Corrección de estilo y ortotipográfica: diferencias

Mariana Eguaras noviembre 5, 2015 @ 9:56AM

Por el 2 Nov, 2015 | 29 comentarios

 

Diferenciar en qué consiste la corrección de estilo de la corrección ortotipográfica es vital, tanto para el autor como para quienes ofrecemos estos servicios editoriales. Aunque ambas formen parte del asesoramiento lingüístico para editar y publicar un libro, estos dos tipos de correcciones poseen diferencias que voy a explicar en esta entrada. El detalle de la información de este artículo me lo ofreció Pilar Comín Sebastián, autora del didáctico blog Atutía para textos.

La corrección o revisión lingüística de una obra o un texto es una fase imprescindible para publicar un libro. Los errores que pueden aparecer en un texto se deben a varios factores: las prisas por acabar de escribir; la concentración en el argumento o en la creación de los personajes y, a veces, también por falta de conocimiento del idioma o por desconocimiento de las últimas actualizaciones de las normas lingüísticas.

Una corrección de estilo siempre es recomendable y una corrección ortotipográfica es imprescindible. Siempre que llega un manuscrito a mis manos recomiendo ambas correcciones. Entiendo que algunos autores no puedan asumir el coste de una corrección de estilo, pero no encuentro justificación para obviar una corrección ortotipográfica.

Es responsabilidad del autor —y, si la tiene, de la editorial— ofrecer al lector un producto decente y sin defectos. El nombre del autor es la primera referencia que se vincula al libro; el lector recuerda el nombre del autor antes que el de la editorial u otra referencia. ¿Querría un autor que su nombre se vincule a un producto de mediocre calidad?

Recuerdo haber leído en algún libro que en una corrección el error se reduce pero no se elimina; es decir que un libro impoluto de errores es una quimera; los correctores, los editores, los coordinadores editoriales, etc. somos seres humanos y algún error o errata puede colarse en un libro. Lo que no me parece admisible es decenas de erratas o recurrencias de errores. También es importante considerar, como sostiene Pablo Valle en Cómo corregir sin ofender, que “cuando hay una errata tipográfica en una página, hay más de mil letras y espacios correctamente revisados…”.

Aunque la corrección de estilo se llame así, un corrector no cambia la forma de escribir del autor de la obra, no cambia su estilo de escritura. A algunos autores, por desconocimiento del oficio del corrector, les da pavor la corrección de estilo porque piensan que se eliminará su huella en la obra. En ningún caso el corrector reescribirá la obra ni realizará una edición de mesa, o editing (en la que tampoco se anula el estilo del autor); estos son otros dos servicios distintos de la corrección de estilo y de la ortotipográfica.

 

La corrección de estilo consiste en…

  • Eliminar los errores y las imprecisiones de vocabulario.
  • Aumentar la riqueza léxica y eliminar muletillas y vicios léxicos.
  • Corregir los errores gramaticales y ajustar el texto a las normas y a los usos asentados.
  • Solventar las inconsistencias sintácticas (concordancia, correlación de tiempos verbales, régimen preposicional, etc.), y darle mayor fluidez y adecuación al texto mediante la elección de recursos sintácticos precisos y bien trabajados (conectores del discurso, oraciones subordinadas, eliminación de pleonasmos, etc.).
  • En caso de disponer de un libro de estilo, adecuar el texto a sus directrices.
  • Hacer que el texto suene genuino en su lengua y que sea comprensible para el lector al que va destinado (no es lo mismo un lector de Argentina que uno de Colombia).
  • Elaboración del índice (si así se acuerda).

 

La corrección ortotipográfica consiste en…

  • Corregir los errores ortográficos y de puntuación.
  • Ajustar la ortografía a las normas de la RAE (2010), como el uso de mayúsculas, tildes, formación de abreviaturas, y escritura de cifras, magnitudes y sus símbolos, entre otros aspectos.
  • Aplicar recursos tipográficos: cursivas, comillas, negritas, versalitas, topos, numeración, etc.
  • Unificar criterios en aquellas cuestiones no sujetas a normativa (como el uso de negrita, cursiva y comillas).
  • Cuando la corrección se realice sobre el texto ya maquetado para versión impresa (compaginadas), detectar viudas y huérfanas, repetición de sílabas en líneas consecutivas y palabras mal partidas; asimismo, señalar errores en el tratamiento de blancos, márgenes, líneas cortas, filetes y foliación.
  • Revisión del sumario y su correspondencia con la obra.

Si se acuerda previamente, también:

Diferencias entre corrección de estilo y corrección ortotipográfica.

 

Para solicitar un presupuesto para cualquiera de las dos correcciones es necesario conocer la cantidad de caracteres con espacios o matrices que posee el manuscrito. Esta cantidad de matrices se divide en miles y se le asigna una tarifa. Es decir, 1000 matrices por X € y así se obtiene la tarifa completa por la corrección de una obra. Por supuesto, la corrección de estilo posee una tarifa más alta que una corrección ortotipográfica.

