Cómo determinar el precio de un libro digital

Mariana Eguaras noviembre 11, 2018 @ 7:20PM

Por el 20 Jun, 2016 | 26 comments

 

En una entrada anterior abordé el precio del libro impreso y ahora corresponde escribir también sobre el precio de un libro digital. Ya anticipé que ambos formatos de libros no se pueden medir por la misma vara. También que hacer un libro digital insume costes al igual que uno impreso.

Las reglas del mercado editorial para el libro impreso son bien diferentes del libro digital. Más aún si consideramos a los autores independientes que publican en digital por su cuenta frente a los ebooks que publican las editoriales.

La situación es radicalmente diferente para uno y otro caso. Máxime según el e-Distribuidor con el que trabaje la editorial (Libranda, Bookwire, etc.).

En el mercado hispanohablante, a mi juicio, ningún grupo editorial supo llevar la batuta de la edición digital. Ellos son quienes tienen el poder de marcar tendencia y el peso económico para hacerlo. Entonces, Amazon se encargó de esto y estableció una franja de precios en el que se mueve el libro digital.

Amazon y su política de precios

Amazon ofrece más regalías en conceptos a quienes vendan sus libros entre 2,99 € y 9,99 €. Por tanto, Amazon ha establecido una línea roja por encima de los 10 € para el precio de un libro digital.

Esta situación aplica especialmente a libros de ficción, donde la competencia es feroz por la superabundancia de títulos. Y porque esta clase de literatura es para disfrute y no para resolver alguna inquietud del lector o para aprender X cosa.

La circunstancia anterior no es un detalle nimio. Especialmente porque la gran mayoría de los autores independientes eligen Amazon para publicar sus libros.

Incluso aquellas editoriales que ven en Amazon la encarnación del mal también venden sus libros a través de esta tienda. Guste o no a determinadas editoriales, la edición digital independiente marca tendencia, sobre todo en el tema precios.

Y por edición digital independiente no hago referencia solo a autores que autopublican. También lo son pequeñas o medianas editoriales que mantienen los precios de los ebooks por debajo de los 10 euros.

Tal es el caso de 2709 books, Alrevés, Bóveda, Carlinga, Chidori Books, eBooksBierzo, Fata Libelli, Impedimenta, La editorial Viajera, Libros de seda, Malpaso, Musa a las 9, Popum Books, Rayo Verde, Roca, Sinerrata, y tantas otras.

El precio: factor determinante en el libro digital

El precio es un factor determinante cuando se trata del libro electrónico. Conocida es la guerra que mantuvieron las Big 5 —los grupos editoriales más grandes Estados Unidos— contra plataformas como Apple y Amazon.

Este enfrentamiento tuvo como consecuencia la subida de los precios de sus libros digitales y una caída de las ventas. Y colaboró con el aumento de las ventas de libros de editoriales independientes y autores autopublicados (Nielsen). A estas alturas es innegable el peso del precio de venta en la edición digital.

La relación precio/ebook no es sencilla. Y la conclusión final y la respuesta a todas las preguntas que puedan surgir es “Depende”. No existe una respuesta absoluta y certera para dilucidar la cuestión del precio de un libro digital.

Aquí no encontrarás una fórmula mágica para poner el precio ideal a tu ebook. Tendrás que establecer cuáles son tus objetivos, evaluar distintos escenarios y luego decidir el PVP para tu libro.

Así y todo, lo más probable es que tengas que hacer lo mismo al cabo de uno o dos meses, y nuevamente más adelante. El libro digital es un producto en constante mutación y su precio no es la excepción.

 

¿Sirve un escandallo para obtener el precio de un libro digital?

Realizar el mismo escandallo del libro impreso para establecer el precio de un libro digital no tiene sentido. Primero, porque no se pueden contabilizar ejemplares, ya que no existe un “número de ejemplares” de un libro electrónico. (Aunque muchos contratos de edición se refieran a ejemplares para los derechos en modalidad digital).

Cómo poner precio a un ebookLos libros electrónicos son archivos, copias de un archivo, y la cantidad que puede producirse es infinita. Por tanto, el cálculo para obtener el PVP de un libro impreso no sirve para el del libro digital.

Esto de debe a que no se cuenta con una tirada como referencia desde la cual empezar a realizar los cálculos.

¿Qué hacer, entonces? ¿Cómo poner un precio a un ebook?  Antes de adentrarnos en el tema es fundamental considerar si la obra se publicará en ambos formatos o no.

