Aunque empleamos estos términos como sinónimos, diseño, composición, diagramación y maquetación remiten a cuestiones diferentes.
Estos términos, que a menudo usamos de manera intercambiable, representan etapas distintas y especializadas en el proceso de transformación de un manuscrito en un libro.
Cada uno de estos pasos requiere un conjunto específico de habilidades y conocimientos, y juntos conforman el arte de la producción de publicaciones.
Para progresar en cada uno de estos procesos, primero debemos realizar algunas investigaciones, análisis, planteamientos y conceptualizaciones del contenido. Un contenido incluye texto, pero también imágenes, gráficos y cualquier otro elemento que forme parte de la publicación final.
Las investigaciones, el análisis, los planteamientos y las conceptualizaciones del contenido implican entender el material con el que se trabajará, definir cómo este se relaciona con el público objetivo y cómo debería presentarse visual y textualmente para cumplir con los objetivos comunicativos y estéticos del proyecto.
En este artículo exploro las diferencias entre los conceptos de diseño, composición, diagramación y maquetación y, a la vez, aporto un par de ejemplos para facilitar el acercamiento a cada uno de ellos.
Esto no impide que usemos composición como sinónimo de maquetación o que nos refiramos a cualquier proceso como diseño de manera conjunta. No habrá problemas de comunicación ni de comprensión por ello, te lo aseguro.
Mi intención es compartir contigo estas particularidades de los procesos de la producción de libros y publicaciones.
Diseño
El diseño en el contexto editorial se refiere a la creación de conceptos visuales que comunican ideas y capturan la esencia del contenido. Es decir, se refiere al proceso estratégico de combinación de texto e imágenes en publicaciones tanto impresas como digitales.
Este proceso requiere un enfoque meticuloso en la selección de algunos elementos que no solo deben ser estéticamente atractivos, sino que también deberán servir para facilitar la comprensión y la retención del contenido por parte del lector.
Entre estos elementos clave encontramos la tipografía. La selección de fuentes no responde únicamente a criterios estéticos, sino que también refleja la legibilidad y el tono del contenido.
Otro principio es la paleta de colores, que se utiliza para atraer la atención del lector, pero también para evocar emociones y establecer un tono. La elección de colores debe armonizar con el tema del contenido y ser consistente a lo largo de toda la publicación.
Por otro lado, los elementos gráficos deben integrarse de manera que complementen y amplifiquen el mensaje textual. La relación entre texto e imagen no debe ser arbitraria, sino coherente y funcional.
Finalmente, en el diseño editorial no solo debe considerar la estética y la funcionalidad, sino también la producción física del libro. Esto incluye tanto la selección de materiales como el tipo de papel y las técnicas de impresión.
Jost Hochuli y Robin Kinross en El diseño de libros lo explican así: «Todas las partes de un libro deberían descansar (…) sobre una planificación unificada, de modo que elementos equivalentes recibieran un tratamiento equivalente, desde la primera hasta la última página».
«No es meramente una exigencia estética, sino que su importancia radica también en la mejor comprensión del texto. (…) Las cubiertas o tapas también forman parte del libro, y por ello las tendrán también en cuenta en su planificación general».
Composición
La composición implica la disposición planificada de elementos gráficos y textuales dentro del espacio de la página.
Esta disciplina es esencial para guiar la lectura, destacar la información importante y asegurar que el contenido sea estéticamente agradable y funcional. La composición pretende dirigir al lector a través del contenido de manera intuitiva y fluida.
En esta fase destaca la jerarquía visual, que se establece con la disposición de textos e imágenes que orientan los ojos del lector en direcciones específicas.
Por ello, cada página debe tener puntos de entrada claros que inviten al lector a comenzar el recorrido visual. Igualmente importante es el punto de salida, que lleva de forma natural al lector a la siguiente página o sección
Balance, proporción, ritmo y repetición no son solo herramientas para generar uniformidad en las publicaciones. Aunque una disposición simétrica puede evocar orden y equilibrio, una asimetría controlada puede añadir dinamismo y sorpresa a la página.
La repetición de elementos visuales o estilísticos a lo largo de un libro crea un hilo conductor que puede ser tanto sutil como declarativo.
Este ritmo puede manifestarse en la recurrencia de un estilo de capítulo, una paleta de colores e incluso en un motivo gráfico que aparece en las esquinas de las páginas.
Andrew Haslam, en Creación, diseño y producción de libros, dice: «La composición de un libro implica la toma de decisiones por parte de los diseñadores en cuanto a la ubicación exacta de todos los elementos en la página».
También añade: «Los dos polos de la composición son el texto, que se organiza en torno a la secuencia de lectura, y las imágenes, cuya distribución viene determinada por consideraciones compositivas».
Kristin Cullen, en Design Elements: Typography Fundamentals, señala que en la composición y el diseño es donde se aborda la macrotipografía.
Diagramación
La diagramación implica la organización de contenidos dentro de un diseño establecido, respetando ciertas reglas y patrones para asegurar la coherencia visual. Este proceso es fundamental en proyectos editoriales grandes como revistas y periódicos, donde la uniformidad es clave.
La base de una buena diagramación a menudo reside en el uso de retículas. Una retícula funciona como un esqueleto invisible que sostiene los elementos de la página. Su uso asegura que la disposición de los elementos sea armónica y estéticamente coherente.
El empleo de retículas asegura que los márgenes y los espacios sean consistentes a lo largo de toda la publicación, lo cual es crucial para mantener un diseño uniforme y profesional.