La manera óptima de trabajar es en un procesador de textos, como Word, y con control de cambios activado. La persona que realiza la corrección ortotipográfica debe ser otra distinta de la que realiza la corrección de estilo; es decir, se necesitan dos correctores, uno para cada tipo de corrección. Como bien señala Pilar: “A todos —incluso a los mejores profesionales— se les pasan errores; por dos razones: la primera es que nadie tiene la capacidad de atención perfecta; la segunda es que nadie lo sabe todo. Por todo ello, unos segundos ojos siempre mejoran el texto”.

Mejor aún si se realiza una segunda ortotipográfica, con el libro ya maquetado, donde se comprueban si se han introducido las enmiendas marcadas en la primera revisión ortotipográfica y se buscan posibles erratas o movimientos involuntarios del texto.

    29 comentarios

  1. ¡Gracias por el artículo! Hasta yo que hago corrección ortotipográfica y de estilo en una editorial tenía una ligera confusión.

    Carolina Varela

    3 noviembre, 2015

  2. Absolutamente necesario para muchas y muchos periodistas, y más allá.

    TINO GATICA

    3 noviembre, 2015

  3. Gracias por explicar de forma sencilla los dos tipos de corrección que requiere un manuscrito. Aunque ya tenía una idea, este artículo me ha dejado todo muy claro. He revisado varias veces mis textos; con cada revisión me convenzo más de la necesidad de que sean revisados por ojos distintos a los míos. Ojos de profesionales.

    Simón López

    4 noviembre, 2015

    • Los ojos ajenos siempre ayudan a ver las cosas desde otra perspectiva, se trate de una texto, una pieza gráfica o cualquier otra cosa. Gracias a ti, Simón, por leer el blog y comentar.

      Mariana Eguaras

      4 noviembre, 2015

  4. Gracias por resumir en forma tan acertada esta información, muy útil. Saludos.

    Marta Lidia Marroquín

    4 noviembre, 2015

  5. Hola, Mariana. Muy útil y muy importante saber todo esto, tanto para los autores, como para los editores, los correctores, los diseñadores editoriales y los mismos lectores. Saludos desde México.

    Miguel Covarrubias Ventura

    4 noviembre, 2015

    • Sí que es importante, Miguel Muchas gracias por visitar y comentar en el blog.

      Mariana Eguaras

      4 noviembre, 2015

  6. creí haber aprendido a escribir hace 50 años, ahora que trato de hacerlo me doy cuenta que soy un principiante

    Octavio de Jesús Rebollar Hernández

    4 noviembre, 2015

  7. Es de gran utilidad esta información. Gracias por compartirla.

    Aurora Camacho

    4 noviembre, 2015

  8. ES DE SUMA IMPORTANCIA LA CORRECCIÓN ORTOTIPOGRAFICA..PARA EFECTOS DE PUNTUACIÓN , ORTOGRAFÍA ETC…COMO LA CORRECCIÓN DE ESTILO ERRORES DE FRASEO..RIQUEZA DE TEXTO EN FIN UNA VARIEDAD QUE LE DAN A TU EDITORIAL
    IMAGEN…DE REDACCIÓN Y PRESENTACIÓN PARA MEJOR COMPRENSIÓN Y LECTURA DEL LECTOR..ES LO QUE ENTIENDO Y COMPRENDO…HASTA HOY SE DE LA ORTOTIPOGRAFICA

    HENRY GONZALEZ

    4 noviembre, 2015

  9. Soy auxiliar de investigación y en ocasiones me asignan tareas que tienen que ver con la corrección ortotipográfica pero otras son de corrección de estilo. Me gusta hacer este trabajo pero siempre hay cosas por aprender y hoy he aprendido bastante con tu nota. Gracias

    Esther

    4 noviembre, 2015

    • Me alegro que el artículo haya sido de utilidad, Esther. Saludos y gracias por comentar.

      Mariana Eguaras

      4 noviembre, 2015

  10. Considero que es muy importante tener claras esas diferencias. Personalmente, creo que estaba confundida en algunas cosas. Es bueno aprender y nunca es tarde para ello.

    Flor de María Castellón

    5 noviembre, 2015

  11. Qué opinas cuando después que el autor haya escrito correctamente su nombre, el editor lo edita con errores de letras y aún cambiando el apellido del autor de la obra ? Esto qué tipo de reclamos justifica al autor ? Me es importante tu respuesta. Gracias… Neli Córdova Neli – desde Quito-Ecuador

    Neli Córdova Neli

    6 noviembre, 2015

    • ¡Que horror! En el contrato debería haber una cláusula que diga que el editor se compromete a hacer constar el nombre del AUTOR o seudónimo, de forma destacada en todos los ejemplares o soportes que publique de la obra. Tal vez invocando este punto contractual pueda servirte de algo…

      Mariana Eguaras

      6 noviembre, 2015

  12. No solamente interesante, sino útil también. Soy traductora y, en ocasiones, correctora. Medicina y farmacología son mis principales campos de trabajo y en ellos (y en todo texto) son imprescindibles los dos aspectos que describes, aunque no todos los diferenciamos. Muchas gracias por tu aporte. Saludos cordiales desde Argentina.