¿Por qué? Por la imputación de costes: es más económico publicar el mismo título en papel y en digital, porque podrás imputar costes a ambos formatos.

Este punto es relevante porque no es lo mismo prorratear los costes a un solo producto que a dos. Un servicio puede repartirse entre el libro impreso y el libro digital, y esto puede influir en el precio de un libro digital.

La corrección de estilo y /o ortotipográfica y el diseño de cubierta son dos servicios que se imputan a ambos formatos, porque se aprovecharán tanto en el libro impreso como en el digital.

Ten en cuenta que producir un libro digital es más económico que uno impreso, por el ahorro de costes de la impresión. Pero no creas que mucho más si lo quieres es publicar con un mínimo de calidad. Deberás invertir en servicios editoriales y en mucha promoción.

 

Alternativas para fijar el precio de un libro digital

A continuación presento cuatro opciones para "encontrar" el PVP de un libro electrónico:

 

Alternativa 1: escandallo digital + objetivo de venta

Aunque el mismo escandallo del libro impreso no sea útil, esto no significa que otro escandallo no sea productivo. Sobre todo para saber cuánto cuesta producir un libro digital.

En lugar de calcular si la edición es viable económicamente, una opción de escandallo es calcular cuántas copias deben venderse para amortizar los costes producción de un libro digital.

Aquí el precio que le hayas puesto al libro es fundamental, porque resolverá la cantidad de copias a vender.

Por ejemplo, si un libro digital cuesta producirlo 750 € y se le fija un precio de 5 €, será necesario vender 226 copias.

¿Qué las cuentas no te cierran? Verás que sí, porque un tercio del precio de un libro digital “se lo come” la distribución y la venta. Por tanto, debes hacer los cálculos sobre la base de los 2/3 del PVP.

La mayoría de las tiendas retienen un 30 % del PVP del libro digital por su distribución y venta. En algunos casos, también cobran por la transferencia del archivo (Amazon). Por tanto, para no pillarte los dedos, restar un tercio al PVP del ebook es razonable.

¿Cómo calcular el precio de un libro digital con este método? Utiliza un escandallo editorial para determinar los costes y haz las cuentas como las propone Ubicuo Studio en aquí.

 

Alternativa 2: por similitud con otros libros

Es muy aconsejable que realices una investigación sobre los libros que se han publicado en la misma temática que vas a situar el tuyo.

Si fijas un PVP en línea con el resto de la oferta del mercado es más probable que se venda. Esto no te exime de realizar una buena promoción y currártelo en otros varios aspectos (blog, redes sociales, etc.).

Pero si tu libro se encuentra por fuera de la “lógica del mercado” será mucho más difícil que lo vendas.

Para que nos entendamos: si publicas una novela romántica y tras la investigación de precios de otras novelas de este tipo ves que están entre 0,99 € y 3,99 € no te convendrá ponerle a tu libro un precio por arriba de los 4 euros.

 

Alternativa 3: el que tu lector esté dispuesto a pagar

Algunos profesionales afirman que el que precio adecuado para un libro digital es el que está dispuesto a apagar tu lector. No digo que no sea así, pero saber a ciencia cierta cuánto está dispuesto a pagar el posible lector de tu libro antes de que lo publiques es bastante difícil. Puedes tener una idea, pero no lo sabrás hasta que no pruebes.

Cuando ya tengas el libro a la venta y, por ejemplo, consideres que no se vende porque su precio es alto, comenzarás tomarle el pulso a lo que tu lector ideal está dispuesto a desembolsar por libros como el tuyo.

Podrás experimentar con diferentes variaciones de precios hasta encontrar el adecuado para tu audiencia. Sé diligente y evalúa cada cambio porque las razones por las que tu libro no se vende pueden ser otras…

 

Alternativa 4: porcentaje del PVP del libro impreso

Algunas casas editoriales aplican esta lógica sin darle más vueltas al precio de un libro digital: establecen su PVP considerando el del libro impreso.

Al sondear precios de ambos formatos de un mismo libro, podría decir que el porcentaje oscila entre un 50 y un 65. Para hacer esto gráfico: si los ejemplares impresos tienen un PVP de 23 € el precio del libro digital sería de 11,50 € (50 %) o 14,95 € (65 %) según el porcentaje aplicado. Esto explicaría, en parte, por qué encontramos libros digitales de grupos editoriales con valores superiores a los 10-12 €.

La otra explicación es que algunas editoriales piensan que el libro digital restará ventas al libro impreso y mantener altos los precios de los ebooks es una estrategia para favorecer la venta del libro impreso.

