La distribución de libros impresos: el rompecabezas de los autores y los editores

Mariana Eguaras junio 15, 2018 @ 8:50AM

Por el 14 Jun, 2018 | 11 comments

 

La distribución de libros en España es el agente del sector editorial del que menos se sabe; también del que menos se escribe en los blogs.

La distribución de libros siempre ha tenido cierto manto de opacidad y el sector una gran dependencia de ella.

Tradicionalmente, la distribución mayorista de libros impresos ha sido —y es— un punto de conflicto para las editoriales. La relación entre editor y distribuidor es tan necesaria como problemática.

En la actualidad, con la impresión bajo demanda (PoD, por print on demand), el panorama podría cambiar; de hecho, ya lo está haciendo.

Ahora bien, hay que saber diferenciar los distintos tipos de distribución de libros. En especial para no confundir y entender de modo incorrecto las informaciones que nos llegan de algunas empresas.

Es muy importante saber, sobre todo antes de firmar contratos, de qué tipo de distribución te están hablando.

Hay que leer entre líneas y afinar el ojo y la mente para reconocer cuando se habla de distribuir libros físicos y cuando de distribuir información de un libro, cosas muy distintas.

Por eso, en esta entrada esbozo las cuatro formas de distribuir un libro que observo se están empleando. Si hay alguna más, y sobre todo si es original, por favor, deja un comentario en la entrada.

Las cuatro formas tienen pros y contras. Son un rompecabezas en doble sentido: porque las piezas tienen que encajar a la perfección y porque la distribución es una quema cerebros.

Algunas son más adecuadas para unos libros que para otros; depende de las circunstancias de cada agente, del autor, del editor, del librero.

No existe “el mejor modo de distribuir un libro”. Depende de lo que se quiera, de lo que se pueda y de lo que te dejen. 😉

 

Cuatro maneras de gestionar la distribución de libros

1. La distribución mayorista de libros

Es el tipo de distribución usado en el sector editorial. Es la manera tradicional de hacer que los libros de las editoriales lleguen a los puntos de venta.

La distribuidora es la empresa que siempre fue el nexo entre la editorial y la librería. En muchos casos, es quien también se encarga de almacenar los ejemplares que lleva y trae de los puntos de venta.

Una editorial imprime una tirada de, por ejemplo, 3000 ejemplares de un libro y le entrega 2700 a la distribuidora. Esta lleva los ejemplares impresos y los coloca en la mayor cantidad de librerías posibles.

Incluso puede que entregue parte de estos ejemplares a otra distribuidora, una regional o local, para acceder a determinados puntos geográficos.

Es una distribución extensiva, según la definición que Manuel y Martín dan en Manual de Edición; y es la más usada en el sector editorial por las editoriales tradicionales.

En la cadena de valor del libro el distribuidor es el que está entre el editor y el librero. Es la empresa que acerca los libros a la librería y la que se encarga de devolver los ejemplares no vendidos a la editorial.

Autor  >  Editor  >  Distribuidora  >  Librería  >  Lector

La distribuidora es el agente que se queda entre el 50 y el 60 % del PVP de un libro. Es un porcentaje que comparte con la librería y de ese trozo quien más grande sea mayor tajada se queda.

Solo las editoriales tradicionales acceden a este tipo de distribución. No hay tutía; el resto es fantasía, o peor: es mentira.

Así y todo, varias editoriales nuevas —tradicionales, de las que pagan al autor por publicar— no pueden acceder a una determinada distribuidora de libros. En tal caso, tienen que conformarse con aquella que las acepte, aunque no sea la distribuidora idónea para su catálogo.

Son cuestiones de poder y el más grande gana. Por eso, cuando eres un autor independiente no vale la pena perder el tiempo intentando contactar con distribuidoras mayoristas.

La mayoría de las distribuidoras están agrupadas en la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores Españoles (FANDE). Y reparten tanto libros como publicaciones periódicas, diarios y revistas.

La distribución de libros impresos: un agujero más negro que colorido

 

2. La distribución 1:1 o impresión bajo demanda

Este tipo de distribución de libros se sustenta en la impresión bajo demanda y no en tiradas de cientos o miles de libros.

La PoD elimina el stock, que produce costes de almacenaje, y reduce el riesgo de inversión. Ya no es necesario imprimir 3000 ejemplares, sino que se imprime 1 ejemplar cuando este es comprado.

Por eso de la denomina 1:1 porque las copias se producen a medida que se venden. El libro se produce después que se ha comprado, no antes, como en la distribución anterior.

