Para continuar en la línea un post anterior, sobre el reparto de porcentajes en la edición de un libro impreso, he consultado a algunas editoriales que publican en digital para abordar cómo se distribuyen los porcentajes en la edición digital.

Antes de entrar en tema, quiero agradecer a Valentín Pérez Venzala de Minobitia, Amalia López de Sinerrata, Gonzalo García Velasco de Cliffhanger, Francisco Sarrias de e-Diciones Kolab, Laura Huerga Ayza de Rayo Verde Editorial, Aharon Quincoces de Editorial Intangible, Juan Triviño de Ediciones Noufront, Ilya Pérdigo de Editorial Alrevés, Laura Bartolomé de Ediciones Babylon y Luis Solano de Libros del Asteroide por la amabilidad en responderme y disponer de su tiempo para solventar mis preguntas.

Reparto de porcentajes en la edición digital

Vale aclarar que he consultado a las editoriales solo sobre el porcentaje que le corresponde al autor sobre el PVP de un libro digital; no sobre el porcentaje que se reservan para editar, publicar y promocionar el libro.

Los valores que le corresponden al editor los he obtenido haciendo “la cuenta de la vieja”.

Al conocer lo que se queda el autor, por un lado, y los porcentajes que cobran las distribuidoras o agregadoras, por otro; el resto es con lo que la editorial realiza todas las labores de edición.

Por tanto, dejaré el punto del editor para el final, sin respetar el orden de producción del libro.

Autor : 25 %

Aquí hay que diferenciar que en algunos casos es el 25 % del PVP del libro digital y en otros casos es el 25 % de los ingresos netos. Es decir, el 25 % de lo que queda después de descontar las comisiones de las distribuidoras digitales y/o las librerías en línea.

Las editoriales que además de la edición digital de un libro lo venden impreso bajo demanda (Print On Demand – PoD) y aquellas editoriales que venden el libro a bibliotecas y a plataformas de lectura en streaming o por suscripción ofrecen a los autores entre un 35 % y 50 % de los ingresos netos. Un 25 % del neto es equivalente a una 12%13% del PVP del ebook.

Distribución : entre 15 % y 65 %

En este punto confluyen diferentes variables y esbozaré las reglas generales, sin entrar en especificaciones.

Esta diferencia tan amplia entre los porcentajes que corresponden a la distribución digital se debe a que hay que distinguir:

Por un lado, las distribuidoras digitales ofrecen:

  • el servicio de acceso a su plataforma para cargar contenidos (archivos, metadatos, imagen de cubierta de libro y material de promoción [textos, book trailers, etc.]);
  • la gestión del envío de esta información a los medios de comunicación, al autor, al agente y a las librerías online;
  • el almacenamiento y la custodia de los archivos.

Por otro lado, la distribuidora cuenta con una red de librerías en línea asociadas que pone a disposición el editor para comercializar sus libros.

Quien negocia el descuento

En la edición del libro impreso es el distribuidor quien negocia el descuento con el punto de venta (librería); no así en la edición digital, que puede hacerlo la plataforma o directamente el editor.

De ahí que el porcentaje que cobran las distribuidoras sea tan fluctuante. Si la gestión del descuento comercial con el punto de venta lo realiza la plataforma, el porcentaje final ronda entre el 30 % y el 50 % del PVP del libro digital.

Si la gestión la realiza el editor, las plataformas sólo cobran entre un 15 % y 25 % del PVP del libro, y el editor tendrá que negociar con cada una de las librerías su respectivo porcentaje.

Llevar a cabo esta última acción es prácticamente imposible por el tiempo y los recursos que demandaría hacerlo; por ello, la mayoría de las editoriales optan por la primera de las opciones y dejan la negociación con el punto de venta en manos de las plataformas.(*)

Otro tema aparte, y nada sencillo, es el de las tiendas de aplicaciones para agregar libros a sus plataformas, como Aquafadas o Apple Store.

Los requisitos para ingresar a su comercio electrónico requieren el pago de licencias, de publicaciones y de aplicaciones para kiosco o estanterías; no necesariamente un porcentaje sobre el PVP del libro.

Editor : el resto según la combinación de los puntos anteriores

El porcentaje que se quede el editor dependerá de lo que le ofrezca a su autor en concepto de royalties y lo que le cobre la plataforma de distribución con la que trabaja habitualmente.

De este modo, si la editorial ha decidido trabajar con una plataforma que le cobra el 45 % del PVP del libro y ofrece a su autor un 25 % del PVP del libro, entonces le quedará un 30% para realizar la maquetación, la promoción, etc.

Con todo esto, se comprende en parte el precio que tienen los libros digitales.

Las distribuidoras vuelven a quedarse con la mayor parte del pastel, al igual que en la edición del libro impreso; una parte que está siendo fuertemente cuestionada en cuanto al valor que aportan —o no— a la cadena de producción y comercialización de contenidos digitales. A esto hay que considerar también que el IVA del libro digital es el 21 % y no del 4 % como en el libro impreso.

Así las cosas, este es el modelo digital que están aplicando la mayoría de las editoriales.

En el caso de aquéllas que cuentan con una librería online en sus propias páginas web se ahorrarán tener que darle el porcentaje a las distribuidoras, por lo menos el porcentaje correspondiente a la negociación con el punto de venta, aunque montar una plataforma de comercio electrónico (e-commerce) también tiene su coste.

Es un modelo que sufrirá transformaciones a lo largo del tiempo y que tal vez tarde bastaste en encontrar un cauce sostenible.

Encontrar el equilibrio para que la edición digital sea justa con el autor, rentable para el editor y satisfactoria para el lector es la ecuación a la que se apunta y en la que están trabajando muchas editoriales, especialmente las medianas y pequeñas.

(*) Vale la pena leer los comentarios que han surgido en la entrada Libranda se acerca: ¿qué hay para los autores? del blog de José Antonio Millán, donde se habla sobre el papel de las distribuidoras, los porcentajes de los distintos agentes de la cadena de edición digital y el funcionamiento de la producción y distribución digital en general.