Como estrategia me resulta sobradamente ineficiente porque acaban vendiendo menos ebooks, no por ello se venden más libros impresos, pierden lectores y además ganan menos dinero.

Si se decide seguir este método, mi sugerencia es que el porcentaje sea del 40 % del precio del libro impreso. Por lo general, el precio de un libro digital estará por debajo de los 10 € y la percepción para el lector es que no es un PVP caro.

Cómo fijar el precio de un libro digital

 

Otros factores que influyen en la fijación del precio de un libro digital

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, hay otros componentes que también repercuten en el PVP de un ebook y deberían tenerse en cuenta:

  • Los mercados y monedas distintos del lugar de publicación. Un libro con PVP en euros en las librerías de América Latina tendrá su correspondiente PVP en pesos argentinos, mexicanos y colombianos; en dólares en Estados Unidos y Ecuador, etc. Fijar precio de forma local y no global.
  • El precio cambiante. Los ebooks tienen una larga vida en las librerías y pueden estar años a la venta (no hay problemas de stock ni de almacenaje). Con seguridad será necesario ir modificando su precio y los metadatos a medida que transcurre el tiempo.
  • Popularidad del autor. No es lo mismo un autor desconocido o novel que uno que lleva diez libros publicados. Para que nos entendamos: un escritor reconocido (un longseller) puede permitirse poner un libro digital a un precio más alto que un autor novel.
  • Cantidad de libros. Si un autor lleva siete libros publicados el primero no tendrá el mismo precio que el séptimo, ni que el cuarto. También influye el tiempo de publicación: un libro publicado hace cinco años costará menos frente a las novedades.
  • Sucesos inesperados. Una catástrofe o acontecimiento fortuito puede disparar el interés de la audiencia por determinado tipos de libros o temáticas. Jugar con el precio de un ebook puede ser la diferencia entre que se compre el tuyo o el de tu competencia.

A modo de conclusión

Como habrás leído hasta ahora —si es que no te has aburrido y llegas a estas líneas finales— no existe una receta única para determinar el precio de un libro digital. Las variables a considerar son muchas, variadas, y hay que experimentar con ellas, una y otra vez.

Para mí, la situación más cercana a lo ideal es mezclar las alternativas propuestas. O mejor aún, intentar establecer el PVP del libro digital con cada una de ellas y luego compararlas entre sí para, finalmente, encontrar un precio apropiado que pivote entre las ganancias que quieres obtener, lo que un lector está dispuesto a pagar y que se encuadre dentro del mercado para que la competencia no fagocite al libro.

El libro electrónico, a diferencia del libro impreso, permite una dinamización y elasticidad de precios que hay que saber aprovechar —sí, ya sabemos que existe la Ley del “precio fijo”, pero también conocemos cómo se la salta cuando conviene—. Por eso, pasados unos meses de haber puesto el libro digital a la venta no estaría de más realizar otra vez el ejercicio de evaluación y comparación de las alternativas.

A estas alturas ya te habrás dado cuenta que todo lo dicho no sirve si se trata de un “libro gancho”. O un “libro-capta-lectores”, aquellos gratuitos o los que están al mínimo precio posible en una tienda. En ambos casos los objetivos son otros.

¿Todavía quieres más sobre este tema? 🙂 Lee estas cuatro entradas sobre estrategia de precios de Miguel Ángel Alonso Pulido. Allí realiza un análisis más exhaustivo sobre cómo determinar el precio de los libros digitales.

 

¿Cómo haces tú para poner precio a tus ebooks? ¿En qué te fijas o qué variables tienes en cuenta? ¿O lo haces “a ojo”?  Todas las opiniones son bienvenidas.

    26 comentarios

  1. Muy buen artículo Mariana, me ha parecido muy interesante. Yo veo pocas opciones en el libro digital, creo que Amazon y la competencia determinan el precio al que lo tienes que vender, por lo menos cuando no tienes lectores haciendo cola esperando tus libros. El precio más habitual es 2,99 que es el mínimo que pide Amazon para cobrar el 70% de regalías y es muy poco, realmente, para mi gusto vería más justo 4,5€, por ejemplo, que me parece barato para el lector y que aporta algo más de regalías al autor. Pero como decía la competencia manda, por lo menos cuando yo decido el precio.

    Clara Tiscar

    21 junio, 2016

    • Sí, Clara, la competencia manda casi siempre 😉

      Un precio bajo siempre será "justo" para el lector y uno alto "justo" para el autor... Es que la justicia tiene sus matices también.

