Sí, hablo de portada y no de cubierta. Sé cuál es la diferencia y lo expliqué aquí. He elegido mencionar portadas de libros frente a cubiertas de libros porque este artículo se centra tanto en la producción de una portada para un ebook como para una cubierta para un libro impreso.
Si consideramos el origen y el porqué de la cubierta, en un libro digital llamarla así no tiene mucho sentido, ya que no cubre la tripa. De ahí que hablar de portada en un libro electrónico tenga mucho más sentido que en un libro impreso.
Además, para qué negarlo, hablar de portadas de libros ayudará al SEO de la página. En el ámbito de la producción de libros, ser técnicos está muy bien, pero ser prácticos y espabilados también.
Anteriormente, desarrollé una metodología para el diseño de exteriores de un libro mediante un caso práctico. Me refiero a una metodología porque cada profesional tiene la suya, o bien esta se encuentra condicionada por el tipo de encargo.
Estos pasos podemos resumirlos en cinco:
- recoger de información para el exterior de un libro;
- documentarse y buscar recursos;
- elaborar los bocetos de la cubierta;
- presentar los bocetos al autor o editor, y
- generar los archivos finales para cada formato.
Al momento de crear una cubierta para un libro, podemos recurrir a diferentes tipos de recursos.
Recursos o material para crear portadas de libros
En la era digital, disponemos de una vasta cantidad de recursos que nos permiten explorar y materializar nuestras ideas. Como en todo, la clave no es el recurso en sí, sino cómo lo utilizamos.
Existen múltiples herramientas que te ayudarán a dar vida a tus conceptos de manera innovadora y profesional. Estos materiales y recursos pueden potenciar tu creatividad, permitiéndote diseñar portadas de libros.
Imágenes
Las imágenes son fundamentales para crear portadas o cubiertas que capten la atención. Siempre conviene usar fotografías de alta calidad, ya sean propias o descargadas de bancos de imágenes gratuitos o de pago. Pueden ser imágenes completas o recortadas, por ejemplo, con la herramienta gratuita como quitar fondo de Canva.
Las imágenes deben estar relacionadas con el contenido del libro. Pueden incluir paisajes, retratos, objetos o cualquier otro elemento visual que represente la temática de la obra.
Utiliza una imagen central que capture la esencia de la historia o que denote un detalle relevante de esta. Evita querer contar gráficamente todo lo que sucede en la novela.
Tipografías
La elección de la tipografía es crucial para transmitir la personalidad del libro. Existen numerosas fuentes, tanto gratuitas como de pago, que puedes utilizar para los títulos, los subtítulos y el texto de la cubierta.
La tipografía adecuada puede hacer que el frontal del libro se vea profesional y atractivo. Siempre ten en cuenta la legibilidad y el impacto visual que puede generar en el público.
Google Fonts es una excelente opción con una gran variedad de fuentes gratuitas
Mapas
Los mapas pueden ser un recurso excelente para libros de viajes, fantasía, historia o cualquier otra temática que requiera una representación geográfica.
Se pueden emplear mapas reales o diseñar mapas ficticios que se ajusten al mundo del libro en cuestión. Hay recursos gratuitos y de pago que ofrecen mapas personalizables y de alta calidad.
Patrones (patterns)
Los patrones son diseños repetitivos; pueden usarse como fondos o elementos decorativos en portadas de libros. Este recurso añade textura y profundidad al diseño sin distraer del título y la imagen principal. Los patrones pueden ser geométricos, florales o abstractos, entre otros, y están disponibles en múltiples recursos en línea.
Un ejemplo de empleo de patrones en cubiertas y portadas de libros es la serie de libros de economía y empresa de Luis Miguel Manene Cerrageria.
Texturas
Las texturas pueden dar un aspecto táctil y realista a las portadas de libros. Desde la apariencia de papel antiguo, tela, madera, hasta metal o piedra, las texturas pueden enriquecer visualmente tu diseño y hacerlo más atractivo. Puedes encontrar texturas gratuitas y de pago en diversas plataformas.
