Dolores de cabeza frecuentes para un cliente de ebooks

Ramiro Santa Ana Anguiano octubre 29, 2018 @ 10:50AM

Por el 29 Oct, 2018 | 0 comments

 

A veces cuando solicitamos servicios para la producción de un libro electrónico el resultado no es lo que esperábamos. Quizá el fallo estuvo en la comunicación.

Para ello, existen ciertas pautas que nos permiten enmendar estas dificultades.

 

1. Fidelidad: ¿qué tanta uniformidad queremos en el diseño?

Aunque no sea de mi agrado, la mayoría de las personas que buscan servicios para ebook ya tienen un libro formado. Por lo general, se trata de una obra impresa que a continuación se busca su correlato digital.

Cuando se da este caso, ya existe una idea precisa de cómo queremos que se vea nuestro libro electrónico. Es decir, tenemos la expectativa de que mi proveedor produzca un ebook con un diseño fiel a mi maquetación.

Por las posibilidades y limitantes de cada formato, la fidelidad es muy variable.

¿Tu obra es narrativa, ensayo o académico? Ten seguridad que se puede lograr una alta fidelidad. ¿Tu obra es más artística, gráfica o para un público infantil? Quizá tengas que hacer unas concesiones en el diseño.

Esto no se debe a que una publicación digital estandarizada no pueda ser fiel al diseño original, sino a alguno de los siguientes factores.

 

Factores a considerar en la producción de un ebook

Uno. Por lo general, una obra que no es puro texto corrido basa su diseño en ese lienzo fijo que traducimos como «página».

Incluso la rebeldía ante la retícula exige una conciencia del espacio limitado que se tiene para hacer una propuesta distinta.

En la publicación digital este lienzo es solo una analogía: siempre varía. Por ejemplo, tienes una obra cuyas imágenes, pies de foto o recuadros requieren de una ubicación precisa dentro de la «página» o dentro de un conjunto de elementos.

En un ebook veremos una y otra vez violentadas estas normas de diseño porque en realidad la «página» es inexistente, solo es emulada…

Dos. A diferencia del libro impreso, en la publicación digital dependemos de qué ha implementado cada ereader o software de lectura.

Pese a que el EPUB tiene posibilidades estandarizadas muy amplias, muchos desarrolladores no las permiten todas en el hardware o software que te ofrecen.

Por ejemplo, la limitación en la implementación de funcionalidades mediante JavaScript, como los formularios o animaciones; el uso de hojas de estilo aurales para indicar cómo se ha de escuchar un texto, o el uso de recursos foráneos, como la inclusión de archivos PDF dentro de un EPUB.

(Suena extraño pero en ocasiones es más conveniente poner un largo anexo de tablas como PDF que recrearlo en HTML o convertirlo en imágenes).

Tres. Cuanto más complejo sea el diseño de nuestra publicación, se requerirá de más tiempo para obtener una mayor fidelidad. Es decir, el proveedor va a cobrar más por su trabajo por las habilidades y horas necesarias.

¿Qué tan importante es preservar esta uniformidad a través de los distintos soportes ofrecidos de nuestra obra? ¿Qué tanto se puede ser flexible para no elevar de manera precipitada los tiempos y los costos?

No es cuestión de qué se puede o no, sino qué me permite el distribuidor de la obra —iTunes, Google Play, Amazon, p. ej.— o el vendedor de ereaders. Pero también, qué tanto estoy dispuesto a esperar o a gastar para tener mi ebook.

Ebook y libros impresos

 

2. Velocidad: ¿qué tan rápido quiero tener mi ebook?

Existe un prejuicio muy extendido de pensar que el ebook, por ser un soporte «menor», «más sencillo» o «más feo», es más rápido producirlo.

En un mercado donde el paradigma de objeto de consumo es el impreso, se anticipa que otros soportes no estén a su «altura».

Sin embargo, esto no quiere decir que sea más fácil producirlo. La común subcontratación de «conversión» a ebook explicita que sus procesos de producción:

  • no son dominados y muchas veces tampoco entendidos por el profesional de la edición;
  • requieren habilidades y conocimientos que no formaban parte de la tradición editorial, y
  • se perciben como muy distintos a los procesos tradicionales de publicación.

Esto lleva a juzgar la cantidad de tiempo destinado a un ebook por su aspecto y lo cual es conflictivo. Tenemos que considerar que mucho del trabajo implicado en este soporte queda oculto. Por lo general, son horas destinadas a la limpieza del formato y no tanto a la creación de un archivo final.

Con esto, tendremos como consecuencia una regla corriente en la contratación de servicios: a mayor velocidad, habrá menos calidad o bien un costo mayor.

¿En realidad tengo prisa en tener en mis manos un ebook si el libro impreso aún no está listo? ¿O la presentación todavía no ha sido programada o su compra no representará ni el 5% de las ventas estimadas? ¿Por qué tendría que tener apuro por publicar si esto va en denuesto de la calidad editorial?