      Gracias por pasarte por aquí y dejar tu opinión.

      Mariana Eguaras

      21 junio, 2016

  2. Excelente artículo, Mariana. La verdad es que echo mucho de menos más artículos como este en la blogosfera hispana, en los que se pueda hablar sobre precios y la valorización de nuestros libros con argumentos más allá de la apreciación personal de cada uno. Creo que este tipo de textos contribuyen a elevar el nivel del debate, y nos hace mucha falta. ¡Muchas gracias por la mención y un abrazo!

    • Tus entradas sobre la estrategia de precios son fabulosas y no lo digo por devolver lo elogios sino porque están muy trabajadas y analizas de forma pormenorizada diferentes opciones. Creo que del tema precio para libro digital se podrían escribir cientos de entradas porque, al estar en un medio en constante cambio, los factores del contexto también cambian.

      Gracias por visitar y comentar, Miguel Ángel.

      Mariana Eguaras

      21 junio, 2016

  3. Esta entrada llega en el momento preciso.
    Un grupo de "amigos literarios" (todos noveles) vamos a autopublicar un libro de relatos digital, cuyos ingresos se destinarán a una ONG. El sábado hablábamos sobre qué precio de venta ponerle, pero a todos nos surgieron algunas de las dudas que has planteado hoy.
    Gracias por los consejos, y por descubrirme el blog de Miguel Ángel Alonso.

    L. M. Mateo

    22 junio, 2016

  4. Coincido con lo expuesto aquí, solo me gustaría agregar que uno de los problemas de producción (involucrando la inversión necesaria, herramientas y pasos a seguir) que hemos observado al momento de crean dos formatos para una obra, el impreso y el digital, es que por lo general se les ven como procesos distintos, si no es que se comete el error de preocuparse por el digital después de hacer el impreso.

    No hay manera de negar que en la actualidad un gran porcentaje de libros producidos se hacen mediante software (programas de maquetación, edición HTML, preprensa, etcétera) por lo que el método más afín que hemos encontrado es producir primero el digital y a partir de ahí el impreso por estas cuestiones: 1) culminar un ciclo de trabajo digital mediante herramientas de software para luego enfocarse en el trabajo de prensa; 2) los archivos base producidos en XHTML para un libro estándar EPUB es fácilmente exportable a formatos XML o HTML para el software de maquetación como InDesign o Scribus, en donde cada etiqueta puede asignársele un estilo de párrafo o de carácter; 3) un enfoque de trabajo de lo más «simple» (no por ello fácil) o lo más «complejo», bajo la noción de que muchas cuestiones ortotipográficas no son aplicables en diseños fluidos, así como e diseño de un libro digital tiende a ser más sencillo que el de su par impreso.

    En general, hemos observado que una vez producido el libro digital, sus archivos pasan directamente al software de maquetación o incluos a LaTeX, relacionando etiquetas con estilos y de ahí nos dedicamos a las cuestiones ortotipográficas y de diseño que al menos en el castellano no podemos dejar al lado. Así la producción del libro digital es, no un proceso paralelo al impreso con ciertas características en común, sino una estandarización y formateo previo al impreso. Al menos así hemos visto que abaratamos tiempos y costos en lo que para nosotros ha sido el cuello de la botella: reformatear el texto de nuevo a partir de un impreso (OCR y su falta de exactitud) o desde un archivo digital poco recomendado (texto plano, texto enriquecido, PDF o cualquier otro formato que no sean etiquetas HTML).

    ¡Saludos!

    Ramiro Santa Ana Anguiano

    26 junio, 2016

    • Gracias por la detalla explicación.

      La pega que le veo a este proceso es la adaptación del sector: ¿cómo se hace para que un editor parta del libro digital cuando no sabe qué es HTML, XML, etiquetas, etc.?

      Mariana Eguaras

      26 junio, 2016

      • Ese es uno de los principales problemas que vemos, porque en la mayoría de los casos observamos que las editoriales, grandes o pequeñas, relegan la edición digital al sector informático o, peor aún, les parece un mero trabajo mecánico en donde el cuidado editorial no es importante. En varias ocasiones hemos escuchado que hacer un libro estándar EPUB es un simple copiar y pegar (!) o algo que programas como InDesign, Sigil o Jutoh hacen automáticamente. Sin embargo, la falta de cuidado editorial se hace visible cuando en el «simple» copiar y pegar existen discrepancias entre el texto que sirve como materia prima (un documento de texto formato .odt, .doc, .docx o un PDF) y el EPUB final; aunque claro, el problema de sobreposición de versiones también es muy frecuente en la maquetación de un libro impreso y de ahí la necesidad de gestor de versiones. O desde el ámbito técnico este problema se explicita cuando los EPUB hechos con herramientas de conversión tienen errores o advertencias.

