En uno de los boletines quincenales de envío mencioné cómo notificar una infracción de derechos de autor a Google. A raíz de esto, algunos de los suscriptores de este blog me escribieron preguntando más sobre este tema.

Por eso, y para que más personas también se beneficien de la información, comparto mi experiencia con este recurso de Google.

Desde hace más de un lustro empleo el formulario de retirada de contenido por infracción de derechos de autor en Google. Y lo hago, principalmente, por dos motivos:

  1. Para que Google deje de indexar páginas web (ajenas) que tienen contenido original escrito por mí.
  2. Para que no se muestre resultados de sitios piratas en las que aparece mi libro Publicar con calidad editorial.

Debo decir que es efectivo y funciona muy bien. No lo afirmo porque Google hace caso a lo que denuncio, sino porque evidencio que hay una comprobación real detrás de cada denuncia. Ciertos enlaces que denuncié no se retiraron y Google alegó por qué no lo hizo.

En algunos casos fue porque los enlaces dejaron de existir; por ejemplo, por denunciar antes en Scribd, una plataforma repleta de material pirateado. En otros casos, no se efectuó la retirada porque no había suficientes datos o certeza para hacerlo.

Tanto si eres autor como editor, conocer esta herramienta y su potencial es de enorme utilidad. Yo me valgo de ella tanto para proteger contenido propio como para denunciar el plagio y la vulneración del copyright de contenidos de los clientes.

Qué hace Google (y qué no) para proteger la propiedad intelectual

Google es una empresa como cualquier otra, por lo que no tiene poder ni derecho para administrar justicia por su cuenta. En consecuencia, Google no puede cerrar sitios web fraudulentos, ofensivos, piratas, ilegales, peligrosos, etc. Esto solo puede hacerse mediante una sentencia judicial.

Por ser una empresa de Estados Unidos, Google está obligado a revelar cómo su política afecta a la privacidad, la seguridad y el acceso a la información. Velar por la propiedad intelectual y actuar en casos de infracción de derechos de autor son parte de las obligaciones de la empresa.

Por tanto, una de las acciones que Google puede ejecutar es el cierre de cuentas que pertenezcan a su universo empresarial; es decir, algún producto de Google, como Gmail, YouTube, Play, Maps, Drive, Blogger, etc., si estas cumplen infracciones a la ley y a su política de empresa.

Si alguien comparte tu libro o archivos de tus contenidos mediante Google Drive puedes denunciar ante Google; también si producciones tuyas aparecen en Google Ads, Play o Shopping.

Además, Google puede decidir qué páginas indexa en su motor de búsqueda y cuáles no. Precisamente en este punto es donde, como usuarios, podemos actuar y ayudar a Google.

Para quien no sabe cómo funciona un buscador, a continuación, lo comento breve y sencillamente.

Qué hace un motor de búsqueda

Un motor de búsqueda es lo que conocemos como buscador. Si bien hoy el más conocido y empleado es Google también existen otros, como Bing, DuckDuckGo y Yahoo, entre otros.

Un buscador explora millones de páginas web a través de sus rastreadores, más conocidos como robots o arañas.

Cuando una página web es descubierta por el motor de búsqueda, esta se agrega a una base de datos (index). En este index se incluyen todas las URL descubiertas, además de una serie de datos clave que sirven para categorizar su contenido.

Con la indexación el buscador recoge diferentes datos, como pueden ser:

  • el tipo de contenido del sitio: si es texto, video, imagen, etc.;
  • las palabras clave que se utilizan en la página web;
  • la actualidad del contenido: cada cuánto se publica un post o se actualizan los contenidos;
  • el interés que suscita en los usuarios, como qué contenidos son los más visitados y por cuánto tiempo.

El encargado de establecer jerarquías y dar una determinada relevancia al contenido indexado es el algoritmo. El algoritmo de un motor de búsqueda escenifica un conjunto de resultados mediante las SERP (Search Engine Results Page).

