¿Por qué las editoriales destruyen libros?

¿Por qué las editoriales destruyen libros?

Mariana Eguaras junio 7, 2018 @ 10:29AM

Por el 24 Abr, 2013 | 10 comments

 

¿Por qué las editoriales destruyen libros cuando podrían regalarlos, darlos a una biblioteca o donarlos a otras instituciones o asociaciones? Simple aunque crudo: por cuestiones comerciales y porque nadie los quiere.

Hábitos de lectura y compra de libros en España

Hábitos de lectura y compra de libros en España ©infogr.am

El día 20 de abril apareció en el periódico La Vanguardia una noticia que aludía a la destrucción de libros por parte de las editoriales y cómo esta acción se está recrudeciendo por la cantidad de casas editoras que cierran sus puestas a consecuencia de la crisis económica en España.

Para quienes hacemos libros, los valoramos como productos culturales, y los queremos o amamos, sentimos pena y hasta congoja por su destrucción. Pero no existen otras soluciones viables, ni para las editoriales ni para las empresas “saldadoras”, ésas que compran los restos de edición a las editoriales para venderlos en mercados de viejo.

Compartí en Twitter la noticia de la Vanguardia y Al rico libro preguntaba por qué no se donaban los libros a las bibliotecas para lo poco que se paga por venderlos “al peso”. ¿Han intentado donar libros a una biblioteca o alguna otra entidad? En Barcelona intentar donar libros puede llegar a ser una tarea complicada que, además, genera gastos de tiempo y dinero para quien quiera hacerlo.(*) Y, lamentablemente, como sostiene Pere Sureda en un artículo del periódico argentino Clarín: “No es rentable donarlos, representaría una gran cantidad de trabajo y de dinero. Es más barato destruirlos”.

A las editoriales les pasa algo similar, aunque con matices. Una editorial destruye libros por varios motivos y, estemos o no de acuerdo, guste o no, algunos de los motivos de por qué lo hacen es:

1. Porque han caducado los derechos sobre la obra y ahora los tiene otra editorial: éste es un caso bastante habitual que se realiza tanto para proteger los derechos adquiridos por la nueva editorial (se estaría violando la Ley) como para no intervenir en sus planes comerciales. Un caso concreto y muy bien argumentado sobre este tema lo podéis leer en el post Destruyendo el catálogo de la página web Un tebeo con otro nombre.

2. Porque el libro ya está muerto y no hay posibilidades de reanimación; por ejemplo, aquellas obras de contenido muy actual —hot book— en un determinado momento, pero que pasado un tiempo han quedado desactualizadas. Es decir, su comercialización ha dejado de ser negocio y no se ven perspectiva de poder colocarlo nuevamente en el mercado bajo otra forma de edición.

3. Porque el contenido del libro ha tenido una segunda y/o tercera vida y no da para más. Tal es el caso de contenidos que han sido publicados en trade, en bolsillo, en club y ya no se venden por ningún canal ni haciendo malabares con ellos.

4. Porque es más caro el gasto generado por el libro en el almacén que lo que éste da de beneficios. Porque hablamos de miles y miles de libros no de decenas, y los costes de espacio y mantenimiento de los palets de los títulos generan gastos que no alcanzan a ser cubiertos con la venta y reventa del libro en cuestión. Además, hay que considerar que mientras la editorial tenga los libros ha de haber una contabilidad de ellos, lo que genera más gasto.

5. Porque el autor lo pide. Por cuestiones de marketing de autor algunas veces es mejor que el libro desaparezca de la cadena comercial y no esté en venta en mercadillos, porque afecta a su imagen. Hay autores que piden expresamente a su editor la destrucción de una edición de un libro suyo, incluso esta acción puede ser una cláusula específica del contrato de edición, tal como señala la autora Ana María Shua en el mencionado artículo de Clarín.