Es cierto que el coste por ejemplar es mayor que si se hacen varias copias. Pero ese coste es cada vez es menor y, por otro lado, se reduce la inversión inicial.

Las distribuidoras 1:1 no colocan libros en las librerías, no los dejan en depósito; llevan ejemplares impresos siempre que se hayan vendido previamente. Esta es la distribución usada por las editoriales de autoedición.

Esto ya lo expliqué en esta entrada y es importante que aprecies que no todo lo que reluce es oro. Que argumentos como “tu libro estará en el Corte Inglés, la FNAC, Casa del Libro…” en realidad es “tu libro estará disponible en un sistema informático si alguien pide tu libro en el Corte Inglés, la FNAC, Casa del Libro…”.

En ningún caso tu libro impreso estará expuesto en esas librerías ni en otras.

(No tienes que creerme: ve a esas librerías y busca libros que sean distribuidos bajo la modalidad 1:1, de PoD. Si tienes éxito, por favor, deja un comentario y así todos lo sabremos. Yo he hecho un par de pruebas en Barcelona sin suerte).

Algunas veces se confunde la publicación en Amazon con impresión bajo demanda. Amazon facilita publicar libros de tapa blanda y el modo de producción es bajo demanda. Y también distribuye a medida que el libro se vende.

Sin embargo, cualquier persona o editorial puede imprimir bajo demanda. De hecho, también solemos llamar PoD a tiraje pequeños, de 150 o 200 ejemplares, que son usados para presentaciones y preventas.

La PoD se realiza con un tipo de imposición llamada impresión digital, frente a la tradicional impresión offset.

Es más barato imprimir pocos ejemplares en digital que en offset, pero no creas que por ello la calidad es más baja. La impresión digital ha avanzado muchísimo y la calidad es muy buena.

 

3. La distribución sin distribuidora: del editor/autor a la librería

Hay editoriales que eligieron un camino diferente al de la distribución tradicional. Han basado su modelo de negocio en una distribución selectiva (ver Manual de Edición).

Al editor no le interesa que su catálogo esté en miles de librería. Le importa más bien que sus libros estén disponibles en pocos puntos de venta. Sea porque su catálogo es muy particular o porque su modelo de negocio no contempla invertir en grandes tirajes.

En la mayoría de los casos no hay distribuidor ni intermediario. Por tanto, la relación comercial se establece directamente entre la editorial y el librero.

Por ejemplo, una editorial selecciona una librería en veinte ciudades diferentes del país y establece una relación directa con ella.

El atractivo para la librería es que será la única en la ciudad que tenga los libros de la editorial; con una distribución prácticamente exclusiva. Por su parte, la editorial dirige las promociones hacia esas librerías.

Es el mismo sistema que emplea un escritor que autopublica y establece una alianza con su librero de confianza o libreros amigos.

En estos casos, el autor, el editor y el librero pueden ganar más porcentaje de PVP, porque pueden repartir entre ellos la parte de la distribuidora.

El problema de esta distribución de libros es que la mayoría de los puntos de ventas no quieren trabajar de manera directa. Por tanto, el editor y el autor tendrán que convencer a los libreros de las bondades de sus libros.

Tiene su punto de justificación por parte de las librerías: significa más gestión y, por ende, más gasto y tiempo. No es lo mismo tratar y gestionar una cuenta que varias.

Gestionar tres o cuatro grandes cuentas (de distribuidoras) es más ágil y menos costoso que muchas pequeñas (varias editoriales y varios autores).

Librería

 

4. La distribución directa: del editor/autor al lector

Tan vieja como la perinola, es la distribución que siempre se usó en las presentaciones de libros. Es la venta directa de libros al lector por parte del editor o del autor.

No hay intermediario y la relación comercial es directa: uno vende y el otro compra.

Pero también puede usarse sin que haya presentación del libro de por medio.

Un crowdfunding o preventa del libro también son opciones de distribución directa. Con Correos.es o cualquier otra empresa es posible enviar ejemplares.

Es cierto que se reduce a un territorio, por ejemplo, España; pero tampoco es diferente de la distribución tradicional, ya que muchas editoriales no tienen distribución en América Latina ni en Estados Unidos.

Por ejemplo, Libros.com financia sus libros mediante crowdfunding y luego hace el envío de los ejemplares a los lectores. También los venden en su propia cafetería-librería La Berlinesa, en Madrid.

Lo mismo hice yo, con una campaña de preventa de una edición especial de Publicar con calidad editorial. Una vez tuve los ejemplares impresos los envié por Correos con el sistema de libros con tarjeta.