La retícula, sobre todo para las unidades de textos, se sirve de la rejilla o rejilla base, que es el conjunto de líneas horizontales sobre las que se suelen apoyar las líneas de textos y elementos gráficos.
En el contexto del diseño digital, la diagramación debe considerar la adaptabilidad como una prioridad.
Los diseños deben ser flexibles para acomodarse a diferentes tamaños de pantalla y orientaciones, desde teléfonos móviles y tabletas hasta pantallas de computadoras y más allá.
Esto requiere un entendimiento profundo de los principios de diseño responsivo, que ajusta los elementos de la página para optimizar la experiencia de lectura en cualquier dispositivo.
Maquetación
La maquetación es la última fase, en el que se colocan los contenidos en la maqueta generada para la publicación. Es lo que también se denomina puesta en página.
Este proceso conjuga todas las decisiones de diseño, composición y diagramación en un producto cohesivo listo para su consumo por el público.
La maquetación es el procedimiento final donde el diseño se perfecciona y se prepara para su distribución o impresión.
David Dabner, en Diseño gráfico. Fundamentos y prácticas, señala: «El término ‘maquetación’ indica la forma de organizar los distintos materiales que componen el contenido de un diseño».
«El objetivo es tanto presentar información de forma lógica y coherente como hacer resaltar los elementos importantes. El uso de una cuadrícula y elementos estilísticamente coherentes también ayuda a que el espectador absorba la información de forma visualmente agradable».
Diseño, composición, diagramación y maquetación en la práctica
Reitero la importancia de destacar que diseño, composición, diagramación y maquetación están siempre interconectados.
Aunque cada uno de estos términos representa una etapa específica y especializada en el proceso de transformar un manuscrito en un libro, es meritorio comprender que no funcionan de manera aislada.
A pesar de ello, haré el ejercicio de indicar cómo diseño, composición, diagramación y maquetación se manifiestan en diferentes publicaciones. Para ello, tomaré un libro de factura más sencilla, como una novela, y otro complejo.
Aplicación a una novela escrita en español
Diseño. En una novela en español, el diseño debe establecer una fuerte conexión cultural y lingüística con el público objetivo.
Esto puede implicar la selección de una cubierta que incorpore elementos visuales significativos para la cultura y el uso de una tipografía que armonice con el tono de la narrativa.
Composición. La composición debe enfocarse en una legibilidad óptima; para ello, prestará especial atención a la correcta utilización de glifos y caracteres especiales del español.
Es fundamental que el texto se presente de manera clara y fluida para evitar cualquier distracción visual que pudiera interferir con la lectura.
Diagramación. La diagramación debe facilitar una inmersión completa en la narrativa, con capítulos bien delimitados y secciones que permitan al lector hacer pausas naturales.
Esta estructura unificada es esencial para mantener el ritmo del relato y la comprensión del contenido.
Maquetación. Durante la maquetación, es crucial asegurar que la novela cumpla con los estándares de publicación en español. Esto incluye la correcta separación de palabras y el cuidado por la ortotipografía.
En los ebooks, el formato debe optimizarse para asegurar que el libro sea accesible y se lea correctamente en los dispositivos digitales.
Aplicación a un libro de arquitectura trilingüe
Diseño. El diseño debe centrarse en la claridad y el impacto visual. Por este motivo, es importante destacar planos y gráficos complejos de manera efectiva.
Conviene elegir una tipografía que funcione de manera armoniosa en inglés, español y portugués, para asegurar una jerarquía visual clara entre los títulos, los subtítulos y el texto principal.
La selección de colores y elementos gráficos también juega un papel crucial en el objetivo de captar y mantener la atención del lector y facilitar la comprensión del contenido técnico.
Composición. La composición de este libro debe simplificar la comparación entre imágenes y textos técnicos.
La disposición de los elementos en cada página se diseña para equilibrar el contenido gráfico con el textual, por lo tanto, se utilizarán espacios en blanco de forma estratégica para evitar la sobrecarga visual del lector.
Esto permite que el lector se enfoque en los detalles más importantes sin sentirse abrumado. De este modo, se mejora la comprensión y la retención de la información presentada.
Diagramación. La diagramación sigue un patrón coherente que guía al lector a través de las diferentes secciones del libro, como cronologías, infografías y planos.
Cada capítulo comienza con una breve introducción que proporciona contexto antes de presentar los elementos visuales correspondientes.
Esto asegura una transición fluida entre secciones, lo que permite navegar por el contenido de manera intuitiva y sin interrupciones.
Maquetación. En esta fase se garantiza que todos los elementos visuales se reproduzcan con fidelidad, tanto en la versión impresa del libro como en la digital. Esto implica ajustar cuidadosamente el tamaño y la resolución de las imágenes para mantener su calidad y nitidez.
Además, se verifica que los textos se muestren correctamente en los tres idiomas, respetando las normas de cada uno y asegurando una experiencia de lectura coherente y profesional en cualquier formato.
Si bien diseño, composición, diagramación y maquetación son distintas, están intrínsecamente conectadas y dependen unas de otras para lograr un resultado final satisfactorio y profesional.
Entender y aplicar estos conceptos con eficacia es esencial para crear materiales editoriales que sean visualmente atractivos, funcionales y pertinentes para el público objetivo.
Gracias Mariana por aclararme estas palabras del diseño que para mí eran sinónimas. Siempre aprendo contigo!!! Bendiciones