Para cualquier labor relacionada con la edición, el primer factor a considerar es la tipología del libro con el que se trabajará.

El tamaño y la orientación de la publicación; el registro lingüístico del texto; la inclusión de elementos gráficos, entre otros varios factores, no pueden pensarse sin determinar el tipo de libro.

Establecer la clase de libro que se hará es el puntapié inicial de todas las decisiones que deberán tomarse posteriormente.

Cualquier acción relacionada con la edición de los textos y el diseño de la pieza estará supeditada a la tipología del libro en el que se convertirá esa idea primigenia.

Las características de un libro están íntimamente ligadas, y supeditadas, con el destinatario de este y con el fin de la publicación.

“Pensar el libro” que se desea publicar significa considerar, en primera instancia, tres cuestiones clave:

  1. el público o destinatario de la publicación;
  2. la función o utilidad del libro, y
  3. el tipo o clase de libro que será.

Tanto si eres autor o editor es preciso que te plantees lo anterior; independientemente de si se trata de un original ya escrito o de una obra para desarrollar en el futuro.

La tríada DIC

Para recordar estos tres aspectos podemos representarlos con la sigla DIC.

  • D de destinatario
  • I de intención
  • C de clase

La D es la más importante de las tres patas de esta tríada. Por algo muy simple: si no hay destinatarios, si no tenemos público, si no llegamos a los lectores, los otros dos parámetros no tienen razón de ser. Si no, ¿para quién escribimos, hacemos y publicamos libros?

Con la I me refiero a la utilidad o fin de la publicación del libro. El porqué se publica un determinado libro (y no otro), con qué intención se hace.

Representando la C hallamos una gama amplia de clases o tipos de libros que se organizan según determinadas y diversas variables.

Esta tríada bien podría ser DIT —destinatario, intención y tipo— o PUT —público, utilidad y tipo—, pero me decanté por DIC por dicere.

Tanto los autores como los editores deben pensar en los tipos de libros que quieren publicar, cuáles son sus destinatarios y con qué objetivo lo hacen.

Obviamente, una editorial publica libros para ganar dinero. Sin embargo, una casa editora debe tener una misión además del fin comercial. Debe aportar algo que diferencie sus publicaciones de otras y perseguir otro propósito más que el puramente comercial: educar, entretener, divulgar, etc.

Lo mismo sucede con un autor: este debe tener una pretensión extra a la mera divulgación de su obra. Cuando un autor escribe un manuscrito también debe precisar para quién escribe, cuál es su lector ideal; qué fin tendrá esa obra y así se configura el tipo de libro que se publicará.

Debido a que este artículo contiene hay definiciones, ciertos textos son iguales o similares a los que se encuentran en libros y otras páginas web.

Composición con diferentes tipos de libros y el acrónimo DIC: destinatario, intención y clase.

Consideraciones para definir los diferentes tipos de libros

El ser humano tiene necesidad de clasificar y organizar el mundo que le rodea para comprenderlo y usarlo a su favor.

Como el universo de la edición no es una ciencia exacta, no hay un único modo de catalogar los libros; menos una taxonomía específica con la que guiarnos. Por tanto, no encontraremos una tabla que defina de manera estricta qué tipo de libro es una determinada publicación.

Diferentes cuestiones influyen en las distintas clasificaciones que se pueden hacer de los libros. Por ejemplo, podemos ordenar a los libros por su formato o por el género literario; pero también por su función u objetivo y la complejidad de su producción.

Indefectiblemente, una misma publicación encaja en más de una clasificación. Por ejemplo, un atlas es un compendio de mapas a la vez que un libro de texto y especializado.

Tipos de libros según distintas variables

José Martínez de Sousa presenta una exhaustiva clasificación en Diccionario de bibliología y ciencias afines. En Manual de edición y autoedición las encontramos resumidas y el autor encasilla los libros según:

  • los contenidos;
  • la utilidad del libro;
  • el tratamiento del contenido;
  • la producción y la realización;
  • el formato y la encuadernación de la publicación;
  • la modalidad de publicación;
  • el estado o la situación;
  • la difusión, distribución y venta, y
  • las peculiaridades misceláneas.

Algunas de estas taxonomías son más útiles y actuales para el trabajo diario que otras.

