Hace más de una década, publiqué una entrada sobre el reparto de porcentajes en la edición digital, centrada exclusivamente en el libro electrónico. En esta ocasión, he decidido ampliar la información sobre la edición digital e incorporar otras modalidades del libro electrónico.
Aunque no sea una modalidad de edición digital, también incluiré el audiolibro, por ser un formato digital y porque ha ganado una considerable relevancia en los últimos años.
El audiolibro se considera un derecho derivado. Esto significa que parte de una obra original (un libro) y se adapta a un nuevo formato, en este caso, la narración en audio. Es una explotación secundaria de los derechos del autor, al igual que otras adaptaciones, como las películas o las traducciones.
Aunque solemos hablar de libro digital, electrónico o ebook de manera general, existen diversos formatos dentro de la edición digital, cada uno con sus particularidades. Estas modalidades, hoy en día aproximadamente una docena, las describiré en una próxima entrada.
A lo anterior, debe tenerse en cuenta que el consumo de contenidos digitales ha evolucionado, y esto permite a los lectores acceder a los libros digitales de distintas maneras. Por ejemplo, mediante la descarga directa, el streaming, la suscripción y los préstamos en línea.
Esta entrada aborda el reparto de los porcentajes en la edición digital, teniendo en cuenta este contexto más amplio y considerando tanto los distintos formatos de libros digitales como las diversas formas en que los lectores pueden acceder a estos contenidos.
La cadena de valor en la edición digital
La cadena de valor del ebook es, en muchos aspectos, similar a la del libro impreso. En este reparto de ingresos participan los mismos actores que en el ecosistema del libro impreso: el autor, el editor, el distribuidor y el punto de venta.
Es fundamental destacar que un libro digital, para convertirse en un producto de calidad, también requiere un conjunto de servicios editoriales y una gestión adecuada de los derechos. Es decir, al igual que el libro impreso, el ebook requiere de correcciones, composición digital, diseño de cubierta y estrategias de marketing.
La gran diferencia respecto al libro impreso radica en la ausencia del proceso de impresión. Esto modifica la estructura de costes de manera más sustancial que la distribución de los ingresos.
Si consideramos la cadena de valor del audiolibro, el proceso continúa siendo en gran medida el mismo, con algunas particularidades. En lugar de la maquetación y la impresión, encontramos servicios específicos, como la selección de narradores, la grabación del contenido y la edición y posproducción de la grabación. Incluso un audiolibro precisa de portada.
A diferencia de los ejemplares impresos, las plataformas de venta de productos digitales son tiendas virtuales en línea, lo que introduce nuevas dinámicas en la distribución y venta de los libros.
Estas plataformas pueden incluir servicios adicionales, como el almacenamiento, el envío de archivos y la protección mediante DRM (gestión de derechos digitales). Estos servicios, entre otros, pueden determinar parte del porcentaje que reciben los autores y editores.
Cuadro comparativo entre clases de ediciones
A continuación, presento un cuadro comparativo que resume los procesos involucrados en cada uno de los tres formatos de libros más populares: libros impresos de tipo sencillo (sin incluir ediciones complejas como enciclopedias o de lujo), libros digitales EPUB sencillos y audiolibros.
En la tabla, ✔️ representa que el proceso está presente en la cadena de valor de ese formato, mientras que ❌ indica que no está incluido.
| Proceso |
Libro impreso (sencillo) |
Libro digital (sencillo) |
Audiolibro |
|
Autoría |
✔️ | ✔️ | ✔️ |
| Editorial |
✔️ |
✔️ |
✔️ |
|
Traducción |
✔️ | ✔️ | ✔️ |
| Corrección |
✔️ |
✔️ |
✔️ |
|
Narración |
❌ | ❌ |
✔️ |
|
Grabación y postproducción |
❌ |
❌ | ✔️ |
|
Diseño de cubierta/portada |
✔️ |
✔️ | ✔️ |
|
Diseño/maquetación interior |
✔️ | ✔️ |
❌ |
|
Impresión |
✔️ | ❌ |
❌ |
| Marketing y promoción |
✔️ |
✔️ |
✔️ |
|
Distribución |
✔️ | ✔️ |
✔️ |
|
Punto de venta |
✔️ |
✔️ |
✔️ |
Los libros electrónicos más complejos —como los enriquecidos, los serializados, los libros en la web y las publicaciones responsive con realidad aumentada— también demandan la participación de profesionales especializados en diversas áreas.
Entre ellos, desarrolladores multimedia, programadores web y especialistas en UX/UI, en accesibilidad, en IA, en realidad aumentada o en 3D. Son profesionales del ámbito tecnológico con un pie en el universo editorial.
Cómo se reparte el pastel de los porcentajes del libro digital y los audiolibros
En la edición digital, el reparto de ingresos entre los diferentes actores del proceso editorial también varía según el formato y los acuerdos entre las partes involucradas.
El libro electrónico (ebook) y el audiolibro, como modalidades digitales, presentan una distribución de porcentajes distinta a la de los libros impresos.
A continuación, detallamos cómo se reparte el pastel de los porcentajes en estos formatos.
Como comenté anteriormente, hay distintos tipos de libros digitales, cada uno con sus singularidades. Aunque también es cierto que los ebooks que se comercializan de manera estándar y generalizada se reducen a unos pocos formatos.
Esto simplifica notablemente el reparto de porcentajes en comparación con el libro impreso, que se presenta en una variedad de modalidades: tapa blanda y dura, con o sin solapa, ediciones de lujo, de bolsillo y ediciones especiales, entre otras.