        En lo personal no estoy de acuerdo con las dos posturas antagónicas que podríamos encontrar ante este problema de adaptación del sector editorial. Crear software que con una mínima intervención puedas hacer un libro digital, si bien es una muy buena idea que podemos ver plasmada en Sigil, Jutoh o iBooks, entre otros, para un medio que exige estándares de calidad, como es la industria del libro, no es la idea más conveniente. Creo que son herramientas perfectas para quien recurre a la autopublicación o simplemente no está interesado en la estructura y los procesos necesarios para elaborar una publicación digital, pero no para un quehacer editorial riguroso o que busca mejorar mediante la búsqueda de otras metodologías de trabajo. Pero de ahí a exigir al sector editorial la necesidad de aprender a usar 1) lenguajes de marcado (HTML y CSS), 2) gestor de versiones (repositorios), 3) comandos de la terminal para la aplicación de scripts, entre otras cuestiones que por lo menos requieren un nivel intermedio en el uso de computadoras se salta una discusión que desde hace tiempo es perceptible, pero que hoy se hace más visible y urgente: casi no hay software especializado para la labor editorial.

        Si revisamos las herramientas cotidianas de un editor tenemos el uso de documentos de texto, en su mayoría Word, de documentos maquetados, casi siempre InDesign, y de documentos listos para mandarlos a prensa, por lo general en formato PDF, así como un sinfín de respaldos que luego nadie sabe cuál es la versión final-final-final. Los procesadores de texto fueron pensados para uso de oficina o personal donde lo que ves en la pantalla es lo que se imprime (WYSIWYG); esto acarrea unas pérdidas de uniformidad que tanto afectan al cuidado editorial. El software de maquetación está pensado para el diseñador editorial, no para el editor, por lo que en la mayoría de los casos tiene varias herramientas innecesarias e incluso confusas para el editor promedio; y no digamos de lo poco práctico que es indicar errores o pedir cambios a través de un archivo PDF, o de buscar en un disco duro la versión más actual de un proyecto editorial. Es decir, el problema de la adaptación del sector editorial en parte se debe a la carencia de software especializado para esta profesión.

        Lo más fácil es exigir que el editor aprenda etiquetas de marcado, bajo el argumento de que en el futuro cualquier usuario promedio de una computadora tendrá que saber lo básico de estos tipos de lenguajes. No obstante, también es bueno preguntarse, ¿por qué no se da importancia a la creación de software especializado para la edición? Tal vez con la herramienta mínima necesaria, al editor le sea más fácil la adaptación.

        Nosotros nos hemos volcado directamente al aprendizaje de los lenguajes de marcado, uso de repositorios, creación de scripts y demás cuestiones bajo la finalidad de paulatinamente desarrollar las herramientas mínimas para un editor o usuario promedio. Puntualmente vemos que quizá la enseñanza de lenguajes de marcados más sencillos, como Markdown, es una buena catapulta para 1) aprender HTML o XML, o para 2) exportar los archivos al formato más conveniente (XHTML, LaTeX, PDF, Word, Writer, etcétera) sin el típico problema de falta de uniformidad y errores en el etiquetado que acarrea la conversión desde formatos .odt, .doc, .docx, .pdf o .indd. Por otro lado, un libro estándar EPUB solo exige un conocimiento básico de HTML y CSS. Existen varios cursos en línea que con unas 15 o 20 horas ya tienes lo necesario para poder editar con lenguajes de marcado, solo resta la necesidad de una breve introducción para entender las generalidades de la estructura de un EPUB. Como un buen ejemplo tenemos a una persona mayor a 60 años que se nos acercó con el afán de aprender. En dos fines de semana aprendió desde el proceso de digitalización hasta la elaboración de EPUB y no solo eso, ha estado enseñando a sus compañeros de trabajo a hacer lo mismo... (:

        En fin, perdón por la extensión de la respuesta. Saludos.

        Ramiro Santa Ana Anguiano

        26 junio, 2016

        • Ante semejante despliegue de sabiduría me has dejado sin palabras... ¿Quieres escribir una entrada en mi blog sobre este tema? 😀

          Sí, el caos de las versiones se parece mucho a esto.

          Mariana Eguaras

          27 junio, 2016

          • Perfecto, te escribo a tu correo. ¡Gracias!

