional y con respeto por la intención de cada proyecto.

Este es ese recorrido. Y también la razón por la que hoy trabajo así.

Decidir un camino propio

Desde muy temprano sentí que quería ir más allá de lo que tenía cerca. Ese fue mi origen: una base sólida que me enseñó mucho, pero que también despertó en mí el deseo de explorar otros modos de pensar, de aprender, de hacer. Fui tomando decisiones que me ayudaban a encontrar mi rumbo y me acercaban, paso a paso, al destino que quería construir. Ese modo de avanzar terminó convirtiéndose también en una forma de trabajar.

Raíces y primeras elecciones

Nací en un pueblo pequeño, donde se valoraban el trabajo, la cercanía y la vida compartida. Desde niña me interesaron muchas cosas: la escritura, la lectura, la radio, las manualidades, las historias. Estaba en el club de la biblioteca escolar, recitaba poesías en los actos del colegio, tocaba la flauta, hacía títeres, me apuntaba a todos los talleres culturales y colaboraba en cualquier actividad que me permitiera descubrir algo nuevo. Esas primeras elecciones, pequeñas pero constantes, marcaron una forma de estar en el mundo que nunca abandoné.

Aprendizaje desde el trabajo

Durante la adolescencia trabajé de cobradora, jardinera, cocinera, animadora de cumpleaños, locutora improvisada en la radio local y muchas otras cosas. Lo hacía para ganar mi propio dinero, costearme vacaciones, darme algunos gustos y tener algo de independencia. Sabía que, al terminar el secundario, me iría a estudiar y, mientras tanto, aprendí a organizarme, a asumir responsabilidades y a mantener lo que decidía con acciones concretas. Esa actitud sigue presente en todo lo que hago.

Formación y expansión

Me trasladé a la ciudad para estudiar Periodismo porque ofrecía un recorrido amplio, con temas diversos, y me permitía explorar sin encerrarme en una sola área. No sabía aún a qué quería dedicarme, pero sí que quería formarme, aprender cosas nuevas y vincularme con proyectos que tuvieran propósito. Desde el primer momento tuve claro que mi historia no terminaría allí. Sabía que, tarde o temprano, me marcharía del país.

Trabajo editorial antes de emigrar

No ocurrió a los veinte, como imaginaba, sino a los treinta. Mientras tanto, trabajé en editoriales especializadas en turismo, divulgación científica y cultura judía, y también como consultora editorial para el servicio de publicaciones de un banco. Hace más de veinte años, cuando esa expresión aún no se usaba, ya ejercía como consultora editorial para el Banco Interamericano de Desarrollo. 

El cambio como parte del proceso

Emigrar no fue un corte, sino una transición que ya estaba en marcha. Supuso alejarme de mi familia, de mis amigos y de todo lo que hasta entonces me resultaba cercano. Cambiar de país implicó adaptarme a otros modos de vida, construir nuevos vínculos, reorganizar mis referencias y defender lo que me había propuesto, aunque el contexto fuese distinto. No fue inmediato ni sencillo, pero sí coherente con la forma en que siempre me he movido: asumir lo que decido, mantener el rumbo y adaptarme cuando hace falta. También fue una forma de comprobar que cambiar de lugar no cambia lo esencial, pero sí exige replantear cómo se mantiene cada decisión.

Lo que esto significa en mi trabajo

Con el tiempo, aquella experiencia dejó de ser solo personal y se convirtió en una forma de mirar el trabajo. Quien publica un libro parte de un inicio concreto en el que todo está aún por construir. Acompañar ese proceso implica reconocer lo que hay detrás: el deseo de proyectar algo propio, la necesidad de claridad, el esfuerzo de respaldar una decisión, el miedo y la fuerza que conviven cuando alguien toma la palabra.

Por eso, cuando alguien me pide ayuda para publicar, lo entiendo como un proceso compartido: aporto mi experiencia para que su libro conserve su voz y avance con los criterios editoriales adecuados en cada etapa.

Y a veces, ese mismo recorrido se amplía: el libro no es un punto de llegada, sino el comienzo de un horizonte editorial propio, donde cada nueva publicación se construye con intención y coherencia.

Todo eso dejó una huella concreta en cómo trabajo hoy

Punto de partida personal

He vivido el cambio. No solo en lo profesional, sino en lo vital: cambiar de país, adaptarse a otra cultura, aprender otras formas de trabajar, de relacionarse, de pensar. Sé lo que significa abrirse a lo desconocido, construir nuevos vínculos y aprender otras formas de trabajar y de vivir.

Por eso, cuando alguien me cuenta que quiere publicar un libro, incluso si no sabe por dónde empezar, reconozco lo que hay detrás: una transformación que ya está en marcha. Mi papel es aportar orientación editorial ajustada al proyecto y criterio en ese recorrido.

Empecé en el sector editorial trabajando desde dentro, asumiendo funciones muy distintas. Esa experiencia me permitió conocer cada eslabón del proceso y entender cómo cada decisión condiciona la estructura y el resultado del libro. Con el tiempo desarrollé una mirada editorial propia, atenta a la relación entre etapas y a la intención final del proyecto.

Qué hago y cómo lo hago

Diseño procesos editoriales que convierten un contenido en un libro bien construido, legible y preparado para su publicación. Me ocupo de todo lo que influye en esa transformación: correcciones, diseño, maquetación, decisiones sobre enfoque, categoría, palabras clave, formatos y la manera en que ese libro llegará a sus lectores.