6. Porque una editorial no puede permitirse regalar miles de libros a uno de sus clientes predilectos: las bibliotecas son uno de los principales clientes de las editoriales y regalar los libros que no se venden a un cliente no es una práctica comercial aceptable, entre otros motivos, porque afecta a la arteria comercial del corazón del sector editorial. Según el estudio El Sector del libro en España 2010-2012 las editoriales facturaron a las bibliotecas, en 2012, ventas por 19,2 millones de euros, siendo uno de los canales de venta en aumento (un 14,3% más que en 2010).

Cabe mencionar que la Ley de Propiedad Intelectual española contempla la destrucción de ejemplares; es decir, que es una práctica legal. Tanto si el editor decide vender los libros a saldo como destruir los ejemplares, tiene la obligación legal de notificarlo al autor y éste puede decidir quedarse con todos o parte de los títulos.

 

¿Por qué se llega a la destrucción de libros?

Una de las causas —y arriesgo a decir que la más importante— es que muchas editoriales publican una cantidad innecesaria de ejemplares de un mismo libro. Un editor debe hacer un escandallo por cada título que va a publicar; es decir, hacer las cuentas para saber si editar, publicar y poner a disposición comercial ese libro será negocio o no, si le dejará un margen de beneficios. Puede que las cuentas salgan bien en teoría y en la práctica y todos contentos. Pero puede también que en la práctica, finalmente, las cuentas no cierren, que el libro no se venda, y que el producto se transforme en un generador de gastos varios.

En este punto es donde me pregunto —nuevamente— por qué tantas editoriales no apuestan por la impresión bajo demanda; así lograrían reducir el riesgo de acumulación de ejemplares y gastos de logística, contabilidad, personal, etc. Por suerte, con el auge de la edición digital la impresión bajo demanda está aumentando también y existen editoriales que sabiamente han sabido aprovechar y coordinar la edición impresa con la digital.

Otra de las causas, aunque de menor cuantía, es la destrucción de libros con contenido plagiado. Si una editorial se ve envuelta en contiendas judiciales porque uno de sus libros tiene contenidos no originales puede verse obligada no sólo a retirar la edición del circuito comercial sino también a destruir dicha edición.

Sé que esta entrada puede herir susceptibilidades, pero esconder o no compartir una realidad por la que atraviesa el sector editorial me parece de tontos. Y, por otro lado, si alguien sabe cómo hacer para donar libros en Barcelona o cualquier otra ciudad lo invito a comentar e indicar la forma de hacerlo.

(*) Hace unos meses quise donar varios libros y realicé una búsqueda por Internet para saber dónde podía hacerlo. El resultado fue que sólo algunas bibliotecas aceptan sólo algunos libros, con lo cual si la biblioteca está lejos de donde tú vives o no reciben libros de la temática que tienes estás más que pillado.

He buscado y rebuscado en páginas web y foros instituciones —benéficas o no— que reciban libros en donación y estén activas (contesten a un email o llamada por teléfono) y tampoco tuve suerte. Si algunas de las instituciones lo hacen hay que llevar los libros uno mismo; es decir, hay que coger el coche —que yo no tengo— o pagar a alguien para que lo haga y muchas de estas instituciones están fuera de Barcelona ciudad, y el donante debe hacerse cargo de los portes (pagar el transporte). Por tanto, ya no sale a cuenta en tiempo y dinero, y viajar en transporte público con kilos de libros tampoco es una opción viable. Las únicas personas que estaban dispuestas a venir a mi casa a buscar libros eran particulares que luego revenden estos títulos en ferias y mercadillos.

¿Soluciones? Correos electrónicos con lista de libros a amigos, y amigos de amigos, ofreciendo los libros por si alguien está interesado; abandono “accidental” de alguno de ellos en bancos de plazas o cafés (intenten que una señora no los vea dejar el libro porque te seguirá para decirte que te lo has olvidado ¡esto me pasó!); llevar los libros a la mesa de intercambio de la biblioteca del barrio (en mi barrio dicha mesa ya no está; tuve que volver a casa con los libros bajo el brazo). Otra opción es ver, cada vez que tienes que salir, qué lugar queda cerca de dónde vas que reciban libros de la temática que tienes y quieres regalar y llevarlo. Todavía no dejado ningún libro a lado del contenedor de papel —como me sugirió una amiga—, pero me lo estoy pensado cuando en casa ya no tenga más espacio.