Ilustraciones vectoriales
Las ilustraciones vectoriales son gráficos escalables que se pueden ajustar a cualquier tamaño sin perder calidad.
Son ideales para crear elementos gráficos nítidos y detallados en la portada. Puedes utilizar vectores para iconos, dibujos y otros elementos decorativos.
Un ejemplo claro lo puedes apreciar en Mi familia vegana, de Miriam Martínez Biarge. En este caso se emplearon diferentes recursos vectoriales para crear uno exclusivo para el libro.
Ilustraciones antiguas
En algunos repositorios de libros de dominio público podemos encontrar ilustraciones e imágenes que pueden dotar a las portadas de libros de una profundidad y autenticidad que resulta difícil de replicar con técnicas modernas.
Es un recurso bastante empleado en el interior de los libros de divulgación, pero también puede echar un cable en el exterior. Por ejemplo, las ilustraciones de estas libretas de [re]inspiration.
Plantillas de diseño
Las plantillas de diseño son estructuras predefinidas que facilitan la creación de cubiertas y portadas de libros digitales.
Estas estructuras predefinidas pueden agilizar el proceso de diseño y otorgar una presentación profesional y coherente.
Mockups
Los mockups son representaciones visuales que muestran cómo se verá la cubierta en un libro físico. Son útiles para visualizar el diseño final y presentarlo a clientes o editores.
Sin embargo, puede usar parte de ellos para componer una cubierta. Este libro, con el aditamento del cuchillo con sangre, es un ejemplo claro de empleo de este recurso.
Diagramas y gráficos
Los diagramas y los gráficos pueden ser útiles para libros técnicos, educativos o de no ficción que requieran la representación de datos o información compleja.
Efectos y filtros
Los efectos y filtros pueden transformar la apariencia de las imágenes y gráficos de una imagen o ilustración.
Filtros de color que ajustan la tonalidad y el ambiente, como efectos de desenfoques, sombras y resaltados, pueden añadir un toque profesional y estilizado al diseño.
Por lo general, en casi todas las cubiertas y portadas diseñadas de manera profesional se emplean los efectos y, también, algunos filtros.
Algunos problemas que pueden presentarse con los recursos para portadas de libros
El recurso más empleado para componer cubiertas y portadas de libros son las fotografías de bancos de imágenes. Estos ficheros tienen suficiente calidad técnica y estética, además de un precio asequible.
Por lo general, el frontal —e incluso el lomo y la contracubierta— acabarán con una composición que será fruto de la combinación de imágenes, efectos y filtros fotográficos.
A pesar de la cantidad y variedad de recursos, su utilización está supeditada a diferentes factores, como pueden ser:
- no existen y deben crearse;
- resultan muy caros o no se está dispuesto a pagarlos;
- no contamos con los derechos para su reproducción o la licencia no permite su uso, o
- son técnicamente pobres o deficientes.
Todas estas cuestiones que planteo para el exterior de una publicación son perfectamente aplicables también al interior de cualquier libro.
Vamos a abordar cada uno con un poco más de detalle.
1. Recursos que no existen y deben crearse
Muchas veces se desea algo que no existe y debe generarse desde cero. Esto no es problema alguno, ya que hay excelentes ilustradores, dibujantes, infografistas, historietistas y creadores visuales que pueden generar contenido original e inédito.
En este caso, lo que hay que considerar es el presupuesto con el que se cuenta para esto. Cualquier contenido creado exprofeso para una publicación tiene una tarifa más elevada que uno comprado en un banco de imágenes.
Un contenido único, creado exclusivamente para un libro, tiene un valor artístico, simbólico y material más alto que uno que puede emplear cualquier otro en otro proyecto.
Varios ejemplos de este tipo de trabajo los encontramos en los libros de fantasía (épica, juvenil, etc.). Es común que los autores soliciten los servicios de ilustradores no solo para las cubiertas de libros, sino también para retratar a los personajes y dibujar mapas de los universos que crean.
Tal vez te estés preguntando: «¿Y por qué no crearlo con la inteligencia artificial?». Al final de este artículo me explayo sobre su empleo en el diseño de cubiertas y portadas de libros.
