Edición y publicación electrónicas; como proceso, producto y servicio

Ramiro Santa Ana Anguiano noviembre 7, 2019 @ 10:43AM

Por el 27 Ene, 2019 | 4 comments

 

La edición y la publicación son dos términos muy emparentados que, por lo general, usamos como sinónimos. En la mayoría de los casos esto no causa ningún problema. Sin embargo, hay veces que sí es necesario tener presente que se trata de cosas distintas.

Para esta entrada retomo un poco un artículo publicado por Mariana. Pero desde mi principal contexto profesional: el desarrollo de publicaciones digitales.

 

Edición electrónica

Con la edición buscamos producir un objeto a partir del material textual y gráfico que nos da el autor o el cliente. En general, se trata de una serie de procesos para dar con una salida legible y accesible al lector.

Esto implica que existe una diferencia cualitativa entre el material de base y los formatos finales. El quehacer editorial existe para mejorar la calidad de la obra.

Gran parte de los procesos editoriales ocurren tras bambalinas. En muchas ocasiones se dan por supuestos. En efecto, la edición es una profesión, un arte y una tradición. Pero también es un método que implica la ejecución de procedimientos. Este se hace muy claro en un contexto de edición digital en el que se buscan múltiples formatos finales.

¿Qué es la edición digital? No es, como podría pensarse, el ebook. Por supuesto, la edición digital produce libros electrónicos. Sin embargo, la edición es un proceso, no un producto. La edición electrónica es el desarrollo de formatos —PDF, EPUB, etc.— a través de una computadora.

Si usas una computadora para hacer publicaciones, no importan los programas o procesos que utilices, ya es edición digital. No se trata con tinta o acetatos y papel, sino con bits que se muestran como fuentes y píxeles y que, quizá, una impresora los traduzca en material tangible.

Este desarrollo de formatos en sí no implica su publicación. Al editar a través de una computadora el material no necesariamente llega al público. Hasta este punto aún nos encontramos tras bambalinas.

Solo el editor, los colaboradores y el autor o el cliente tienen conocimiento de que la obra se está editando. Es decir, que la publicación está en proceso de mejorar su calidad antes de su disposición al público.

 

Publicación electrónica como proceso

Una vez que los involucrados en la edición de una obra dan su visto bueno, puede procederse a su disposición pública. En un contexto de publicación impresa el procedimiento empieza en la preprensa, pasando por su impresión, distribución y comercialización en los puntos de venta.

La edición es la gestación de la obra detrás de un muro; la publicación como proceso es el salto de esa muralla al exterior. Las fases habituales implican que la obra, al publicarse, se «abre» al lector.

¿Qué es la publicación electrónica como proceso? La disposición pública del ebook en alguna plataforma. El procedimiento implica la subida de archivos a sitios como Amazon, iTunes o Google Play para que el usuario pueda adquirirlos y leerlos.

Este proceso puede llegar a ser un dolor de cabeza. Si bien las tres plataformas mencionadas con anterioridad se llevan la mayoría de la cuota del mercado, existen cientos de sitios en donde es posible comercializar la obra.

Para facilitar la tarea, existen servicios de distribución donde es posible llevar la publicación a centenares de tiendas electrónicas desde una sola plataforma, por ejemplo, Bookwire.

 

Publicación electrónica como producto

La publicación también se usa para señalar a un objeto. En la tradición editorial la publicación se trataba de un impreso. Ahora también es el archivo que el lector lee desde un dispositivo electrónico.

Por ello, la publicación electrónica como producto es un formato que solo puede usarse a través de un dispositivo. El impreso se trata de un objeto tangible que tomamos con nuestras manos. La publicación digital es un archivo que únicamente puede leerse desde una computadora, tableta o teléfono inteligente.

Con el advenimiento de la edición digital fueron estos nuevos formatos los que se llevaron el foco de atención. En la actualidad, lo más relevante de la «revolución» digital es el cambio que ha generado en la infraestructura y en los procesos para producir una publicación.

Presentación de diferentes pantallas para publicar de forma digital

Edición y publicación electrónicas como servicio

La transformación de la industria editorial está en su comienzo. Décadas atrás de su surgimiento y experimentación están abriendo paso a procedimientos cada vez más maduros. Sin embargo, aún estamos lejos en volver a tener el control de los principales procesos, como ya se tenían en el contexto análogo.