Esta uniformidad facilita el acuerdo de porcentajes de regalías y optimiza la gestión de derechos, dado que no se requiere una diferenciación tan exhaustiva como en el caso de las ediciones impresas.
De hecho, en los contratos editoriales suele haber una cláusula que aclare este punto:
«Se entenderá por ebook o libro electrónico, la reproducción sin aditamento alguno, ya sea visual o sonoro, del texto de la OBRA para ser leída secuencialmente (sin el añadido de ningún otro material externo), en la que el texto está reproducido visualmente emulando la reproducción impresa del mismo, y que puede o no incluir elementos de búsqueda y que viene encriptado para descargas y/o accesos en streaming en lectores electrónicos (ebook readers) o en ordenadores personales, o en teléfonos móviles, siempre para uso privado y no para su reventa».
Autor
Los autores en la edición digital reciben un porcentaje de los ingresos netos que obtiene el editor por las ventas o accesos al libro digital. Este porcentaje varía según el formato y, por lo general, hace referencia a los ingresos netos del editor.
Esto implica que el autor obtiene un porcentaje basado en la ganancia que queda al editor después de descontar las comisiones del distribuidor y las plataformas de venta.
Como resumen, te adelanto que en la edición digital una quinta parte de las ganancias corresponde al autor.
En el libro digital o ebook, los autores suelen recibir entre el 25 % de los ingresos netos del editor por las descargas o accesos a la obra en internet, aunque en algunos contratos el porcentaje puede reducirse hasta el 15 %.
Para otras modalidades de ebook, como los libros enriquecidos, el reparto se mantiene similar, con porcentajes que rondan el 20 %.
En cuanto a la participación en suscripciones digitales, el autor percibe entre el 20 % y hasta el 80 % de los ingresos generados para el editor.
En el caso del audiolibro, el porcentaje destinado al autor tiende a situarse en torno al 20 % de los ingresos netos del editor, aunque en ciertos casos puede alcanzar el 25 % del total de ingresos.
Diferencia entre porcentajes de las suscripciones digitales
La diferencia en el porcentaje de ingresos derivados de suscripciones digitales, mencionada en el tercer punto, obedece principalmente al tipo de licenciamiento otorgado sobre el libro digital.
Existen licencias de acceso a libros digitales con distintas opciones de disponibilidad para los usuarios. Una de ellas permite que solo un usuario acceda a un título por vez y bloquea el acceso a los demás, lo cual simula la experiencia de un libro físico.
En cambio, otra licencia otorga acceso simultáneo a varios usuarios de una biblioteca para un mismo título. Esta segunda modalidad es la que genera un porcentaje de ganancias más alto para el autor.
Además del tipo de acceso, otro factor relevante es la cantidad de veces que el libro puede prestarse y el tiempo durante el cual los préstamos pueden ser ilimitados.
Estos elementos también influyen en el reparto de ingresos y en el beneficio percibido por el autor.
Distribuidor y punto de venta
En el caso del ebook, que lo produce la casa editora, el margen del editor depende en gran medida de la cantidad de intermediarios que participen entre la editorial y el lector.
En Manual de edición se describe el reparto de porcentajes que la editorial cede a los intervinientes de la cadena de suministro del libro.
Si una editorial trabaja directamente con tiendas en línea como Casa del Libro, Google, Apple, Rakuten Kobo o Amazon, cederá en torno a un 40 % de margen, cifra que puede llegar al 50 %.
En cambio, si emplea plataformas de distribución digital como Bookwire, Digital Books, e-Libro, ePUBoo o Libranda, el margen ya se sitúa en torno al 50-55 %.
Para préstamos digitales en bibliotecas, el porcentaje para el distribuidor pendula entre el 30 % y el 40 %. Similar porcentaje aplica para las plataformas de suscripción, como 24Symbols, Bookmate, Kindle Unlimited, Nextory y Storytel, entre otras.
Los porcentajes en la edición digital «son absolutamente similares a la edición analógica. El editor acaba por percibir unos porcentajes equivalentes a los que obtenía en la edición en papel», concluyen Manuel Gil y Martín Gómez en el libro mencionado.
Editor
Al igual que en la entrada sobre el reparto de porcentajes del libro impreso, dejo al editor para el final, ya que es quien aplica los descuentos y recibe porcentajes variables según los convenios que establece con distribuidoras o puntos de venta.
Como ya se ha dicho, el margen del editor en los libros digitales depende de los intermediarios que haya entre la editorial y el lector.
El escenario más rentable para la editorial es la venta directa, donde retiene el 100 % del valor de lista del libro electrónico.
Además de la venta, la editorial aplica un descuento para las bibliotecas y plataformas de préstamo digital que ronda el 30 % del precio de lista del libro digital. Este modelo de negocio, ofrecido por empresas como Libranda, Odilo y OverDrive, permite licenciar los contenidos a bibliotecas, instituciones o empresas.
En el caso del audiolibro, el reparto de porcentajes depende en gran medida de quién asume los costes de producción. Si es la editorial quien se encarga de producirlo, los porcentajes suelen asemejarse a los del ebook.
Sin embargo, cuando una plataforma o distribuidora cubre estos costes, el reparto cambia. En estos casos, se tiene en cuenta la inversión efectuada por la plataforma y se acuerdan contratos más largos de semiexclusividad.
Además, algunas distribuidoras que producen y distribuyen el audiolibro pueden establecer ajustes adicionales en los porcentajes destinados a cada parte.
En Amazon los autores que nos autopublicamos recibimos el 70% del precio de venta, menos algún céntimo por distribución.
Así es, Ricardo. Precisamente, este tema lo abordaré a fondo en una próxima entrada.