2. Recursos que resultan muy caros para el cliente
Que una fotografía o ilustración nos parezca costosa no implica que su precio no esté justificado. Cada profesional, creador visual y empresa que produce y comercializa imágenes establece el precio que considera adecuado para sus productos.
Si un recurso nos parece caro, puede ser porque no está dentro de nuestro presupuesto o porque, simplemente, no queremos invertir esa cantidad en una fotografía, incluso si tenemos la capacidad de pagarla.
Considera que puedes comprar una imagen en un repositorio por 9 o 30 euros, pero también por 150 o 700 dólares. Esta última cifra fue la que nos solicitaron para ceder los derechos de una imagen de una obra del artista Herb Kawainui Kāne para el libro Hawaii: una historia.
Encargar una ilustración a medida, exclusiva para un libro, tiene una tarifa diferente a un recurso estándar. Una fotografía o una ilustración vectorial de un banco de imagen son más económicas, pero pueden utilizarlas otras personas.
Por el contrario, con una ilustración o una fotografía encargada a un profesional, el uso es exclusivo y personalizado. Es común encontrar ilustraciones originales en los libros de fantasía, en parte porque no es viable encontrar recursos ya creados del universo de la historia.
Por otro lado, cuando el presupuesto es muy limitado, una alternativa viable es adquirir cubiertas y portadas de libros prediseñadas. Pero si no hay presupuesto para esta partida, la única opción será recurrir a imágenes gratuitas.
En definitiva, la percepción del precio de un recurso como caro, barato o adecuado dependerá de con qué lo compares, de lo que estés dispuesto a invertir y del presupuesto que hayas establecido para la publicación del libro.
3. Recursos sin derechos para su reproducción
Siempre que compremos una fotografía debemos asegurarnos de las condiciones en las que lo hacemos.
Antes de adquirir un archivo en un banco, hay que leer el apartado de licencias. Allí debemos reparar en qué incluye la licencia estándar, qué la ampliada o extendida, los usos prohibidos, etc. Incluso las imágenes gratuitas tienen una licencia específica que debemos consultar.
Además de los derechos de autor, algunos recursos pueden estar sujetos a restricciones culturales o legales específicas, como la prohibición de comercializar imágenes de ciertos sitios históricos o elementos protegidos culturalmente.
Por ejemplo, nos encanta una imagen que encontramos en internet mientras nos documentamos para ejecutar el trabajo. Buscamos quién tiene el copyright para escribirle y preguntar por el precio de la fotografía. Nos contestan, pero la respuesta es que no nos pueden vender la imagen porque no hay licencia para ello o no tienen la autorización para hacerlo. Esto fue lo que me sucedió cuando quise negociar los derechos de una fotografía aérea para el coleccionable sobre Monte Albán de la National Geographic.
La cuestión era que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México prohíbe a los fotógrafos la venta de fotografías de sitios arqueológicos. Lo mismo me sucedió cuando quise adquirir imágenes de Chichén Itzá y de Uxmal. En definitiva: únicamente pude emplear fotografías disponibles en los bancos de imágenes.
4. Recursos que son técnicamente pobres o deficientes
Otra situación no poco corriente es encontrar imágenes que nos gustan, pero que desde el punto de vista técnico no cumplen con ciertos requisitos. Si somos profesionales de la edición, algunas veces el cliente nos las provee, tanto para las cubiertas y portadas de libros como para los interiores de la publicación.
En estas situaciones podemos encontrarnos con que alguna fotografía:
- no se adapta bien a las dimensiones y proporciones específicas de la cubierta del libro;
- su resolución no es suficiente para impresión (aunque sí podría servir para digital);
- es de un tipo de archivo que no es el más adecuado, o
- que el modo de color no es el correcto para impresión.
Cuando estas imágenes se emplearán únicamente para componer una portada para un libro digital, no deberían presentar mayores problemas. Los dos últimos puntos tienen una solución sencilla y es algo que modificamos casi sin inconveniente quieres trabajamos con imágenes. La atención debe ponerse en los dos primeros.
