«Puedes poner tu ebook o dbook (sic), sea un fixed layout o reflow layout, un iba, mobi, epub o cualquier tipo Kindle en un quiosco-app o biblioteca —que necesitas una para cada tienda, igual que las licencias—, para subir los libros a los diferentes markets y poder venderlos”.

Esta frase ficticia, y forzosamente exagerada, no es tan alejada de la realidad. Esta y otras frases similares pueden escucharse en una reunión entre profesionales o empresas que brindan servicios de digitalización de contenidos y los responsables de una editorial o de algunas de las áreas de una casa editora.

Nos movemos en un mundo tecnológico en constante cambio, donde en un lapso muy corto de tiempo aparecen nuevos formatos, se retransforman los existentes, emanan nuevas plataformas y posibilidades de desarrollo tecnológico y, por ende, comerciales y económicas.

comunicacion_informacion(c)MarianaEguarasEsta evidente evolución hace que informar y comunicar —que son ciencias diferentes— sean dos acciones que deberían ir de la mano para poder vender.

¿Cómo puedo comprar un producto que no alcanzo a entender? ¿Cómo vender un producto o servicio a un posible cliente si éste no comprende o no conoce lo que le ofrezco?

Aunque como profesional se haya trabajado años y años en el sector editorial, todo lo relacionado con mundo digital es nuevo; por tanto, desconocido o casi desconocido.

Nos vamos informando y aprendiendo de las innovaciones que surgen en el ámbito digital aplicado al sector editorial.

Pero también es importante aprender, comprender y asumir cabalmente cada uno de los términos, de los productos, los servicios y las funcionalidades de todos ellos.

Con esto quiero decir que un productor de servicios digitales no solo debe comunicar al potencial cliente de lo que puede ofrecerle.

También debe informarle en qué consiste cada producto. Y cuál de todos es el más adaptado a su catálogo y a sus lectores; cómo se distribuyen estos productos en la Red, cómo funcionan las aplicaciones de los quioscos y las diferentes plataformas, entre otras informaciones.

No todas las personas que pertenecen al sector editorial están familiarizadas con los diferentes formatos de libros digitales; con la producción de cada uno de los formatos; con las plataformas de distribución; las mecánicas de las librerías online, etc.

No des por sentado que quien te escucha conoce la terminología

Aunque pertenezca al sector es muy probable que quien tengamos en frente no distinga entre EPUB y MOBI. O no sabe qué es un quiosco o una biblioteca de distribución de libros digitales o el streaming.

No des por sentado que quien está enfrente conoce la diferencia entre un reflow o fixed layout; o cómo funcionan las licencias de publicación digital, por poner solo algunos ejemplos.

Quien tenga que explicar cómo funciona toda la mecánica de producción, distribución y venta de libros digitales al director editorial de una casa editora —porque será el director editorial quién tome la decisión de publicar en digital y destinar presupuesto para ello— debe hacerlo de un modo que comprenda «de qué va este tema» de publicar en digital; con lujos y detalles: desde el término más absurdo y simple hasta la mecánica más compleja e incomprensible.

Y este es un servicio que también debe pagarse. Sea a través de una formación específica o mediante el asesoramiento quien recibe la información debe pagar por ello. Porque quien se la da ha invertido tiempo y dinero para saberlo.

Por ello, estaría muy bien que quienes ofrecen servicios de digitalización de contenidos comiencen a comunicar de forma clara y eficiente sus productos y servicios, informando sobre los mismos.

Que no se dé por hecho que porque nos movemos dentro de un mismo sector todos sabemos y conocemos de lo que estamos hablando. Informar, comunicar, y luego vender.