            Mariana Eguaras

            27 junio, 2016

  5. Bravo por el artículo. Sin duda, no podías haber estado más acertada. Sin embargo, la realidad es otra. En estos años he aprendido dos cosas: el lector fiel, paga hasta 3.99. El lector que nos empieza a conocer, paga 2.99 si el libro tiene muchas reseñas positivas y si es una continuación (por ejemplo, ha leído el primer libro gratis y le ha gustado). El lector que no nos conoce de nada, difícilmente paga 2.99 (a pesar de las reseñas) y paga, normalmente, 0.99.

    Por ahí arriba se ha comentado el aprendizaje de un código nuevo (que en su día aprendí) pero que hoy no es necesario para la edición digital del libro. Existe software como Pages (para OS X), Scrivener (para os X y Windows) o Libreoffice (gratuito y multiplataforma) con el plugin W2E, que transforma automáticamente nuestro archivo de Word a ePub, sin necesidad de saber código. Afortunadamente, la tecnología se adapta a los nuevos formatos.

    Un saludo!

    Pablo Poveda

    30 junio, 2016

    • Es probable que me haya faltado la alternativa de la experiencia y/o la de la intuición...

      Hay muchas herramientas, incluso páginas web, que transforman un Word en EPUB y MOBI; para un contenido de solo texto puede ser suficiente. Sin embargo, cuando tienes un libro con distintos niveles/estilos de textos, con diferentes tipografía, más imágenes, etc., te aseguro que estos conversores no sirven y hacen un desastre.

      Gracias, Pablo, por leerme y dejar tu comentario.

      Mariana Eguaras

      1 julio, 2016

      • No, mujer. Creo que el artículo está muy completo.
        De hecho, me refería a mi realidad, más que a la realidad general.

        Sobre la segunda parte, olvidé mencionar que hay un editor muy bueno llamado iBooks Author, aunque, desafortunadamente, es sólo para OS X.

        No conocía tu blog pero estoy encantado de haberlo hecho.

        ¡Buenos días!

        Pablo Poveda

        1 julio, 2016

        • E intentado poner todas las "fórmulas" que me sé, pero arriesgo que poniendo un precio basado en la intuición o en la experiencia no pierdes tiempo haciendo cálculos 🙂

          Hace ya unos años que utilicé iBook Author, para libros ilustrados, y no estaba muy bien (aunque me recordó bastante al PowerPoint). Tal vez ha mejorado y no me enteré.

          Me alegro que te guste mi blog. Feliz viernes.

          Mariana Eguaras

          1 julio, 2016

    • Efectivamente si recurres a la autopublicación o no existe una exigencia de calidad en el cuidado técnico o editorial del libro, no existe necesidad de aprender lo básico de lenguajes web para desarrollar libros EPUB (convertibles a .ibooks, .mobi o .kf8); sin embargo, por lo menos en nuestro caso, como empresa que ofrece servicio de edición digital profesional, es un gran problema.

      Tomemos como ejemplo tu libro «Sangre de pepperoni» en formato EPUB. Este lo hiciste en Sigil, es un EPUB versión 2.0.1 y en el proceso de validación presentó 10 errores con EpubCheck, así como 3 errores y 4 advertencias con BlueGriffon. Al hacerlo con Sigil, supongo que con alguna clase de herramienta, probablemente Kindlegen (en su versión de línea de comando, en línea o GUI), lo convertiste a .mobi. ¿Qué problema tenemos aquí? El más inmediato son los errores y advertencias, esto tiene un impacto directo al lector porque en algunos renderizadores o bajo ciertas circunstancias producirá errores de visualización o incluso de apertura del archivo; o si se trata de un servicio que ofreces, es irresponsable entregar un trabajo con errores o advertencias. Después de eso pasamos a la versión, la más reciente es la 3.0.1, donde las versiones 3 están disponibles desde noviembre de 2014; el usuario regular poco o nada le incumbe la versión, pero cuando se trata de prestación de servicios, la mayoría de las editoriales no te acepta EPUB versión 2. Por último, como parte del cuidado editorial existe la necesidad de control sobre los estilos de párrafo, para así salvaguardar la uniformidad, al estar hecho el libro con Sigil, del encabezado principal al primer párrafo de cada capítulo del libro ya existen cinco estilos aplicados, el documento HTML tiene un error de codificación que crea conflicto con las tildes o las «ñ» que algunos de tus lectores podrían experimentar, así como el formato de cada archivo no es el recomendado, que es el XHTML y no HTML (de paso si los conviertes a XHTML todos los archivos del libro presentan errores); a todo esto hay que sumar la pérdida de control sobre los archivos y estilos, al no tener nombres significativos para su fácil identificación y modificación.