Una imagen sin suficiente resolución, pero muy grande (con muchos píxeles/centímetros), no debería presentar mayores problemas. En este caso, se remuestrea el archivo para compensar el tamaño de la imagen con su resolución.
Luego de este proceso debemos evaluar si el tamaño del archivo resulta acorde al tamaño del libro. Es decir, si podemos incluirlo en el diseño del frontal sin comprometer su visualización una vez se imprima.
Esto se debe a que las especificaciones técnicas para impresión difieren de las requeridas para un libro electrónico. En este caso no precisamos de una resolución de 300 dpi, y eso da cierto respiro.
Sin embargo, si se quieren usar las mismas imágenes para el soporte impreso, debemos asegurarnos de que tienen el tamaño y la resolución suficientes para su reproducción.
Otras limitaciones
Menos habitual es toparnos con limitaciones estéticas y de estilo, aunque puede suceder. A veces, los recursos disponibles no coinciden con la visión estética o el estilo específico que el autor o el diseñador tienen en mente.
Esto puede derivar en una dificultad para crear una portada coherente y atractiva y que, a su vez, satisfaga al autor o editor.
La disponibilidad limitada en ciertas temáticas podría ser también una restricción. Algunas temáticas pueden tener menos recursos visuales disponibles, en especial si son nichos muy específicos o inusuales, lo que complica encontrar imágenes adecuadas.
La dependencia de conexiones a internet, la compatibilidades entre programas y las barreras idiomáticas y de búsqueda también son obstáculos para hallar recursos para portadas de libros.
No pocas regiones del mundo cuentan con los beneficios que muchos tenemos en este y el otro lado del Atlántico. Hay autores y editores que hacen auténticas obras de arte con recursos muy limitados y en condiciones desfavorables.
Finalmente, cierta dificultad para transmitir el mensaje del libro también podría consituir una restricción. No todos los recursos visuales disponibles logran capturar y transmitir eficazmente el mensaje o la esencia del libro, lo que puede dar como resultado un frontal que no representa de forma adecuada el contenido de la publicación.
Posibles soluciones a las contrariedades con los recursos para portadas de libros
En el libro Hawaii: una historia, recurrimos a crear la ilustración de la cubierta desde cero, en parte porque la imagen deseada para el frontal excedía el presupuesto. Setecientos dólares fue la cifra que nos solicitaron para ceder los derechos de una imagen de una obra del artista Herb Kawainui Kāne.
Junto con el autor, decidimos buscar una alternativa y la encontré creando desde cero un mapa inventado, una ilustración que evocara los descubrimientos españoles de las islas del Pacífico en los siglos XVI y XVII.
Cuando abordamos el diseño de la cubierta de La sastrería de la Rambla, de José Ramón Farré Muntaner, nos encontramos con una limitación técnica con la imagen principal.
Por ser una autobiografía, era indispensable mostrar la única fotografía de la sastrería real que existe. La imagen medía solo 10,5 × 8 cm a 300 dpi y, sumado a esto, era un escaneo de una fotografía publicada en una revista.
La solución que ideé fue transformarla en una fotografía antigua y situarla en el centro de una composición creada exprofeso para el exterior del libro. Para ello, además, inventé un par de portadas de revistas y adicioné elementos propios de la costura.
Me valí de algunos mockups para crear las revistas Taylor & Cutter y para el marco vintage de la fotografía, que la coloqué al mayor tamaño posible.
Un procedimiento similar ya había empleado en algunos libros de la editorial Casiopea. En este caso, tenía tres hándicaps:
- la imagen principal no tenía suficiente calidad;
- cualquier otra imagen que se empleara para las cubiertas debía ser gratuita, y
- no era para un único libro, sino para una colección.
Finalmente, diseñé las cubiertas de los libros que marcaron el inicio de dos colecciones y en cuyos frontales se incluían mapas.
Para esta misma editorial, diseñé cubiertas mediante la aplicación de filtros y efectos, como en la serie Todos los caminos… En Victoria Woddhull también recurrí a los efectos para colorear su fotografía, ya que únicamente estaba disponible en escala de grises.