Trabajo con planificación y orden, marcando cada etapa para que quien confía en mí tenga un itinerario editorial delimitado y pueda avanzar con seguridad. No se trata solo de ejecutar fases: cada decisión encaja en un marco más amplio, pensado para dar dirección al proyecto y mantener su consistencia editorial.

Quienes desean publicar suelen desconocer la amplitud de lo que implica producir un libro. Mi tarea consiste en guiarles en esas decisiones desde el inicio, combinando análisis, escucha y experiencia, y construyendo cada proceso a partir de su singularidad. Y cuando ese proceso editorial se proyecta más allá de un único libro, acompaño también esa etapa: la de quienes empiezan a construir un horizonte propio de publicaciones, como sello editorial o colección con propósito claro y criterios bien definidos.

Lo que valoro (y lo que otros valoran de mí)

Cada proyecto tiene su particularidad. Por eso, la personalización es la base de mi forma de trabajar. Escucho, pregunto y analizo porque me importa comprender bien a la persona, su proyecto y sus objetivos. A partir de ahí, propongo un proceso editorial realista, estructurado según su necesidad y adaptado a su contexto.

Trabajo con respeto, responsabilidad y una ética profesional que me acompaña desde siempre. Quienes colaboran conmigo —clientes, colegas, proveedores— saben que pueden confiar porque hay coherencia entre lo que digo y lo que hago. Me gusta mantener una comunicación directa, explicar lo que ocurre en cada paso y construir colaboraciones profesionales duraderas.

Y hay algo más. Me implico en cada proyecto con la sensibilidad de quien entiende que detrás de un libro hay un propósito, una historia y una voz que merecen expresarse con precisión y desarrollarse dentro de un marco de calidad editorial.

El puente entre la obra y el libro

Una obra es una creación que nace con la intención de comunicar algo. Para convertirse en libro necesita pasar por una mirada editorial que le dé forma, la organice y la prepare para llegar a sus lectores. Entre uno y otro hay decisiones, tiempos y transformaciones. Mi papel es facilitar ese recorrido y transformar esa creación en una publicación coherente, legible y bien trabajada en su conjunto, con una presentación que refuerza el contenido y respeta la intención del proyecto.

Quizá esa sea también la mejor metáfora para describir mi marca: un puente que permite avanzar con seguridad, que conecta dos orillas y hace posible el recorrido con estabilidad. Esa metáfora refleja también mi recorrido: una vida profesional marcada por esos cruces que transforman y abren una nueva manera de ejercer el trabajo editorial.

Visión a futuro

Hay autores y editores con quienes he compartido ya múltiples proyectos editoriales, lo que me ha permitido acompañar sus decisiones a lo largo de diferentes etapas y momentos de su trayectoria. Con el tiempo, me he convertido en una figura de confianza para quienes necesitan orientación más allá de la publicación. Escucho con atención, analizo cada situación y acompaño cada proyecto con análisis editorial, experiencia acumulada y capacidad para anticipar decisiones clave.

Así entiendo la consultoría editorial: como un acompañamiento a medida, sostenido en el tiempo, que ayuda a proyectar un camino propio dentro del ámbito editorial. Y ese es el lugar en el que quiero seguir: cerca, disponible, con capacidad de análisis, atención a lo que cada persona necesita y compromiso real con el trabajo que hacemos.

Formación académica

Licenciada en Comunicación Social y Periodismo (Universidad Nacional de La Plata). Máster en Edición (Universitat Pompeu Fabra).  Máster en Edición Digital (Universidad de Alcalá).

Trayectoria profesional

Más de veinticinco años trabajando en edición, producción y publicación de libros. Desde 1999 he colaborado con editoriales, instituciones y empresas de España, Argentina y más de 25 países. Entre mis trabajos: Banco Interamericano de Desarrollo, Loft Publications, Blume y RBA National Geographic, entre otros.

Docencia
Iniciativas propias

Fundadora del Consultorio Editorial, un espacio de encuentro mensual para profesionales del sector. Creadora de Profesionales de la Edición en Acción, un programa de formación para quienes trabajan en edición. Y fundadora de Maqueta tu libro, primera tienda de plantillas y cubiertas prediseñadas de publicaciones en español, un proyecto que puse en marcha y vendí.

Autora de Publicar con calidad editorial. Cuatro pilares de la producción de un libro (2017).

Experiencia laboral y profesional de Maraina Eguaras
Si has llegado hasta aquí queriendo saber un poco más sobre mí, te cuento que:
  • Trabajo desde que era adolescente y lo hice en oficios y puestos de lo más variados: como telefonista, jardinera, pintora de ropa, costurera, sodera, cobradora de cuentas, vendedora de planes y hasta de chatarrera, entre otros (a unos les tomé cariño y a otros los quise un poco menos, pero había que comer y pagar cuentas).
  • No tengo favoritos: ni libro, ni autor, ni grupo musical, ni color, ni serie… Solo cosas que me gustan más y otras que me gustan menos.
  • Sé que el éxito nada tiene que ver con la fama, sino con lo que te planteas para ser feliz; por eso, me sé y me siento exitosa.
  • Con los años y, sobre todo, por situaciones concretas, aprendí —y sigo aprendiendo— que el valor humano está por encima de cualquier otra cualidad o mérito.
  • No cambio una copa de vino tinto por otra del mejor champán; tampoco por la cerveza (ya sabes qué regalarme si hay una ocasión).

Perfil profesional de Mariana Eguaras