      Repito, no es que no sea conveniente el uso de herramientas de conversión, pero por lo expuesto en el ejemplo, muchas veces no es la manera más conveniente para desarrollar publicaciones digitales estándar. Si lo que deseas es seguir usando Sigil, un perfecto ejemplo de uso de esta herramienta, tanto en control como en calidad, puedes observarla con los libros que desarrollan la comunidad de epublibre.org, en sus foros puedes encontrar buena orientación al respecto. x)

      Respecto al precio, nosotros también hemos observado ese comportamiento del lector al momento de comprar un libro. Sin embargo, en la industria del libro en México, que es nuestra principal base de operaciones, estos precios hacen poco pertinente la publicación de libros electrónicos por lo siguiente.

      El costo para producir un EPUB por estos rumbos es en promedio de unos 400 USD, incluyendo portada original, cuidado editorial y desarrollo. Aunque mucho influye la extensión del libro o si el cliente prefiere dar la portada o prescindir del cuidado editorial (!). Para poder recuperar el costo de producción, con un precio de 0.99 USD sería necesario vender al menos 405 libros; con un precio de 2.99 USD, 134 libros. Pese a no parecer mucho, la industria del libro digital en México es tan incipiente que esos números rara vez se logran aún pasados los dos o tres años (y tengo conocimiento que la situación en habla hispana es muy semejante a esta)... Sí, es un comercio global, pero la mayoría de los lectores de libros hechos en México son de ese país: rara vez vienen de otro lugar, pese a que existe la posibilidad. En este sentido, la producción se hace inviable para varias editoriales.

      Ahora bien, si aún así las editoriales mexicanas deciden apostar por el formato digital, por lo general lo harán en conjunto a un soporte impreso. Hasta la fecha solo tenemos conocimiento de 5 o 6 editoriales mexicanas que solo publican en digital, que en su mayoría sacan las cuentas 1) apostando por la cantidad o 2) ofreciendo servicios de publicación digital a otras editoriales o autores independientes. ¿Qué inconveniente se desprende de aquí? En México es muy usual la regla 2/3 para el precio del digital. Entonces, si dejas el libro electrónico a 0.99 USD, el impreso tiene que costar 1.49 USD, ¿bajo qué supuestos es posible vender un ejemplar impreso tan barato? O es de muy pocas cuartillas, prácticamente un folleto, o es de una pésima calidad de impresión o encuadernación; si el digital queda en 2.99 USD, el impreso quedaría en 4.49 USD, una situación mucho más holgada, es cierto, pero en México todavía así queda muy apretado vender un libro entre 100 y 150 páginas (tamaño estándar para ficción, por así decirlo) con una calidad de impresión y encuadernación decente. Entonces el editor puede elegir otra aproximación: ajustar el digital al costo del impreso y no al revés. Un libro con tamaño y calidad estándar en México cuesta unos 5.99 USD al público, esto deja un libro electrónico al precio de 3.99 USD, el cual, sin dudas, queda sin poder competir ante la avalancha de libros cuyo precio es menor a 2.99 USD...

      Pero bueno, ya no me alargo. En su momento Mariana me permitirá estar publicando en este sitio y sin dudas el primer problema que abordaremos será es estatus de los conversores de libros; sin ello, poco o nada será patente la necesidad del desarrollo sin conversores y, sin que sea menos importante, con herramientas de software libre o de código abierto para amortiguar costos (¡las licencias de software son un problema para las pequeñas o las medianas editoriales!) y posibilitar la distribución en múltiples plataformas (no como iBooks Author que solo es para su tienda).

      ¡Saludos!

  6. Y si se trata de un libro no de litetura, sino técnico universitario de unas 1200 páginas, que no se lee por diversión sino con el ánimo de aprender?

    PEDRO TREJOS

    8 julio, 2016

    • Igual, las mismas alternativas son válidas para un libro de ficción como para uno de no ficción.

      Mariana Eguaras

      9 julio, 2016

  7. Hola, Mariana
    Como siempre, tus artículos no defraudan. Es más, son ciertamente inspiradores: Creo que voy a escribir un artículo, pero enfocado desde otra perspectiva, la de la teoría económica. Al margen de cualquier especulación, experiencia o intuición, el mercado del libro funciona como cualquier otro, y en la determinación del precio de equilibrio influyen los mismos factores que en todos. Por ejemplo, cuál es la elasticidad de la demanda, de la oferta y cruzada, si se producen efectos de sustitución… y qué factores modifican la decisión de compra del consumidor y cómo podemos influir en ella.
    Un tema tan interesante como complejo.
    Un abrazo.