De este modo, y en referencia al contenido, el autor sostiene que el libro puede ser científico, técnico, religioso, oficial, literario, artístico y comercial.

Esta distinción global permite hacer una primera gran diferenciación de los tipos de libros. Nos ofrece información del universo al que pertenece el libro y, de manera general, su destinatario y utilidad.

Los tipos de libros de acuerdo con su utilidad los desarrollo más abajo, por el amplio espectro que abarcan.

Entre los libros que se organizan según la producción y realización encontramos las referencias al formato. Así, podemos hallar libros impresos, digitales, audiolibros, microfilmados, videolibros, etc.

La modalidad de publicación hace referencia a la publicación de obras en serie, de manera intermitente e irregular o por entregas. También a las obras originales, individuales, colectivas, “a cuatro manos”, en colaboración y seudónimas.

En cuanto a la situación, el autor menciona que el libro tiene diferentes estados a lo largo de su vida. Por tanto, encontramos libros inéditos, en curso, en preparación y en prensa. También libros plagiados, censurados, defectuosos, descatalogados, etc.

La distinción de libros de acuerdo con su difusión, distribución y venta encontramos los libros de choque (bestsellers) y los de fondo (longsellers). También los libros de quiosco, de club de lectores, de viejo, antiguo, raro, etc.

Tipos de libros según su utilidad

Su utilidad. Es decir, por los servicios que un libro puede prestar: libros didácticos y de enseñanza; de referencia o consulta; de divulgación; de disfrute o entretenimiento, etc.

Entre los que el autor hace referencia y otros que agrego por mi cuenta, encontramos los siguientes tipos de libro con determinadas utilidades.

Para tomar apuntes, como los diarios, bullet journals, dietarios, memoriales, etc.; además de los comerciales, como los registros, libros de asientos y de proveedores, y otros como los vademécums.

Los destinados a la educación y la enseñanza, como los manuales escolares, los libros de texto y los didácticos. Sirven como herramientas de aprendizaje en ambientes escolares y académicos. También los libros infantiles en general, que fomentan la lectura y el aprendizaje en los pequeños.

Entre estos también hallamos los libros técnicos y especializados, cuya utilidad es de desarrollo profesional y estudio continuo. Son recursos para el aprendizaje y la actualización en campos específicos.

Los libros prácticos, como los manuales y los recetarios, destinados a la instrucción, enseñan habilidades prácticas o procedimientos específicos.

Para consulta y referencia, como los diccionarios, las enciclopedias, las guías y los atlas. Su utilidad es informativa y ofrecen información específica y referencial.

Los libros que divulgan asuntos generales y específicos, sin ser técnicos ni científicos, como muchos de los títulos de no ficción.

Por su parte, los libros de divulgación científica, tienen una utilidad educativa a la vez que informativa, y difunden conocimientos científicos a un público general.

Aquellos que entretienen, como los libros de ficción, que proporcionan diversión y escapismo. También llamados de lectura, ya que solo tienen por función ser leídos, no consultados ni estudiados.

Los libros religiosos, como biblias, breviarios, de oraciones, santorales, doctrinales y proféticos, que tienen una función espiritual. Estos proporcionan guía y conocimiento en aspectos religiosos y espirituales.

En esta misma línea de desarrollo espiritual, hallamos los libros de autoayuda y la literatura motivacional, dedicados al crecimiento personal. Estos títulos ayudan a los lectores en el bienestar emocional, la motivación y en la superación de desafíos.

Ciertos volúmenes ilustrados y artísticos destacan por su función estética y son apreciados por su valor artístico y visual.

Como habrás observado, algunos libros cubren más de una utilidad o tienen más de una función.

Tipos de libros desde la perspectiva de la producción editorial

Patricia Piccolini, en su maravilloso De la idea al libro, hace una distinción de familias de libros desde el punto de vista de la producción editorial.

Teniendo como eje central el proceso de edición de una publicación, la autora sostiene que la temática del libro no puede ser la única razón para diferenciar publicaciones y que hay otros elementos en juego. A saber:

  • el carácter literario o no literario de los textos;
  • el público al que se dirigen;
  • la presencia de imágenes;
  • el tipo de proyecto, y
  • la forma en que puede ser leído.