Como proveedores podemos ofrecerte un ebook acabado incluso en horas, pero es muy difícil asegurar que su calidad editorial o técnica sea la mejor posible. Con metodologías tradicionales de publicación no es sencillo tener una obra multiformato buena, bonita y barata.

 

3. Economía: ¿cuánto estoy dispuesto a pagar?

Muchos de nosotros no podremos estar de acuerdo en cuánto respeto hemos de tener al diseño o a la calidad editorial de nuestras obras. Sin embargo, será casi unánime que todos queremos lo más barato posible.

Como proveedor rara vez he tenido un cliente que con franqueza me diga «Quiero lo más barato». Muchas veces, como clientes, hacemos cabildeo para negociar el precio más bajo para la idea ya preconcebida de cómo queremos que sea nuestro ebook.

Al final como clientes esperamos la mejor atención y calidad posible. Lo problemático aquí es la preconcepción. ¿Qué certeza tenemos de que el resultado que imaginamos sea posible con los recursos que disponemos?

Ojo, no me refiero solo a recursos económicos, sino también técnicos, de saberes y de contactos. Siempre lo he indicado: cualquiera de nosotros puede producir libros, sean impresos o digitales. Sin embargo, dejando a un lado las generalidades:

  • ¿qué tanto implica producir una publicación con una alta calidad?;
  • ¿con cuántos conocimientos cuento como para poder distinguir entre una «buena» o una «mala» ejecución?, y
  • ¿a quiénes conozco que puedan ayudarme con el desarrollo, a un «experto» en el tema o a «ese fulano que le hizo un libro a mi abuela»?

No hay regla general donde a mayor presupuesto, mayor calidad si el único recurso abundante es el económico. Sin recursos técnicos, de saberes o de contactos, no importa cuánto dinero tengas, es casi seguro que tu proyecto no se ejecutará como tú esperabas —o pensarás que te dieron liebre, cuando es gato—.

Caso contrario, si se cuentan con todos los recursos, menos el económico, existe una gran seguridad que tu proyecto saldrá de la manera planeada, aunque más tarde de lo esperado. Cada centavo invertido rendirá más simplemente porque sabes cómo gastarlos.

¿Qué tan certero es que queremos el mayor rendimiento económico y qué tanto pretendemos ahorrar unos centavos? ¿Cuán dispuesto estoy a sacrificar el diseño o el cuidado editorial de mi obra con tal de que salga un 10% más barato? ¿Lo vale?

Por ahorrarme un par de pesos, dólares o euros es preferible negociar y dar más margen a mi proveedor antes que imponerle tiempos e incluso rechazar servicios que creo periféricos.

 

4. Atención del proveedor: ¿quiero seguir recomendaciones?

Desconfiar de lo ofrecido por un proveedor o comparar distintos proveedores me parece una práctica necesaria y saludable. Nuestro historial de contrataciones nos ha demostrado que muchas veces el proveedor nos ofrece lo que más le conviene y no lo que necesitamos.

Nos puede llevar a un escepticismo que va en contra de los objetivos que buscamos en nuestro proyecto. Casos comunes en la edición tenemos:

  • Disminución del presupuesto para la portada de nuestro libro, pese a que es su carta de presentación.
  • Eliminación de lecturas de pruebas porque creemos que son innecesarias, aunque esto nos permite depurar lo más usado o disfrutado: el texto.
  • Conversión automática de formatos para ofrecer una mayor cantidad de soportes, sin importarnos la experiencia del lector y el sabor que le quedará sobre la obra que le ofrecemos.

Si tu libro no tiene el recibimiento que esperabas ni tus impresos están más en la bodega que en circulación; si tu ebook no llega ni a las diez descargas tal vez no sea por la calidad de su contenido, sino por cómo el lector lo juzga a primera vista —la portada—; cuánto cree que te esforzaste para dar un producto «terminado» —cuántas erratas detectó—, o qué piensa de ti como editor o escritor —qué tanto placer le viene a la memoria al leer tu nombre o el de tu editorial—.

Como editores, de manera constante cometemos el error de recomendar lo que nos parece lo mejor sin tener en cuenta el presupuesto. Si como cliente somos francos de los recursos económicos disponibles y expectativas, va a ser más sencillo ofrecerte un servicio a tu medida o ahorrarnos dolores de cabeza.

¿Es cierto que quieres escuchar recomendaciones o solo quieres identificar si un proveedor quiere timarte? ¿Has considerado que algunos proveedores incluyen en su costo el tiempo destinado a contestar tus dudas?

Imagina que una recomendación para un «buen» libro puede ser tan amplia como preguntar cuál es el mejor vino, cerveza o queso Estas cuatro cosas son objetos de uso, pero también de culto.

Un «experto» te interpelará con un «“Bueno”, ¿para qué?» o «¿Cuánto quieres invertir en un buen x?» o «Eso varía mucho, según tu gusto o cuánto quieras pagar».

No te sorprenda que el libro también tiene ese panorama. No es fácil hacer una recomendación sin información previa sobre presupuestos o expectativas.