    Néstor Belda

    17 julio, 2016

    • Poner precio a algo (a un producto o servicio) es difícil, comenzando porque la percepción de quien lo produce y de quien posiblemente lo consuma es muy diferente.

      Un abrazo y feliz verano 🙂

      Mariana Eguaras

      18 julio, 2016

  8. Hola Mariana

    Qué precio colocar a mi libro digital es una pregunta que me hacen frecuentemente muchos de mis clientes. En base a mi experiencia y a lo que he investigado, lo ideal es que el precio esté en un rango de 0.99 a 5.99 dólares, preferiblemente 3.99 que es uno de los precios que son más atractivos aunque no se gane mucho por unidad vendida. En mi caso prefiero que sea así y el libro llegue a más personas, lo que a su vez hace que las ganancias inclusive sean similares o mayores.

    El límite que hay puesto Amazon de 10 dólares a los libros digitales me parece razonable pero ha caído muy mal. De hecho, algunos clientes se han negado a publicar por Amazon libros técnicos porque alegan que no pueden valorarse igual que el resto de los libros. La propia Amazon vende libros digitales técnicos a un precio superior a 10 dólares cuando quien publica a través de ella es una editorial tradicional, por lo que la regla es sólo para autores independientes.

    Me despido dándote las gracias por este interesante artículo Mariana. Me encanta tu blog.

    Saludos

    José Miguel Arráiz

    22 septiembre, 2016

    • Hola, José Miguel:

      Coincido con tus clientes. El precio de 3,99 dólares es muy bajo para un libro técnico; tal vez para novelas está bien, pero para un libro técnico, especializado, es muy barato. Si 10 dólares o más es justo o no dependerá del libro: si se trata de la transcripción de una conferencia tal vez sí, si se trata de un libro de 10 capítulos no. Y no solo e cuestión de cantidad sino de si la obra ha sido editada o no y otros factores.

      En Amazon puede vender a más de 10 dólares sin problemas, la cuestión es que el autor solo cobra la mitad de regalías; si vende por menos de 9,99 € (este es el límite aquí).

      Las editoriales tradicionales no utilizan KDP y, en algunos casos, establecen sus propios acuerdos con Amazon; además distribuyen con eDistribuidores.

      Gracias por visitar el blog y comentar. Saludos.

      Mariana Eguaras

      22 septiembre, 2016

  9. Marina , muy interesante tu blog.

    Mi opinión es la siguiente:
    Un contenido bien sea comercializado en papel o en e-book, opino que su precio debe estar basado en función del valor que aporte y su calidad de contenido. Si es un buen e-book, el precio debe estar en consonancia con ello, pues hay mucho esfuerzo tanto del autor como de la editorial que lo publica, máxime si el editor tiene unos canales de venta abiertos, que como es de imaginar en si mismo es costoso de crear y mantener. Creo que algunas reflexiones que expresas son validas para un autor/a que no encuentre una editorial para publicar, y se tenga que auto publicar el libro o e-book, no tanto para autor que tenga un contrato firmado con una editorial.

    Todo ello salvo mejor opinión.

    JAVIER ABREGO

    19 noviembre, 2018

    • Efectivamente, Javier, esta entrada está orientada a autores que autopublican, pero también a un sector de los editores. Lo que sucede es que hay muchos tipos de libros y no es lo mismo publicar una novela que un libro técnico o científico, el público es diferente y la producción editorial también.

      Por otro lado, el editor puede poner el precio que desee a su libro en función de su coste y del modelo de negocio de la editorial, que el lector perciba el valor que aporta dicho libro y lo pague ya es otra cuestión.

      Mariana Eguaras

      19 noviembre, 2018

  10. Excelente la información, solo que yo realice la portada de un libro que será únicamente digital y no tendrá PVP, será gratuito, ahi como se calcula esl costo, o es recomendable cobrar el trabajo por separado, independientemente si es la portada de un libro?

    Gabriela Lopez

    28 noviembre, 2018

    • El trabajo de diseño es totalmente independiente del PVP de un libro. Supongo que el autor o el editor del libro te habrá contratado para hacer el diseño. Tú no tienes ningún tipo de ingerencia ni nada que ver con el precio o si es gratuito.

      Mariana Eguaras

      28 noviembre, 2018

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