Otra solución posible es emplear efectos en las fotografías que no tienen calidad suficiente. Por ejemplo, a una imagen un poco pixelada puede aplicársele algún filtro artístico o una textura. Esto no hará que la fotografía mejore, pero sí que la imperfección técnica se camufle. Esta acción, sumada a otro recurso gráfico, puede brindarnos un resultado muy aceptable.
No podemos negar que algunos autores quieren utilizar en las portadas de sus libros fotografías que, sin más, son feas, o composiciones que son un batiburrillo de elementos sin sentido.
Como profesionales que ofrecemos servicios editoriales, más de una vez nos hemos visto en esta tesitura y procuramos complacer al cliente con nuestro mejor ingenio. Si el cliente está decidido a utilizar este tipo de recursos, lo más adecuado es hacer lo que se puede con lo que se tiene.
La generación de recursos con inteligencia artificial
Si un recurso no existe, a priori parece muy fácil poder crearlo con inteligencia artificial (IA). Sin embargo, aunque parezca que con la IA es fácil generar cualquier tipo de contenido, no lo es.
Se requieren unas habilidades concretas si se quieren obtener imágenes específicas para componer portadas de libros. Solo por mencionar cuatro:
- conocer —al menos mínimamente— cómo funcionan los algoritmos de generación de imágenes;
- saber usar las herramientas y los softwares de generación de imágenes IA;
- redactar indicaciones (prompts) textuales precisas, efectivas y creativas que sean interpretadas por la IA en el sentido que queremos, y
- comprender las implicaciones legales y las licencias asociadas a las imágenes generadas por IA.
Además, la IA puede producir resultados que no nos satisfagan, y ni siquiera retocándolos logremos alcanzar el resultado deseado, lo que puede llevar a una mala gestión del tiempo y a un trabajo duplicado.
¿Es la IA adecuada para el diseño de portadas de libros?
Por otro lado, en la actualidad, el empleo de la IA genera no pocas reticencias entre los autores y los editores.
Una de las razones es la búsqueda de originalidad y autenticidad. Los autores a menudo desean que sus obras destaquen y tengan una identidad única, lo que puede ser más difícil de lograr con imágenes de IA; entre otros motivos, porque podrían parecerse a otras creaciones generadas por algoritmos similares.
La calidad y el nivel de detalle en las imágenes también son cuestiones importantes. Mientras que las IA han avanzado considerablemente, a veces pueden faltarles los matices y la sofisticación que un artista humano puede aportar.
Los detalles sutiles, la interpretación emocional y los ajustes finos en una obra de arte pueden ser vitales para capturar la esencia de una historia, algo que una IA podría no manejar con la misma sensibilidad.
El control creativo es otro factor significativo. Trabajar con un diseñador o portadista permite tener una participación activa en el proceso creativo. Esta colaboración permite ajustes personalizados y que el resultado final se alinee con la visión del autor.
Por supuesto, existen también las consideraciones éticas. La automatización en el arte plantea preguntas sobre el impacto en la industria y el empleo de los profesionales de la edición y los artistas.
Algunos autores y editores pueden sentirse incómodos al contribuir a una tendencia que podría desvalorizar el trabajo artístico humano y reducir las oportunidades de empleo.
Los derechos de autor y la propiedad intelectual también son áreas complicadas con las imágenes generadas por IA. Las leyes sobre quién posee los derechos de una obra creada por una máquina aún están en desarrollo.
Por ello, muchos escritores prefieren evitar la incertidumbre legal trabajando con artistas que ceden derechos claros y específicos sobre sus obras.
Por otro lado, para algunos escritores y editoriales, colaborar con artistas conocidos o emergentes es parte de su estrategia de construcción de marca y promoción.
Estas asociaciones enriquecen la obra visualmente y también pueden atraer a una audiencia adicional interesada en el trabajo del artista.
Finalmente, la percepción del valor del libro que tienen los lectores puede verse afectada por el conocimiento de que la portada fue creada con inteligencia artificial.
¿Te has encontrado con problemas similares a la hora de crear o encargar cubiertas portadas y portadas de libros?