(Para poder usar esta opción de Correos.es debes estar dado de alta con el epígrafe 476.1 en el Impuesto sobre Actividades Económicas – IAE; independientemente de si eres autónomo o empresa).

Otro ejemplo es el uso de Amazon Service Europe. Se emplea Amazon para la venta del libro y como distribuidor. El editor o autor reciben el aviso de la venta y efectúan el envío del libro vendido al comprador.

Es el sistema que permite al editor ganar más dinero, y también al autor independiente.

El editor no tiene que dar una comisión a la distribuidora ni al punto de venta, solo le corresponde abonar las regalías al autor.

Para el autor toda la ganancia de la venta de los libros bajo esta modalidad de distribución es para él. (Porque de haber contratado los servicios de un editor ya los tiene pagado).

En este caso sí deben asumirse los costes de envío de Correos o de Amazon.

 

 

A modo de resumen

Las expresiones libro colocados, ejemplares en depósito, devoluciones y deuda acumulada son mantras para los distribuidores y un karma negativo para los editores.

Los editores hablan de la necesidad del distribuidor; de lo vitales que son para el funcionamiento del sector editorial. Y que sin ellos, y con razón, no llegarían a ninguna librería física.

Por otro lado, critican que no hacen más que llevar y traer libros. Esgrimen que abandonaron la labor comercial que hacían antes y que ahora debe asumir la editorial, con el consiguiente coste.

Que les da lo mismo que se venda tu libro u otro porque al final ganan igual; que los engañan en las liquidaciones y les pagan menos de lo debido.

Ningún editor lo reconocerá en público, pero el distribuidor es la piedra en su zapato, su grano más molesto.(*)

Por otro lado, las librerías no quieren o no pueden tener libros de autopublicados, porque están saturadas de novedades editoriales.

Las librerías de toda la vida ya no cuentan con los recursos humanos y económicos suficientes. Y para tener más clientes esos recursos son necesarios.

Además, es comprensible que los libreros teman un efecto bola de nieve. No quieren aceptar vender libros de dos o tres autores independientes porque luego llegarán cien que le pidan lo mismo.

Hay un poco de ficción y sobrada realidad en todas las opiniones de los editores y autores independientes. De los distribuidores no conocemos opinión porque no hablan, no participan, no se asoman.

Lo cierto es que las dos primeras modalidades de distribución de libros son más difíciles de controlar por parte del autor.

En cambio, las dos últimas descritas dan más poder de negociación y gestión de la distribución, tanto al editor como al autor.

Como comentaba al inicio, no todos los tipos de distribución de libros están al alcance de editores y autores. A veces se usa la que se puede o la que te dejan.

¿Cómo distribuyes tú los libros? ¿Qué sistema te parece puede ayudarte a distribuir mejor tus libros?

La distribución de libros impresos: el rompecabezas de los autores y los editores

 

(*) Esta entrada, originalmente, se llamó “La distribución de libros: el grano en el culo de los autores y los editores”. Recurrí a la ayuda del grupo de Facebook El escritor emprendedor para buscar alternativas a pesar de que la distribución sea tan molesta como un grano en tal lugar. Gracias a todos los que participaron y ofrecieron su punto de vista. (Decidí no usar este título, a pesar de los votos, porque no me da el espíritu ni la salud para crispar ánimos 😉 ).

    11 comentarios

  1. Muy acertada esta publicación Mariana. Ha quedado bastante claro el tema de la distribución. Y los autores han de ir con mucho cuidado a la hora de firmar contratos con empresas de autoedición. No es lo mismo que tu libro este físicamente en el FNAC a que esté en la lista online de impresión bajo demanda. Al final si no sabes autopromocionarte en redes sociales te encuentras que tu libro esta en muchas listas pero que nadie fuera de tu familia lo ha comprado.

    Fabiola

    14 junio, 2018

    • Sí, Fabiola, es fundamental darse a conocer, hacer ruido (pero también saber gestionarlo) en las redes, etc. Tanto autores como editores deben convencerse que el mero hecho de publicar, de poner un libro impreso o digital en una librería, este no se va a vender, solito. Hay que darle mucha mucha caña. 😀

      Gracias por comentar.