Las SERP son las páginas de resultados del motor de búsqueda y hacen referencia a la posición dentro de esto resultados.

A las SERP las alimentamos con el SEO, el SEM y otras estrategias; mientras tanto, estas estrategias y técnicas tienen como base a los contenidos.

Por eso el contenido es sumamente importante y afecta tanto a nuestra web cuando se duplica, copia-pega o plagia.

Ahora que ya sabemos qué hace un motor de búsqueda, veamos en qué casos podemos pedir la retirada de contenido por infracción de derechos de autor a Google.

Sigue estos pasos hacer una denuncia por infracción de derechos de autor sobre tu libro, tu página web u otras creaciones propias.

Algunos casos para denunciar contenido por infracción de derechos de autor a Google

Diversos contenidos son susceptibles de ser retirados por infracción de derechos de autor en Google. Aquí me centro en aquellos que atañen de manera específica a los relacionados con una web y los libros. Aquellos que interesan a los autores, escritores y profesionales de la edición.

En este contexto, nos referimos a contenido para englobar cualquier formato de producción original. En este sentido, los contenidos pueden ser:

  • Textos estáticos de una página web: los textos que no se actualizan periódicamente, pero que también interesan a los motores de búsqueda e indexan.
  • Entradas del blog: compuestas por texto, imágenes, vídeos, etc. Son el alimento regular y más apetecible para las arañas de los buscadores.
  • Imágenes, vídeos y audios: no solo de texto vive un sitio; los buscadores también indexan estos y otros formatos de contenido.
  • Adjuntos: material compartido o puesto a disposición para descarga, como los archivos de bajada gratuita de esta web.
  • Libros publicados: en cualquier formato; incluso si un libro es publicado únicamente en papel la información sobre este circula en digital (metadatos).

Por tanto, podemos cumplimentar el formulario de Google por infracción de derechos de autor cuando, de un modo u otro, los contenidos antes citados sean vulnerados.

Un ejemplo es cuando alguien copia contenido de nuestro sitio web y lo pega en el suyo o uno que administra. También cuando los libros son pirateados por una o varias páginas web o un artículo es plagiado.

Cualquier texto, imagen, video, etc., que no tenga permiso para ser reproducido infringe la propiedad intelectual.

Pasos para iniciar el proceso de retirada de contenido de los resultados de búsqueda

De acuerdo con su política, Google responde a avisos claros y específicos de presuntas infracciones de derechos de autor. El formulario web de denuncia cumple lo estipulado en la ley estadounidense de protección de los derechos de autor (DMCA).

Paso 1. Comenzar la gestión

En caso de que el contenido no esté relacionado con el buscador, sino con otro producto de Google (como Drive o Blogger), debes empezar el trámite de notificación por infracción de derechos de autor mediante este enlace.

Si solicitas la retirada de contenido de las búsquedas web de Google puedes ir directamente al formulario.

Paso 2. Cumplimentar la información de contacto

Los datos que Google pide son tu nombre y apellido, tu correo electrónico y el país de residencia.

Debes especificar si actúas en nombre propio o ajeno, ya que puedes hacerlo en nombre de otros (por ejemplo, un cliente).

Selecciona entre estas dos opciones:

  • “El interesado”, si es en nombre propio, y confirma que eres el propietario de los derechos.
  • “Añadir titular de derechos de autor representado”, si lo haces en nombre de otro.

Cuando haces el trámite en nombre de una entidad o empresa, también debes consignar la razón social de esta.

Cumplimentar la información de contacto por infracción de derechos de autor en Google

Paso 3. Identificar el contenido protegido y el infractor

Para ello, antes de comenzar a cumplimentar el formulario, sugiero que reúnas estas tres cosas en un documento:

  1. Un texto que identifique y describa el material protegido por derechos de autor:
  2. Las URL que muestran el material protegido por derechos de autor. Pueden ser URL de tu web; las de una librería donde aparece la ficha de tu libro; una tienda en la que vendes tus creaciones (ilustraciones, fotos, etc.).
  3. Las URL que solicitas se eliminen del buscador de Google; es decir, dónde está el material copiado o plagiado.

