Mucho se escribe y se comenta sobre la coedición, la edición y la autopublicación, y la diferencia que existe entre ellas; en especial, aludiendo a quién las financia y el resultado obtenido de utilizar estas modalidades.

La coedición es habitual en países anglosajones y en España y en Latinoamérica se usa también desde hace décadas.

Como ya he comentado en otra entrada, la gran mayoría de las palabras que utilizamos en la edición provienen del inglés. El Diccionario Collins define a coedition como “el título publicado por dos editoriales” (a title published jointly by two publishers).

Y el Diccionario Merriam Webster como “la edición de un libro publicado simultáneamente por más de un editor; por lo general, en distintos países y en diferentes idiomas” (an edition of a book published simultaneously by more than one publisher usually in different countries and in different languages).

En castellano, si nos atenemos a la terminología de la palabra significa lo mismo y la RAE define la coedición es “la edición promovida y financiada por dos o más personas o entidades”. 

En resumen y “en seco”, la coedición no es otra cosa que “la edición realizada por dos o más partes”.

Entonces, ¿a qué se debe tanto jaleo con la coedición? Pues que el término se ha subvertido y se utiliza, en algunos casos, para “disfrazar” una autopublicación o para referirse a la edición subvencionada.

A continuación detallaré las distintas formas de coedición que pueden darse, de acuerdo a los participantes de la edición y  los convenios establecidos entre las partes.

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1. Editorial extranjera – Editorial nacional

Es el tipo de coedición que dos editoriales, una nacional y otra extranjera, realizan de forma conjunta. Es el tipo de coedición que siempre se realizó dentro del sector editorial, no es nueva ni de lejos.

La editorial nacional compra los derechos de publicación de un determinado libro a la editorial extranjera para publicarlo en otro idioma en X(s) territorio(s) geográfico(s).

La editorial extranjera es quien compra y gestiona los derechos con el autor del libro; y busca coeditores en otros países para abaratar el precio unitario de impresión del libro.

La editorial nacional se encarga de la traducción del original y de maquetar el idioma en el máster que le envía la editorial extranjera.

La editorial extranjera se encarga de coordinar toda la edición y de enviar a imprimir; los gastos se prorratean entre todas las editoriales que intervienen en la edición y publicación del libro.

Un ejemplo de esta modalidad de edición es un libro publicado en Gran Bretaña, Alemania y España por diferentes editoriales y en distintos idiomas.

Muchas editoriales en España trabajan bajo esta modalidad, incluso algunas casas editoras basan su modelo de negocio en la coedición con editoriales extranjeras.

2. Editorial – Editorial connacional

Es una coedición similar al caso anterior, pero realizada por casas editoras dentro de un mismo país o territorio lingüístico; Martínez de Sousa la denomina coedición nacional.

Dos editoriales o sellos se asocian para producir un libro o cualquier otra publicación y ambas participan, de forma conjunta, en el proceso de elaboración del producto editorial y la toma de decisiones respecto a él.

Puede darse la situación que un editor publique un libro en España y el mismo libro sea publicado por otro editor en Argentina, Colombia y/o México; o que una editorial publique el libro en formato impreso y otra en versión electrónico.

Por ejemplo, el acuerdo de coedición entre Ideas Propias Editorial y la mexicana Editorial Limusa. O Pálido Fuego y Alpha Decay con el libro La casa de las hojas.

3. Editorial – Institución (o empresa)

Otra forma de coedición es cuando una editorial tradicional establece una alianza con una institución para generar conjuntamente un libro o publicación.

En este caso, lo habitual es que la editorial aporte su trabajo, experiencia editorial y know how. Y la organización el contenido de la publicación, la revisión técnica y la relación con los proveedores.

Si una organización científica, social, no gubernamental, o de cualquier otra índole, desea publicar una revista de divulgación científica puede asociarse con una editorial para producir y comercializar la publicación.

Por ejemplo el Departamento de Investigación de un hospital aporta el contenido para la revista y la revisión científica de ese contenido y la editorial la corrección ortotipográfica, el diseño, la maquetación, la corrección plotters, etc. de la revista.