El carácter literario o no de los textos determina en gran parte los siguientes factores. Claramente, una novela policial se edita de modo diferente a un libro de recetas.

El lector objetivo del libro, y más cuando es un público específico, adquiere una gran relevancia.

La presencia de imágenes hace que el contenido de una publicación sea más complejo que solo el texto. Si bien la autora hace referencia imágenes, yo lo amplío a elementos gráficos, para incluir cuadros, tablas, esquemas, etc.

El tipo de proyecto se refiere a los propuestos para su publicación por el autor (obras preexistentes) o aquellos ideados y desarrollados por la editorial o un packager.

Además, el autor puede ser escritor o no y ser uno o varios, características que inciden y no poco en el proceso de producción de un libro.

Finalmente, la forma en que un libro puede ser leído también incide en la producción de un libro: de corrido, por fragmentos, etc.

Las cuestiones mencionadas definen dos grandes géneros editoriales:

La edición literaria

“Libros que surgen del proyecto de un autor que es escritor, (…) libros con textos de carácter ficcional” que se leen de comienzo a fin y tienen maqueta simple, sin elementos gráficos.

La edición técnica

“Libros que surgen de proyectos editoriales, cuyos autores no son escritores y que no tienen un carácter literario”. Son libros de maqueta compleja, con elementos gráficos, que pueden leerse de forma fragmentada o con un orden diferente al propuesto.

Además, “en una situación intermedia en este continuum estarán los libros que comparten características de uno y otro polo”.

Finalmente, la autora menciona otras clasificaciones basadas en tipos de libros según:

  • Los destinatarios de los libros: libros científicos y para profesionales, libros educativos no universitarios y libros comerciales o generales.
  • Las razones de lectura: “de utilidad práctica” o “de placer”.
  • El valor agregado editorial: alto, para libros de proyecto editorial y de autor que no son escritores: menor, para los libros de autor que son escritores.

Diferentes tipos de libros: un mundo de posibilidades editoriales

Una clasificación detallada

Me gusta la clasificación que encontramos en Manual de diseño editorial, de Jorge de Buen Unna. La siguiente lista está compuesta, en su mayoría, por los tipos de libros que De Buen menciona en su libro. También he adicionado otros y ampliado los citados.

Atlas: colección de mapas, principalmente geográficos.

Anónimo: libro del cual no se sabe quién es el autor.

Antología (también analectas, florilegio, selectas): recopilación de poemas, cuentos, novelas, ensayos, etc.

Autobiografía: biografía que el autor hace de sí mismo.

Biografía: relato de la vida de una persona.

Breviario: epítome o compendio sucinto.

Catálogo: enumeración y descripción de las piezas que componen un repertorio o colección.

Compendio: exposición de lo sustancial de una materia.

Diccionario: catálogo en orden alfabético de las voces que componen un idioma y existen varias clases, como enciclopédicos, especializados, de idiomas, de dudas, etc.

Directorio: libro que expone el modo de dirigir algún negocio. También es una guía en la que figuran las personas con sus señas o datos

Enciclopedia: recopilación de los tratados de todo el conocimiento. Hay, a su vez, diferentes tipos: con distintas extensiones y universales, nacionales o regionales, generales o especializadas, alfabéticas y temáticas o mixtas.

Ensayo: presentación de un tema desde la perspectiva del autor.

Epítome: resumen muy elemental de una obra.

Incunable: libros impresos en Europa antes de 1501 y los impresos en América antes de 1601.

Introducción: obra en la que se tratan someramente las partes de una materia.

Libreto: guion literario de una obra teatral, ópera, etc.

Libro de arte: muestra gráfica de la obra de uno o varios artistas plásticos.

Libro de cuentos: recopilación de obras breves de ficción.

Libro de texto: obra destinada a la educación de estudiantes.

Libro inédito: el original que nunca ha sido publicado.

Manual: compendio de saberes o libro donde se describen los procedimientos para el manejo de un oficio, una máquina o alguna técnica.

Memoria: recopilación de las ponencias sustentadas durante una reunión o conferencia.

Memorias: notas biográficas y recuerdos de algún personaje.

Novela: pieza literaria que presenta situaciones ficticias.

Partitura: obra escrita en notación musical utilizada por los músicos para la conservación y reproducción de las obras.