    Marisa Condurso de Nohara

    6 noviembre, 2015

  13. Me interese mucho en tus comentarios, indicas que se puede conseguir un libro de correctores.¿ Podrías recomendar alguno?.Gracias

    Nazaria Delgado Lucero

    8 noviembre, 2015

  14. Buenos dias,

    Es un articulo muy interesante, gracias por ello.

    Un saludo,

    Ben Steiner

    Ben Steiner

    7 diciembre, 2015

  15. Hola. Muy interesante información. Necesitaría saber cómo se paga la corrección por millar de matrices en cada modalidad. Gracias y un saludo.

    Francisco

    9 enero, 2016

    • Hola, Francisco. Cuando dices “cómo se paga” ¿te refieres al precio de tarifa? Eso dependerá del trabajo que necesite el texto: hay obras muy acabadas y otras que necesitan ser reescritas. Próximamente escribiré sobre los mínimos a pagar por estos servicios. Gracias y saludos

      Mariana Eguaras

      9 enero, 2016

  16. ¡Excelente entrada, Mariana! Desde hace un tiempo para acá, te sigo, y debo decir que tus artículos son bastantes acertados e interesantes. Siendo correctora de estilo y futura editora (jeje), encuentro tu blog supremamente interesante. ¡Muchas gracias por compartir tu conocimiento! Saludos desde Colombia.

    Nesly Melissa

    2 febrero, 2016

  17. Mariana, en primer lugar, felicidades por este blog: muy bueno, muy útil, muy clarificador en aspectos de la “nueva edición” que aún no se comprenden y, como todo lo que no se comprende, se ataca con saña desde las filas de los “dinosaurios”.

    Pero no estoy del todo de acuerdo con lo que dices en este artículo. Aunque debería ser así… no lo es xD Soy traductora y correctora y veo últimamente una moda de lo más preocupante: que te piden estilo pagándote solamente orto. Y naturalmente no hay más que un corrector… tú. También sucede, y muchas veces, que el corrector se mete en jardines en los que no debería entrar. Muchas veces por falta de tiempo, porque siempre se va corriendo, y no mide hasta dónde puede llegar. Otras veces porque le han llegado últimamente muchos textos tan poco acabados que se entra en una dinámica de retocar todo, lo malo y lo bueno, “que haya mucho rojo”; se entra a machete, con el automático. Somos humanos, sí… qué se le va a hacer. Pero he visto limpiar textos y meterles errores que no había en el original por una lectura apresurada. A mí me lo han hecho. Vale, te limpian erratas que no habías visto, pero te meten otras que a lo mejor son más gordas, y eso va con tu nombre… He leído el enlace que has puesto y, desde el punto de vista del autor, comprendo muy bien que quisiera usar la palabra “moisés” en lugar de cuna, y creo que se debería respetar al creador de la obra, pero no se hace. Primero, porque ni ve las correcciones; le llega el libro impreso y si algo no le gusta se aguanta. Ojo, que lo entiendo (claro): como tengas que esperar que el autor vaya dando el visto bueno y peleando cada coma el libro no llega en la vida a imprenta.

    Vamos, que debería ser como dices… pero en la práctica, es un mundo. Por eso me fascina la nueva edición en que el pagador de correctores es el propio autor. Sí, se arriesga a no aceptar correcciones y dejar errores enormes por cuestión de “gusto personal”, pero… el producto acabado es su decisión, y el lector accede al texto que el autor quiso publicar. Si eso es bueno o malo… dependerá, obviamente, de la calidad de cada cual.

    Ana

    21 mayo, 2016

    • Sí, Ana: del dicho al hecho hay un trecho. Y claro que la realidad supera siempre a lo ideal.

      Si alguien pide una corrección de estilo queriendo pagar una ortotipográfica se soluciona fácilmente: no se acepta el trabajo o se hace ortotipográfica, y punto. Que alguien solicite este tipo de trabajos no significa que un corrector deba aceptarlo. (Y esto aplica a cualquier otro servicio editorial, no solo a la corrección).

      Luego hay correctores y correctores, como autores y autores, editores y editores. Como digo siempre: la fauna es variada. 🙂 Lo mejor es encontrar un corrector con el cual sentirse cómodo trabajando.

      Mariana Eguaras

      22 mayo, 2016

  18. Hola Mariana, buenos días, gracias por compartir tan interesante información.

    Blanca Marina

    20 junio, 2016

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