En esta situación, como editores, autores o clientes podemos sentirnos un tanto abrumados. En diversos espacios dedicados a la edición y la publicación vemos la gran cantidad de ofertas para poder pasar de nuestra materia prima a una obra con alta calidad editorial.

Ahí, la edición y la publicación ya no son solo tratadas como procesos o producto. El contexto digital ha permitido la proliferación de la edición y de la publicación como servicio.

No es que antes fuera inexistente. Las ediciones por encargo son una buena muestra de ello. La diferencia radical es que en la edición y en la publicación electrónicas es cada vez más común que profesionales de la edición ofrezcan sus servicios. La organización tradicional de un autor que manda un texto para ser dictaminado, editado y publicado no es ya el único ecosistema.

Poco a poco los ingresos bajo concepto de «servicios» empiezan a generar un ecosistema editorial distinto. Antes, el autor no absorbía el riesgo en la inversión, por lo que a cambio cedía sus derechos al editor —la relación «tradicional» autor-editor—. Ahora el autor paga al profesional de la edición, mientras que este realiza un servicio del cual el autor no pierde los derechos.

Al menos eso se supone… La popularización de este ecosistema en un imaginario donde persiste la relación tradicional autor-editor genera más de un problema. En buscadores de internet o redes sociales diversos autores encuentran un sin fin de ofertas de servicios editoriales que les prometen hacer de su obra un bestseller.

Como la mayoría de los casos, los autores noveles desconocen los ecosistemas editoriales, es común que varias de esas ofertas sean apócrifas. Las estafas pueden ser de varias maneras, la «editorial»:

  • utiliza un nombre semejante a una editorial de renombre para simular que el autor será parte del catálogo de la editorial original;
  • cobra una suma irreal e intenta convencer al autor de que es el costo estándar por editar y publicar;
  • presume de su alta calidad editorial cuando en realidad publican la obra con un deficiente cuidado, si lo hay;
  • promete que la obra estará en librerías y cobra por la impresión de miles de ejemplares, cuando en realidad imprime unas decenas que nunca se distribuyen;
  • asegura fama al autor, pero simula las relaciones públicas habituales como presentaciones de libros, entrevistas o promoción de la obra, o
  • garantiza que el trabajo se realizará en un par de semanas y pide un pago completo para luego desaparecer.

La manera de evitarlo es exigir claridad al posible editor de tu obra sobre los precios, los tiempos, los servicios que prestará y en quién tendrá los derechos.

Equipo trabajando en una publicación electrónica

Mariana es una de las editoras que como autor necesitas. Para satisfacer todas tus necesidades, hemos habilitado un nuevo servicio para ofrecerte la edición y la publicación electrónica de tu ebook.

Ahora ya es posible desarrollar tu obra en formato estándar EPUB para todos los distribuidores y en MOBI para ser descargado directamente en dispositivos y aplicaciones Kindle.

Ilustraciones creadas por iconicbestiary para Freepik.

    4 comentarios

  1. La edición es antes que nada un servicio y, como tal, la involucración del profesional será lo que marque la diferencia. Los autores que no quieran meter la pata deben sentirse libres de pedir a la editorial que habrán de contratar un par de ejemplos de "modelos terminados".

    Súper el artículo.

    Saludos.

    Silvio M. Rodríguez C.

    29 enero, 2019

    • La pregunta es: ¿para qué contratar una "editorial" si el autor tiene que pagar? ¿Para qué meterse en bretes contractuales (y, en algunos casos, hasta de dudosa legalidad) cuando un autor puede hacer lo mismo prescindiendo de este tipo de empresas? ¿Vale la pena manchar tu libro con un sello que se sabe que es de autoedición y que prácticamente no ha pasado filtro de calidad alguno (por tanto, la obra también puede adolecer de esa falta)? (Me sobran los dedos de una mano para contarlas las editoriales que hacen esto último).

      Muestras o "modelos terminados" de productos o servicios siempre se pueden pedir (yo envío un enlace a los posibles clientes con acceso a varios PDF con muestras de trabajo), aunque hay intangibles que no se pueden valorar a través de ellos, como el trato en el servicio y el conocimiento de un profesional si no se es un par, además de los varios extras que acabamos dando (regalando) al cliente, entre otros factores. 😉

      Saludos.

      Mariana Eguaras

      30 enero, 2019

  2. ¡Hola! En este tema siempre me surge la duda de si hay una diferencia entre edición digital y electrónica.

    Saludos.

    Amanda Falcone

    7 febrero, 2019

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