¿Dónde tienen que empezar los capítulos de un libro? ¿En qué página debe situarse el comienzo de cada parte de una publicación? La primera respuesta en la que pensaremos es: “En la página derecha”.

La mayoría de los lectores asocian un libro con una novela. Y, por ello, emplazamos automáticamente el principio de los capítulos a la derecha de un libro.

Sin embargo, los capítulos pueden comenzar en la página que quieras. No existe una regla universal que indique que los capítulos deben iniciarse en la página impar de un libro. Es una “pauta clásica”, como dice Enric Jardí en Así se hace un libro, pero no la única ni inamovible.

La clave radica en la naturaleza de la obra, en sus características. La página en la que se ubique el inicio de las diferentes secciones dependerá de algunos factores. Entre ellos, la clase de libro en el que puede convertirse, cómo está estructurado el contenido y qué posibilidades de diseño ofrece.

En esta entrada expongo ejemplos prácticos sobre dónde empezar los capítulos de una publicación con el ánimo de que te ayuden a decidir la opción más adecuada para tu próximo libro.

Lugares en los que pueden comenzar los capítulos

Lugares, lo que se dice lugares tenemos pocos: dos. Considerando que cada hoja tiene dos caras, contamos con una página a la izquierda y otra a la derecha, verso y recto.

En idiomas con el sentido de escritura de izquierda a derecha (dextroverso), como el español, el francés y el inglés, las posibilidades de apertura de los capítulos, las encontramos en:

  1. la página derecha, con numeración impar; el anverso de la hoja o recto (folium rectum);
  2. la página izquierda, con numeración par; el reverso de la hoja o verso (folium versum);
  3. la doble página o páginas pareadas, el pliego en InDesign; es decir, la visualización del libro abierto.

(El pliego es el papel que se usa en las artes gráficas para imprimir y que luego se dobla, se pliega, para conseguir las páginas de una publicación. Aquí empleo el término pliego en el sentido en el que lo hace InDesign).

Cuando se trabaja con idiomas como el árabe y hebreo, e incluso el japonés, las páginas invierten el sentido.

Premisas para considerar antes de decidir dónde empezar los capítulos

Para analizar los inicios de capítulos, debemos reparar en el contenido del libro y qué pistas nos da este.

Hay que considerar que algunas obras creadas se convierten en libro, pero que hay cientos de ellas que son encargos. Es decir, no hay prexistencia del contenido, sino que este se genera para un diseño y una maqueta específicos.

Todo lo que se debe valorar para uno u otro caso excede lo que puedo incluir en un artículo. Por eso, someramente, menciono los aspectos básicos que tenemos que descomponer:

  • la estructura de la obra: cómo está organizada (partes, secciones, capítulos), cuál es su índice;
  • qué otros elementos presenta además de texto (tablas, cuadros, imágenes) y en qué cantidad;
  • la jerarquía: entre los textos, entre las imágenes y, a su vez, entre los textos y los elementos gráficos;
  • el tipo de lectura (secuencial, puntual);
  • el fin u objetivo de la publicación (instruir, entretener, informar, describir, narrar, persuadir, etc.);
  • el público al que va destinado (niños entre 8 y 12 años; adultos +65, estudiantes universitarios de grado, etc.);
  • los aspectos físicos del libro impreso, como tamaño, cantidad de páginas, encuadernación, peso que tendrá, etc.;
  • la competencia: qué y cómo hace con un producto similar al nuestro.

Con estos datos tendremos una idea de las posibilidades de presentación que la obra ofrece; es decir, qué diseño se podría desarrollar para el contenido.

Estas pautas sirven para analizar una publicación en vías de desarrollo como también una ya efectuada. Fragmentar y descomponer un libro es un experimento apasionante del que se aprende mucho.

Argumentos y ejemplos gráficos

Capítulos en página impar (derecha)

Los libros que destacan por el arranque de los capítulos en la página derecha son los que demandan una lectura secuencial. Es decir, aquellos que requieren de una lectura ordenada, de principio a fin, sin omitir partes de la información.

Destacan los libros con texto corrido, pero no se quedan atrás los que llevan diversos elementos gráficos.

Las publicaciones que encajan en esta tipología son novelas, ensayos, algunos informes y una gran cantidad de obras no ficcionales.

En el siguiente ejemplo vemos la tradicional composición para empezar los capítulos en las novelas Las brujas del camino y El claro de Ozzhar:

Aquí en dos libros de no ficción: Sanación multidimensional y Teoría genético-estética de la belleza

El siguiente caso es un informe, compuesto por texto y diferentes elementos gráficos; tanto las partes como los capítulos del informe comienzan en la página derecha.

Cuando los capítulos acaban en la página derecha el reverso será una página en blanco, sin foliar. Al contrario, si finalizan en una página izquierda muy probablemente generen un birlí.

Se conoce con este nombre al espacio en blanco que aparece al final de los capítulos. Es un espacio variable y también aparece al final del prólogo, la introducción y partes similares.