¿Por qué las editoriales destruyen libros ?

[Adenda, 17-01-2015] El sistema bibliotecario catalán posee un servicio de recogida y gestión de donaciones de libros a través de la CePSE (Central de Préstec i Serveis Especials).

    10 comentarios

  1. Lo de las mesas de intercambio desaparecidas es un fastidio adicional. En una biblioteca en la que trasladaron el carro de la entrada a un cesto en el interior y supervisado me comentaban que había un tráfico de gente que solo entraba para coger y revender y, al parecer, había provocado algún problema. En otras pervive (a veces, fuera de ellos, p. ej. si la biblioteca forma parte de un centro cívico) y la verdad es que me parecen un acierto.

    Darabuc

    3 mayo, 2013

    • No se me había ocurrido la posibilidad de que algunas personas comercializaran con los libros de las mesas de las bibliotecas… De todas formas, preguntaré en la biblioteca de mi barrio si tienen pensado realizar alguna acción similar de intercambio de libros próximamente.
      ¡Gracias Darabuc por visitar mi blog y comentar!

      Mariana Eguaras

      3 mayo, 2013

  2. Lo de las bibliotecas me pasó en el Instituto Cervantes de mi ciudad. Por motivos de mudanza tuve que deshacerme de una pila de libros de narrativa española e hispanoamericana y se los ofrecí. Me respondieron con un correo electrónico en el que me preguntaban los títulos que tenía y una vez que se los facilité me respondieron con una selección de los que les podía llevar.

    Insólito, sí, pero también es cierto que el espacio de las bibliotecas tampoco es infinito. Al final, creo que el tirar libros es un tabú que tarde o temprano tendremos que perder.

    Ricardo

    17 octubre, 2014

    • Es cierto, Ricardo, las bibliotecas también tienen un límite de espacio. En localidades pequeñas es probable que acepten cualquier título que quieras donar, pero en bibliotecas más grandes tienen otros procedimientos. Seguramente a algunas instituciones que trabajan en América Latina les puede interesar el tipo de libros que mencionas. Gracias por visitar mi blog y comentar.

      Mariana Eguaras

      18 octubre, 2014

  3. Muchas gracias por la info!
    Sabes si las editoriales me darían algunos de los libros que vayan a destruir si voy a buscarlos? Eso les saldría mas rentable no…

    Read acid
    Eat books

    Nieus

    13 marzo, 2016

    • No sabría decirte, tendrías que ponerte en contacto con las editoriales para ello. Les saldría rentable en tanto no revendas sus libros 😉 Tengo la sensación de que preferirán la quema antes que la duda…

      Mariana Eguaras

      13 marzo, 2016

  4. Doy fe que en las ciudades pequeñas sí se aceptan todos los libros, y que incluso hay mesas para intercambio de libros, cesiones y, en algunos casos, puedes llevarte gratis los que han sido donados.
    Yo entiendo que deben quemarse los que duden que pueden acabar en venta. Pero si se donan para clubs de lectura en bibliotecas, o se ofrecen a un precio menor, creo que sería una opción rentable para ambas partes. Se trataría de restos de edición o clásicos, que resultan difícil sacar a la venta.

    Escuela de escritura

    29 diciembre, 2016

    • En Perú se destruyen libros porque el estado te cobra un tributo del 18% por regalarlos o donarlos. Es curioso en un país donde el libro tiene IVA cero. Esto lo supe una vez que vi un camión repleto de libros de Santillana. Pensé que los enviaban a donar. “Es más barato quemarlos”, me respondieron. Felices Fiestas a todos!

      Daniel Hurtado Brenner

      30 diciembre, 2016

      • Sí, Daniel, a veces a las editoriales les sale más económico destruir los libros que donarlos o regalarlos… Felices fiestas para ti y los tuyos también. Un abrazo.

        Mariana Eguaras

        30 diciembre, 2016

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