Ebook y libros impresos conectados

 

5. TL;DR: Mucho blablablá, quiero la receta

Too Long; Didn’t Read…

En definitiva, ¿cómo puedo contratar a un proveedor de ebook sin frustrarme en el intento?

 

Punto Uno. Si no quieres recomendaciones, sino medios para detectar el timo, tendrás que forjarte tu propia opinión.

Lee blogs y documentación antes que noticias o videos de reviews.

 

Dos. Si deseas recomendaciones, sé sincero con lo que tienes y lo que quieres.

La franqueza ahorra tiempo a todos y facilita pedir más de una opinión para después compararlas.

 

Tres. ¿Buscas lo más fiel a tu diseño, lo más rápido y barato posible?

El ebook que estás buscando es una plena exportación de cada página a imágenes.

Desventaja: el lector no tendrá una buena experiencia. No podrá seleccionar el texto —será imagen como el resto de los elementos—. El libro electrónico tendrá un peso considerable —las imágenes pesan más que el texto digital—.

De manera personal, lo desaconsejo. No es un ebook sino una emulación y lo mejor es utilizar un PDF para este propósito si es posible.

 

Cuatro. ¿Ambicionas una gran fidelidad en el menor tiempo posible?

Puedes optar por un EPUB fluido o fijo con una extensa hoja de estilos personalizada. Fijo si para ti es importante el respeto al diseño en relación con la «página».

Desventaja: vas a requerir un presupuesto al menos cuatro veces mayor a un EPUB recomendado en cualquiera de los otros puntos. No solo considera la inflexibilidad temporal: son escasos los proveedores con esta capacidad de trabajo.

En mi opinión, el ebook no tendría que ser un soporte parasitario o una metáfora al diseño del impreso. Para el cliente se precipita el costo sin un beneficio directo al lector —mayor costo de producción igual a un PVP más elevado—. El proveedor tiene que invertir mucho tiempo para satisfacer una «necesidad» que al final termina por ser necedad.

 

Cinco. ¿Pretendes lo más fiel y barato posible?

Se te puede ofrecer un EPUB fluido con una pequeña hoja de estilos personalizada que abarque la «esencia» de tu formación.

Desventaja: tendrás que ser paciente y tener en cuenta que la fidelidad puede no ser mayor al 90%.

Tengo un sentimiento encontrado con este tipo de EPUB. ¿Cómo podemos estar de acuerdo con el grado de similitud? En narrativa, ensayo o publicación académica la fidelidad puede ser muy aproximada con pocas líneas de código.

Sin embargo, en libros infantiles o de arte, revistas, periódicos o publicaciones experimentales la vara de medida se relativiza. La edición estandarizada supone un diseño «tradicional» —léase «aburrido»— de la obra; hay una gran deuda y elementos por mejorar.

A esto súmese que, por lo general, la paciencia es lo que falta en un ecosistema de servicios donde hemos consagrado que entre más rápido, mejor.

 

Seis. ¿Ansías lo más rápido y barato posible?

Lo tuyo es un EPUB fluido sin hoja de estilos personalizada o una muy mínima —estilos particulares en ciertos encabezados, por ejemplo—.

Desventaja: no esperes un buen diseño e, incluso, una gran calidad técnica o editorial.

Este es el tipo de proyectos que prefiero. El cliente es indiferente e incluso agradecido por el diseño por defecto que le ofreces. La comunicación es breve. El tiempo de espera es de días. El pago puede salir en menos de dos semanas.

No somos los únicos que gustamos de estos trabajos. El mercado está inundado de proveedores que pueden ejecutarlos. Para un cliente sin opinión informada es fácil darles un EPUB convertido de manera automática en detrimento de su calidad editorial o técnica.

Si eres de esos clientes, pide una muestra tangible y verifica ese EPUB con EpubCheck. Un proveedor que conoce sus procesos no tendría que tener ni siquiera una advertencia. Si las tiene, pregunta el motivo. Procura indicar que lo verificarás con esa herramienta, ya que no soporta todas las versiones de EPUB disponibles.

¿El proveedor no quiere darte una muestra? Pregúntale qué usa para producir los ebook. Si usa InDesign, es probable que no conozca la estructura de un EPUB. En cambio, si usa Sigil o Pandoc, cabe la posibilidad de que el proveedor sea fiable. Así y todo, pídele que te haga un EPUB versión 3 y no 2.

Si usa otro programa, búscalo en internet. Con el puro landing page puedes darte idea si es un programa para «uso rudo» o un «producto milagro». Encuentra editores que hablen sobre el programa en blogs o redes sociales. Ve si el desarrollador confía en hacer público el código del programa. Indaga si la herramienta ha creado comunidades o sitios de soporte técnico.

Si el proveedor rehúsa a decirte lo que usa o no sabe cómo responder cuestiones básicas de diseño o de versiones, tienes una alerta roja enfrente de ti.

¿Estás listo para solicitar tu primer servicio de desarrollo de ebook?

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