Las tres ventanas que ves en el formulario corresponden a cada uno de los puntos anteriores y en ese orden. En la última ventana puedes incluir varias URL infractoras sobre el material en cuestión, uno por línea.

En caso de que desees solicitar la retirada de contenidos diferentes, debes añadir un nuevo grupo. Cumplimentas las tres ventanas con los tres puntos anteriores y continúas.

Identificar el contenido protegido y el infractor por infracción de derechos de autor en Google

De este modo, tendrás dos grupos, uno por cada tipo de contenido, con sus respectivas descripciones y URL.

Paso 4. Declarar, firmar y enviar

Debes tildar las tres casillas para confirmar la buena fe del uso de los materiales protegidos, que la información es precisa, y que se envía una copia de la denuncia al proyecto Lumen y no se ocultará tu nombre.

A continuación, tienes que incluir la fecha en formato americano (primero mes y luego el día más el año) y escribir tu nombre.

Finalmente, clicar en el Captcha y en el botón Enviar.

Declarar, firmar y enviar por infracción de derechos de autor en Google

Una vez recibida la denuncia, Google revisa las URL y si estas cumplen los requisitos; si no se detecta ningún problema, retiran la URL infractora de los resultados de búsqueda.

Tras enviar el formulario accederás a la página donde quedan registradas las denuncias que haces.

Registro de denuncias por infracción de derechos de autor en Google

Recibirás un correo con un detalle de las acciones de Google y el estado de tus denuncias. Por lo general, tardan uno o dos días en revisar la denuncia.

Usa la retirada de infracción de derechos de autor con cabeza: todo queda registrado y es público

Todas las solicitudes de retirada de infracción de derechos de autor son públicas y pueden verse en línea.

Esto significa que no es complicado saber quién y cuándo ha pedido retirar un contenido; tampoco qué resolución se aplicó en cada caso.

Solo hay que visitar este enlace para acceder a información como:

  • el propietario de los derechos de autor;
  • las organizaciones denunciantes;
  • los enlaces denunciados;
  • la fecha de la denuncia;
  • el porcentaje de URL retiradas efectuado en una misma denuncia, y
  • el ID de la solicitud, entre otros datos.

Descubre cómo los derechos de autor influyen en los resultados de búsqueda en el Centro de ayuda sobre derechos de autor.

¿Más inquietudes?

  • ¿Qué exactitud tiene una solicitud de retirada de contenido por infracción de derechos de autor?
  • ¿Por qué se retiran algunas URL y no otras?
  • ¿Google recibe solicitudes inexactas o intencionadamente abusivas?
  • ¿Qué es Lumen, la DMCA y qué sucede con otras leyes de derechos de autor?
  • ¿Por qué solo se proporcionan datos de la búsqueda de Google y cuán exhaustivos son esos datos?
  • ¿Cuánto tiempo pasa desde que se hace una solicitud hasta que el contenido se retira de los resultados?
  • ¿Cuál es la diferencia entre un titular de derechos de autor y una organización denunciante?
  • ¿Se informa a los usuarios denunciados antes de aplicar alguna medida?
  • ¿Se indican las URL sobre las que no se han tomado medidas?
  • ¿Hay alguna manera de apelar a una solicitud de retirada de contenido?

Las respuestas a estas preguntas las encuentras aquí.

¿Cómo saber si tu contenido es copiado o plagiado y dónde?

Las herramientas que yo suelo usar son gratuitas y están al alcance de todos.

Aplicaciones de alertas

Las alertas de Google las empleo para diversos contenidos. Tengo varias creadas con mi nombre, según este aparece en diferentes libros; otra con el título de mi libro.

También creé alertas de lo que llamo “frases claves” de mi web. Son fragmentos o grupos de términos incluidos exprofeso en mi web para pillar copiones.