      Mariana Eguaras

      14 junio, 2018

  2. Muy bueno y revelador el post, Muchas gRacias.

    sergio

    14 junio, 2018

  3. Hola, Mariana, muy interesante tu post.

    Nosotros llevamos tiempo hablando de esto mismo:
    http://www.unoeditorial.com/25-motos-que-te-intentaran-vender-cuando-autoeditas/

    Creo que te has dejado en el tintero una modalidad de PoD a través de distribuidora que no está mal. Cuando el librero busca un libro que le ha pedido un cliente, éste aparece (en firme) en una distribuidora importante de las que trabaja con el librero, que lo puede pedir. El libro se imprime, se sirve desde la distribuidora y se vende. Es más disponibilidad que distribución, porque lo más seguro es que el libro nunca pise las mesas o escaparates de la tienda, pero puede resultar interesante si tienes muchos pedidos diseminados.

    Yo no diría que los libreros rechazan de plano los libros autoeditados. Es difícil, pero también es verdad que si el libro tiene venta (o parece que la va a tener), el primero que lo quiere es el librero, le da igual que sea autoeditado o que lo haya sacado Planeta.

    Luis

    14 junio, 2018

    • Hola, Luis:

      La modalidad que planteas entiendo que es la segunda que he descrito. Esté el libro impreso en una distribuidora, en la editorial, en el almacén de Amazon o en cualquier otro almacén, la situación es la misma: no hay distribución hasta que el libro no se haya vendido y se fabrica ex profeso.

      Digo que “las librerías no quieren o no pueden tener libros de autopublicados”, no que rechacen de plano trabajar con autopublicados. Aunque no lo creas las palabras han sido escogidas con cautela, incluso por eso hago la aclaración de por qué no pueden o no quieren y tener (no vender).

      Si un libro vende, hasta la distribuidora más tradicional se doblega 😉 (pero es la excepción, no la regla).

      Gracias por pasarte por aquí y comentar.

      Mariana Eguaras

      14 junio, 2018

  4. Hola, sí, lo que pasa es que a mí me parece tan importante la procedencia (que sea stock de un libro ya impreso, que sea un libro impreso bajo demanda) como la gestión de ese pedido. En este caso, al ir a través de distribuidora resulta un canal natural para el librero, que lo encuentra fácilmente y fácilmente puede gestionar la venta con alguien con quien ya trabaja de forma habitual (envíos, albaranes, pagos).

    OK, estamos de acuerdo entonces en que si vendes todas las puertas se abren por arte de magia: las de las librerías, las de las distribuidoras, e incluso las del deseado Corte Inglés a escala nacional. Nosotros lo hemos visto por aquí con algunos autores que han sabido promocionar muy bien sus libros y han tenido la suerte de conectar con los lectores.

    Un placer, siempre sigo con atención tu trabajo, que me parece muy interesante. Gracias.

    Luis

    14 junio, 2018

    • Es cierto lo que dices, Luis. No he querido explayarme en temas de gestión de la distribución (porque eso da para una entrada aparte, y larga), pero la realidad es que un distribuidor te resuelve los asuntos de los albaranes, recogida, envíos, pagos, etc.; ese know how lo tienen ellos, saben cómo manejar el canal, y ese es un punto fuerte a su favor.

      Cada vez más se trata de lo que dices al final: autores que saben promocionar muy bien sus libros y conectan con los lectores. Logrando esto creo que el resto acaba, tarde o temprano, viniendo solo.

      Gracias a ti por leerme y seguirme. 😀

      Mariana Eguaras

      14 junio, 2018

  5. Hola Mariana. Muy agradecida de tu aportacion invaluable. Estoy aprendiendo, ya que soy una novata. Por años me ha gustado escribir pero muy poco lo he expuesto al público ya que me dedicaba a la enseñanza. Asi que es muy util y pertinente para mi.

    Helga

    15 junio, 2018

  6. Hola Mariana, en México hay un suceso importante, tres o cuatro cadenas de librerías se han quedado con la mayor parte del mercado,toda vez que tienen los precios más bajos que en la misma editorial.

    Les compran grandes cantidades o consignan obligando a darles precios únicos.

    Esto es una competencia desleal para los libreros tradicionales, ya que te sale más barato comprar con ellos que con la misma editorial.

    Y sí,la autoedición empieza a tener un auge importante y los escritores ven la forma de hacer varias presentaciones sin poder aspirar a más, en el grueso de los casos.

    Gracias por tu aporte.

    Torres Camacho

    23 junio, 2018

    • Esto en España no se da porque existe la ley del precio fijo. Es el editor quien pone el precio de un libro y el descuento máximo permitido por ley es del 5 %. Sea una gran cadena de librerías o una librería de barrio deben vender el libro al mismo precio. En una ley con sus bemoles, ya que si bien en un caso como el que cuentas evita la competencia desleal, en otros casos anula cualquier posibilidad de promoción.

      Mariana Eguaras

      23 junio, 2018

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