Retrato: descripción literaria, de estilo libre, de una persona, lugar o grupo social.

Tesis: proposición o disertación que pretende estar suficientemente expuesta y demostrada. Trabajo que el estudiante debe presentar para obtener un título profesional.

Tratado: escrito que comprende las especies de una materia determinada.

El autor también clasifica los libros por el tipo de edición que, por la extensión, conviene hacer un apartado independiente. Adicionalmente, hay otras que no estaban incluidas.

Por el tipo de edición

Abreviada: texto reducido de un original.

Acéfala: obra sin portada o sin título. También se llama edición sin cabeza.

Alterada o expurgada: la que ha sido acortada o reducida, mediante la supresión de algunos fragmentos por disposición de la censura gubernativa o eclesiástica.

Anastática o estereotipada: es la réplica exacta de un libro antiguo o de un manuscrito, en algunos casos mediante la estereotipia.

Anónima: sin el nombre del autor.

Anotada, apostillada o comentada: un autor adiciona notas explicativas a la obra de otro.

Apócrifa: aquellas obras que tienen un contenido poco verídico, falsos o imaginario.

Artística: la que reúne en sí un grado apreciable de belleza, una clase de edición de lujo.

Aumentada: obra impresa anteriormente cuyo contenido ha sido aumentado respecto a la edición anterior.

De bibliófilo: edición de lujo, de tirada reducida y numerada, destinada a personas interesadas por los libros.

Bilingüe: libro publicado en dos lenguas; trilingüe, en tres idiomas; multilingüe si hay más de dos idiomas.

Clandestina: la efectuada de forma oculta y, en especial, la que se publica sin permiso del autor o editor.

Clásica: la de autores clásicos empleada con fines pedagógicos; usualmente provistas de comentarios literarios y gramaticales.

Corregida: nueva edición de una obra impresa anteriormente que sufrió correcciones y modificaciones respecto a la primera.

Corriente o normal: es la edición intermedia entre la de lujo y la económica, con el objetivo de armonizar la presentación y los costes.

Crítica: la confeccionada con fuentes de otros autores para dar un texto limpio de errores de transmisión.

De bolsillo: de pequeño o mediano tamaño.

Definitiva: la revisada por el autor o derechohabientes y declarada como fija e invariable.

De lujo: obras producidas con alto cuidado editorial e impresas con materiales finos y ricos.

De variantes: aquella que recoge, sobre el texto de un manuscrito que es considerado el mejor, las modificaciones que ofrecen otros manuscritos o impresos de la misma obra.

Diamante, liliputiense o microscópica: edición elegante y cuidada, de formato reducido, compaginada con caracteres muy pequeños.

Diplomática o paleográfica: es la que reproduce el manuscrito original de la obra con absoluta fidelidad a sus características gráficas.

Económica: también llamada de batalla. Es aquella obra en la que se escatiman costes y la edición se subordina al precio de producción.

En caja: obra que no ha llegado a imprimirse, aunque existan los moldes.

En papel: obra cuyos pliegos, ya impresos y plegados en cuadernillos, no han sido aún plegados ni cosidos.

En rama. Dícese de la edición cuando los pliegos, ya impresos y plegados en cuadernillos, no han sido aún cosidos ni pegados (o encolados)

Extracomercial o no venal: obra no destinada a la venta pública.

Facsímil o facsimilar: también edición fototípica. Es la que reproduce la edición original con exactitud tanto en el texto como en las ilustraciones.

Ilustrada: aquella cuyo texto va acompañado de dibujos o fotografías.

Inédita u original: obra que se hace por primera vez.

Íntegra: la que no ha sufrido cortes ni reducciones en su texto original.

Jubilar o de jubileo: edición conmemorativa, por lo general, de un aniversario.

Limitada: de pocos ejemplares.

Oficial: la autorizada, costeada y publicada por el Estado.

Póstuma: obra publicada después de la muerte del autor.

Preliminar: edición de ensayo o de prueba de una obra, con carácter provisional.

Príncipe, principal o editio princeps: la primera edición de una obra, cuando hay varias ediciones de esta.

Privada: la que hace un particular y cuyos ejemplares no se venden al público.

Refundida: aquella que incluye o comprende dos o más ediciones anteriores de la misma obra por su autor.


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