La distribución y financiación de la revista suele ser compartida; esto depende de los derechos y obligaciones que cada parte haya asumido mediante la firma del contrato de coedición o colaboración.

Este tipo de coedición encaja dentro de la edición institucional. Una de las partes puede ser una empresa y generar publicaciones corporativas (no confundir con patrocinio o auspicio), aunque en este caso suele ser la empresa quien financie la publicación o se trate directamente de lo que comento en el punto 6.

coedicion2(c)marianaeguaras4. Institución – Institución

Mismo caso que el anterior, pero la edición la llevan adelante dos instituciones u organizaciones. La coedición más habitual de este tipo es la realizada entre universidades.

En algunos casos, la coedición se realiza entre las editoriales universitarias, que aportan el know how necesario para producir la publicación. Y, en otros casos, se contratan los servicios editoriales de forma externa.

5. Editorial – Autor

Es la coedición realizada y financiada por una editorial y el autor de una publicación (libro, periódico, revista, etc.), compartiendo gastos de producción, distribución y promoción. Como en los demás tipos de coedición, en ésta se reparten los gastos y las tareas.

Esta es una de las modalidades de coedición más cuestionadas porque una editorial tradicional apuesta por un autor y su trabajo sin que éste deba pagar por ello; al contrario, recibe un anticipo más regalías anuales por la cesión de los derechos.

El autor aporta su obra, el contenido del libro y la disponibilidad para promocionarlo. La editorial debe aportar asesoramiento jurídico y legal y las tareas que deriven de él, los servicios editoriales y la impresión, en el caso del papel, o conversión a diferentes formatos de archivos, si la edición es digital, además de la distribución y promoción de la obra.

Todas estas tareas se financian, al igual que las demás coediciones, de forma conjunta. Si la editorial no aporta algún valor real a la edición y publicación de un libro es mejor optar por otra alternativa, incluso hasta desistir de publicar.

Uno de los problemas que encierra este tipo de coedición es que se presta a camuflar la autopublicación o bien no son editoriales sino imprentas que publican libros.

Algunas “editoriales” se aprovechan de los deseos de publicar de los autores y ofrecen servicios editoriales y de impresión sin aportar un valor real al proceso de edición.

Estos servicios los puede contratar el autor por su cuenta (ver punto siguiente); y ahorrarse sinsabores y disgustos varios además de una considerable suma de dinero. Podéis ver una “cuenta de la vieja” clara y esclarecedora en este post del escritor Teo Palacios.

Si te apetece dejar un comentario y ejemplificar —en el sentido que sea— ¡adelante! Todas las opiniones, críticas y aportaciones son bienvenidas (siempre que no sean groseras).

6. Empresa de servicios editoriales – Autor

A esta relación se la suele llamar coedición, pero en realidad no lo es; aunque así figure en la página de créditos de un libro.

El escritor paga a una empresa de servicios editoriales o profesional de la edición para que realice los servicios editoriales.

Hay una contraprestación por las correcciones, la maquetación, el diseño de portada, la conversión a ebook, etc., de su publicación.

Las empresas de servicios editoriales no poseen relación con las distribuidoras de libros ni con las librerías; carecen de canal de comercialización y promoción de la obra.

Y no siempre ofrecen todos los servicios necesarios para publicar un libro; como, por ejemplo, la tramitación y obtención del ISBN y el Depósito Legal.

No hay financiación compartida y, por ello, no es una coedición. El escritor paga por unos servicios del mismo modo que paga a una imprenta por la impresión del libro; o a Correos para realizar el envío. O a un pintor para que pinte las paredes de su casa y al jardinero para que pode los rosales. No es coedición, es contratación de servicios editoriales.

Estafas e incumplimiento de obligaciones y de contratos puede haber en cualquiera de los cinco tipos de coediciones; aunque es cierto que la quinta se presta más que las anteriores. Y es de la que más se debate en Internet y en las redes sociales (¿casualidad?).