Adicionalmente a las alertas de Google, también tengo algunas creadas en Talkwalker. Este sistema, a diferencia del de Google, me envía alertas de contenidos que aparecen los comentarios de mi blog y de otras bitácoras.

Sistemas de detección de plagio

Existen varias herramientas en línea, algunas gratuitas, para detectar contenido duplicado o plagiado. Los que hacen estas páginas web es comparar el contenido que subes con los que tienen las bases de datos de los motores de búsquedas.

La antigüedad de los contenidos es relevante para las aplicaciones, ya que no siempre detectan los fragmentos plagiados. Los contenidos que son muy nuevos y están poco rastreados por los buscadores no los suelen identificar; sí los más antiguos, aquellos que ya son parte de la base de datos de los motores de búsqueda.

Por ello, la mayoría de los detectores de plagio pueden informar en qué URL está el contenido que coincide con el que has pegado o subido. Obviamente, si la URL es de tu web el texto no está plagiado; en caso de que las URL no te pertenezcan ya sabes quién o dónde te ha copiado. 😉

Rephrase es una de estas aplicaciones en línea y gratuita. Cuanto más contenido incluyas en el análisis mejores resultados dará. Por tanto, copia y pega muchas palabras (hasta mil) o sube un archivo y elige qué fragmentos se examinarán.

Otras gratuitas que funcionan de la misma manera y arrojan resultados similares son Dupli Checker, Plagiarism CheckerQuetext.

Detección a la vieja usanza

Por último, el sistema detector más antiguo: el del ser humano. Leyendo a la competencia y los blogs que abordan los mismos temas que el nuestro podemos encontrar texto propio.

Es corriente que las personas que ofrecemos servicios similares utilicemos palabras semejantes para referirnos a ellos en nuestras webs.

Al mejor estilo rajoyniano, digamos que “un diseño es un diseño y una maquetación es una maquetación”. Los servicios son los que son y no podemos alegar, por ejemplo, que corregir un texto es “intercambiar caracteres según el orden lógico matemático” porque eso no es una corrección.

No tenemos monopolio sobre las palabras, pero sí control sobre cómo presentar determinados textos. Por tanto, los fragmentos que acompañan a la definición de los servicios sí que pueden ser originales.

La elección de un verbo y el orden de una enumeración es una manera de imprimir carácter propio a un texto. Incluir un ejemplo basado en un caso real o la experiencia también lo es.

Estas marcas identitarias ayudan a detectar quién te copia. También las palabras o frases “pilla copiones” que mencionaba más arriba; esos fragmentos creados con cierta inquina o trampa que, cuando son reproducidos en otra web, también suelen reproducir la marca. Estas señales pueden ser palabras de uso no corriente, caracteres ocultos o código HTML.

Por tanto, da una vuelta de vez en cuando por webs similares a la tuya y léelas; también presta atención a entradas de los blogs que tratan lo mismo sobre lo que tú ya has escrito.

Últimas sugerencias

Las mismas técnicas mencionadas para los contenidos de una web puedes emplearlas para los textos de tus libros.

¿Publicas con una editorial? Avísale dónde tu libro está siendo pirateado para que efectúe las denuncias correspondientes. Si eres socio de CEDRO tú mismo puedes utilizar sus servicios de reclamación y denuncia.

Sé que algunos libros se comparten a través de WhatsApp o Facebook. Puedes reportar estas acciones a las plataformas para que cierren los canales o grupos. Lo que no sé es qué efectividad tienen y si las empresas hacen caso; según mi percepción basada en la experiencia, estas cuestiones poco le importan a Meta.

Asimismo, puedes presentar una denuncia formal ante las autoridades, aunque dudo que cursen la acusación; o, si lo hacen alguna vez, habrán pasado meses o años.

¿Explotas algunos de los recursos que mencioné para detectar el plagio? ¿Cuál es tu experiencia con las denuncias por vulneración de los derechos de autor?


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