Capítulos en página par (izquierda)

Más por una cuestión de diseño que por razones de lectura, también se puede ubicar el inicio de los capítulos de una publicación en las páginas izquierdas.

En libros de proyecto editorial y fabricados exprofeso es un recurso recurrente; el mismo, como veremos más adelante, que permite utilizar la doble página.

Hay tipos de contenidos que facilitan su origen en una página par. Ejemplo de ellos son algunos informes, libros de texto, antologías de relatos, libros de no ficción; incluso en catálogos y dosieres.

El club de los inglés nivel medio es un libro de no ficción está organizado siguiendo la secuencia:

  • apertura del capítulo,
  • un caso, que sirve de punto de partida para
  • diferentes bloques que desarrollan el capítulo y
  • una conclusión a modo de resumen con consejos.

Esta estructura facilitó que el comienzo de las diferentes partes del libro se ubicaran a la izquierda. Como se puede ver, no solo los capítulos inician en página par, sino también otras secciones.

La serie de libros de la colección Grandes Ideas los capítulos comienzan siempre en página izquierda.

Aunque la jerarquía de dicho inicio cambia, la ubicación es a la izquierda, excepto en aquellos apartados que son cortos y se sitúan dos por pliego.

Composiciones similares se adaptan para empezar los capítulos de libros de texto, sean para edad escolar o universitaria.

Capítulos en páginas alternadas

La importancia de los espacios, de las partes no ocupadas por contenido, es fundamental en el diseño editorial. Tal es su envergadura que sin ellos no tendríamos diseño.

Aunque mencionemos de forma corriente estos espacios como blancos pueden no tener este color; por ejemplo, en una publicación con fondo de color azul o con ilustraciones.

Es lo que se conoce como espacio negativo, ese “diseño no visible” que enmarca y contiene a la composición; siempre presente para que los textos y otros elementos existan y puedan ser comprendidos.

Para entendernos: la mancha, lo que ocupa la página, y el blanco son como el tao, el yin no puede existir sin su yang.

Un exceso de espacio negativo en los libros puede ser el motivo por el cual se decida empezar los capítulos tanto en página derecha como en página izquierda, “según caigan”.

A continuación, vemos un pliego de El alma de los espías y otro de Teselas

Por tanto, los libros que son ideales para aplicar esta lógica son los que tienen capítulos cortos; es decir, capítulos con pocos párrafos o que ocupan pocas páginas, entre dos y cuatro.

Si cada capítulo se iniciara en una página impar las hojas en blanco del libro serían excesivas.  Esto podría significar una distracción en la lectura y una interrupción de la concentración. Además, implicaría un aumento innecesario en el coste de fabricación de los ejemplares.

En resumen, algunas novelas, relatos cortos o microrrelatos y la poesía se prestan a este modelo de principio de capítulos.

Seguidamente, vemos ejemplos de un libro de Lisbon Poets y de una recopilación de poemas de Alfonsina Storni.

Capítulos a doble página (pliego)

Aquellos libros que se prestan a una lectura puntual pueden presentar los inicios de los capítulos en la página izquierda o en una doble página.

Son ejemplo de este tipo de lectura libros destinados al estudio y la consulta; los ilustrados y coffe table books (de arquitectura, diseño, fotografía, etc.) los do it yourselt (jardinería, papel reciclado, costura, bricolaje); también los recetarios, los diccionarios y los atlas, por mencionar algunos.

Es decir, son publicaciones en las que el lector solo se enfoca en aquellas partes del libro que le interesan. No hay necesidad de leer el capítulo 1 y 2 para comprender 3 o 6.

Esta clase de libros se presta más al empleo de la doble página como un único lienzo; sin embargo, no es una condición determinante en sí misma para empezar los capítulos en la página izquierda.

Un par de casos más…

“Donde caen”

Los capítulos de las biblias se colocan uno tras otro. “Caen donde caen”, sin prestar atención a si es una página par o impar y a qué altura de la página comienza.

En Mientras hilan las mariposas apreciamos esta lógica en una novela y en Cartas a Patricio en un título de autoayuda.

También de acuerdo con el tipo de libro podemos encontrar casos en los que un libro no tiene capítulos, pero sí otra clase de divisiones. Tal es el caso del último libro mencionado, en el que la fecha de cada carta podría considerarse como un capítulo.

Esto mismo ocurre con algunos libros de poesías, en los que los poemas se suceden sin más.

Mix dentro de un mismo libro

El siguiente ejemplo lo extraigo de libros de la colección Arqueología 2021 de National Geographic.

Podemos ver tres casos: las partes del libro inician a la derecha, los capítulos a la izquierda y, dentro de estos, una sección se concibe como pliego.

Cómo presentar y componer los inicios de capítulos será el tema de una próxima entrada.

Y todo lo dicho tiene sentido si el libro lleva capítulos. «¿Hay libros sin capítulos?» ¡Claro que sí! Te invito a que menciones estos ejemplos en los comentarios e intercambiemos opiniones sobre ellos.